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De como el feminismo se ha convertido en una ideología demagógica y victimista que se paga con el dinero de todos los contribuyentes.

El artículo que he escogido hoy es sobre la financiación de las organizaciones feministas. De las organizaciones que se crearon para ayudar a la mujer, pero que desgraciadamente están sirviendo para que unas cuantas espabiladas vivan bien a costa del dinero público. El feminismo que nació en el mundo occidental en el siglo XIX con propósitos muy nobles, hoy se ha convertido en un negocio.Y en una profesión, porque cada vez hay más mujeres que viven de ser feministas a tiempo completo. Además, en no pocos casos, este “feminismo” promueve la misandría, es decir el odio hacia el varón. Sirviéndose de la denuncia de injusticias como la brecha salarial o las decenas de mujeres asesinadas cada año por la violencia doméstica, utilizan una ingente cantidad de dinero público que les llega cada año de los Presupuestos Generales del Estado para decidir que es feminismo y que no, para imponer su pensamiento único y criminalizar a quien disienta y han convertido una causa justa en un negocio. Lo peor es que las mujeres necesitadas de ayuda siguen igual de mal que hace décadas. Es decir, las víctimas no se han beneficiado en absoluto de estas organizaciones que “defienden a la mujer”. Después de leer este artículo he llegado a la conclusión de que lo mejor sería cortarles toda financiación pública a las organizaciones que incumplen los objetivos de ayuda a la mujer y que promueven el odio hacia los hombres. Lamento tener que decirlo, pero considero que en ese punto concreto, VOX puede tener  razón.

La mujer hecha negocio: “Sin dinero público no habría feministas”.

“La industria del feminismo mueve millones de euros al año”.

Elena Berberana.

Vilipendiada, perseguida y amenazada. Erin Pizzey es una de las antiguas feministas enmarcada en el movimiento de la segunda ola de los años 60. Su vida dio un giro radical al describir públicamente al movimiento feminista “como un negocio, un entramado multimillonario que comienza en los años 70 en Inglaterra y que da como origen una industria del feminismo”.

Pizzey fue pionera en la creación de refugios privados para mujeres maltratadas que tuvieron un gran éxito en Gran Bretaña. La activista comenzó a recibir donaciones privadas y, tal y como ella misma cuenta, “en el momento en el que el dinero llegó a los refugios, se aproximaba el sonido de las botas feministas que venían  a secuestrar las asociaciones contra la violencia  doméstica y a convertirla en una industria millonaria”. Eso sí, estatal.

La mujer, “víctima” de los hombres.

Tras el movimiento hippie y la lucha contra el apartheid, las nuevas feministas empezaron a inspirarse en el marxismo , presionando al Gobierno británico para recibir subvenciones y, poco a poco, lo consiguieron. Llegan las primeras partidas presupuestarias en 1974. Tal y como narró Pizzey a Sky News, “esta máquina de hacer feminismo tan eficiente sabía lo que debía hacer para consolidarse como una gran empresa estatal”. Y lo hicieron. Expulsar a las feministas que no están de acuerdo con la victimización de la mujer y lanzar un mensaje que calará hasta nuestros días: el hombre es un ser malvado por naturaleza, una especie de asesino en potencia.

Los hombres fueron expulsadas del movimiento. Nace la tercera ola, neofeminista que no están dispuestas a compartir las manzanas que les caen del Estado. La culpa es de los varones (el malvado “heteropatriarcado”). Atrás quedarán los gritos de las sufragistas del siglo XIX, sus ideas ya “no venden” en nuestra era. La libertad de la mujer y su igualación de derechos humanos con respecto al hombre, tan añoradas por los feministas de la primera y segunda ola, no tiene rédito político. La mujer como ser desvalido, sí. Arranca en palabras de Pizzey, “el gran negocio, las feministas se enganchan a la yugular del contribuyente”.

Cómo operan las “empresarias” del feminismo.

En nuestro país tenemos al menos dos Erin Pizzey. Uno de ellas es la doctora de economía María Blanco. La profesora acaba de publicar Afrodita desenmascarada: una defensa del feminismo liberal. Blanco aclara que la tercera ola feminista de los años 70 fue capturada por la izquierda, pero aún así tenía buenas intenciones sobre los derechos de la mujer. Ahora, sin embargo, vamos hacia una cuarta ola feminista con objetivos espurios como que los hombres lleven tacones o que los niños carezcan de identidad sexual, por ejemplo”.

La madrileña alerta sobre “el peligro que tiene esta cuarta ola sobre su influencia en la sociedad civil”. Señala que este tipo de movimientos de nuevo cuño vive de explotar la miseria ajena”. A diferencia de Pizzey, esta investigadora no cree que sólo busquen dinero, “lo que desean es la perpetuación en el poder, y lo peligroso es que esta maquinaria es eficiente. Una vez que se otorga una subvención, es imposible eliminarla, sólo puede ir a más.

Nace el “feminismo disidente”.

Contundente, declara que “son un auténtico lobby que ha degenerado en la más absoluta victimización de la mujer”. Es aquí donde la cuarta ola feminista está entrando en conflicto. En este sentido, Blanco se muestra optimista sobre el futuro, ya que es conocedora de un nuevo “feminismo disidente”. Se está produciendo una ruptura, hay peleas entre las feministas, como si fuera una película de los Monty Python. Discuten quien defiende más a la mujer.

De hecho, en universidades como Valencia y Sevilla ya se están realizando charlas de feministas disidentes, pero Blanco cree que “todavía hay mucho por hacer. El control estatal y, por ende económico, quienes dictan lo que es feminista o no, lo siguen teniendo estos colectivos”.

“Si no piensas como ellas, no eres mujer”.

 

María Blanco no es la única española que investiga sobre las neofeministas. Desconocida para muchos, pero perseguida, insultada y amenazada en su entorno laboral, tenemos a Alicia Rubio, profesora de un instituto de secundaria de la Comunidad de Madrid. Es la encargada de desenmascarar “el entramado económico y la mafia feminista en España” en su libro Cuando nos prohibieron ser mujeres y nos persiguieron por ser hombres.

Hablamos con ella y su voz denota nerviosismo. Notamos que lo está pasando mal. Nos cuenta que en su entorno laboral ha sufrido insultos y mobbing desde que expresara sus ideas en el entorno del centro educativo en el que trabaja. La escritora nos habla de su investigación sobre las partidas a los movimientos feministas españoles. Es entonces cuando se topa con el oscurantismo existente.

Según Rubio, el dinero destinado a organizaciones como el Instituto de la Mujer no se fiscaliza, es decir, no se dan explicaciones de lo que se hace con el presupuesto. “estuve en una reunión en el Instituto de la Mujer donde se decidían que coordinadoras se encargarían de los 50 millones de euros procedentes de los Fondos Europeos. Discutían entre ellas y lo único que estas 200 personas reclamaban eran que querían pasar a ser funcionarias, y otras que ya les tocaba el contrato indefinido”.

Aclara que las vías de financiación del movimiento feminista son múltiples y enrevesadas a conciencia para que nadie las cuestione, , para que nadie se entere. “Manejan muchísimo dinero público, por eso son tan fuertes, un lobby real, y son las menos interesadas en el que el machismo o la violencia doméstica desaparezcan, ya que esto implicaría desmontarles su chiringito”.

Surgen los “comederos”: delegaciones, asociaciones (Rubio contabilizó 2.000 sólo en Andalucía) y una maquinaria empresarial “sin beneficios reales para las mujeres”. Lo llamativo es que las muertes al año a manos de sus parejas o ex-parejas siguen siendo más o menos las mismas a pesar de los cambios legislativos y el aumento de partidas presupuestarias destinadas a tal fin. En 1.999, murieron 54 mujeres por violencia de género, mientras que en 2.017 fueron 52.

“Empresarias del feminismo en España”.

Por el contrario, la organización Impacto de Género Ya, que aglutina a 40 asociaciones feministas, achaca estos tristes resultados a que los Presupuestos Generales del Estado no destinan dinero suficiente”. De los 31 millones que el PGE destinaba en 2.011 a una promesa del Gobierno de inyectar a estas organizaciones 1.000 millones para los próximos cinco años, a un ritmo de unos 200 millones al año. La presión funciona.

Junto con las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos se ha sellado por unanimidad el Pacto de Estado contra la Violencia de Género. El acuerdo alcanzado en el Congreso el año pasado, contempla una financiación de 1.000 millones de euros en cinco años y más de 200 iniciativas para su lucha. Así la confirmaba la Ministra de Igualdad, Dolors Monserrat, quién garantizó que destinará, para empezar “200 millones de euros de esa partida al pacto contra la violencia de género en 2018” redistribuidas entre el Gobierno central, las comunidades autónomas y las asociaciones feministas.

Alicia Rubio remata la entrevista con una frase muy contundente: “Me gustaría haceros llegar la última frase que escuchó a una política: sin dinero público no habría feministas”.

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Alicia Rubio

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María Blanco.

 

 
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Publicado por en junio 21, 2019 en Ciudadanía

 

Otra perspectiva sobre el tema de los okupas.

Hoy traigo un artículo de Jaime Palomera y Diana Virgós en el diario digital Kaos en la red sobre los okupas y como se ha distorsionado interesadamente la realidad sobre ese asunto

Okupas: el gran montaje de la derecha populista.

Por Jaime Palomera y Diana Virgós.

Las viviendas ocupadas sin contrato representan un 0,34 % del total. Y la cifra de ocupaciones sumamente conflictivas, unas 8.500, es absolutamente ridícula ante las más de 700.000 familias desahuciadas.

Es cada vez más habitual, especialmente en campaña electoral: llegan los mítines y el populismo reaccionario saca a pasear viejos fantasmas para desviar la atención respecto a las causas de nuestros problemas. Para esconder su falta de propuestas e incluso defender ocurrencias que, en circunstancias normales, serían inadmisibles. ¿Qué no quiero ver tantos pobres? Agitamos el espantajo del racismo. ¿Qué la natalidad está por los suelos?. Agitamos entonces la prohibición del aborto. Dime de qué careces y te diré que miedo difundes.

El problema de la vivienda no está a salvo de estas maniobras inspiradas en Trump. Y no deja de sorprender. Cuando apenas hemos salido de una estafa hipotecaria brutal y ya nos encontramos en una burbuja del alquiler, debería ser fácil deducir que algo falla en el sistema. Sin embargo, antes de que nos dé por reflexionar sobre cuál es el origen de nuestra crisis habitacional., el trifachito ha decidido ponerse la máscara de Halloween para meternos miedo: cuidado, que vienen los okupas. Pero, ¿son las ocupaciones de primeras y segundas residencias un problema de primer orden, como dicen PP, Ciudadanos, Vox, e incluso PDeCat o PNV?

Nada más alejado de la realidad. Las viviendas ocupadas sin contrato representan un 0,34 del total en todo el Estado. Lo decía el informe del Institut Cerdá en 2017, financiado nada menos que por Banc Sabadell (entidad poco interesada en minimizar las ocupaciones). Y entre esas casas, sólo una de cada diez es identificada como problemática. ES decir, las supuestas “mafias” que dañan la conviencia, que obsesionan a los populistas de derechas, a la telebasura y a las empresas de seguridad, son estadísticamente insignificantes: el 0,03 % sobre el total de viviendas. Otro informe, del Observatorio DESC, lo corrobora: el porcentaje de escaleras donde hay malas relaciones con quienes ocupan en precario tiende a ser estadísticamente anecdótico.

Aunque nos taladran día y noche con la historia de los jubilados a quienes les ocuparon su casa, cuando se fueron de vacaciones, lo cierto es que es un problema muy residual. La mayor parte de ese 0,34% de casas ocupadas pertenece a bancos, fondos buitre y grandes empresas. Y la cifra de ocupaciones supuestamente conflictivas, unas 8500 en todo el Estado, es absolutamente rídicula al lado de las más de 700.000 familias  que han sido desahuciadas en la última década. O del número de casas vacías según el último censo: 3,5 millones en todo el Estado, un tercio de todas las viviendas no ocupadas de toda Europa. Lo sorprendente es que la cifra de ocupaciones no se haya disparado. Que lo barrios no hayan estallado.

Otro bulo muy repetido. “Los okupas son parásitos sociales que buscan cómo aprovecharse del trabajo y los impuestos de los demás”. Falso. Según la Obra Social BCN, de cada cuatro personas que ocupan, tres lo hacen porque no pueden pagarse una casa. Para no terminar bajo un puente. Porque la realidad es que los precios del mercado están totalmente desvinculados de los ingresos de la mayoría social, y no hay alternativas: la vivienda pública apenas llega al 2% del parque total, a años luz de la media europea (15%).

He aquí el meollo de la cuestión que los populistas de derechas ocultan de forma sistemática. Detrás de las demonizadas ocupaciones hay un problema diez mil veces mayor: la especulación inmobiliaria que ellos promueven activamente. Sólo hace falta recordar que hizo el Gobierno del PP tras la gran crisis financiera. Se ha hablado mucho de cómo el Ejecutivo de Rajoy se negó a rescatar a millones de familias hundidas por la estafa financiera mientras salvaba a los culpables. Sin embargo, lo sucedido en esta década es incluso más grave de lo que pensábamos.

Hay que remontarse a los meses que van entre 2012 y 2013. Las cajas y bancos, rescatados con nuestro dinero, se habían convertido en las mayores inmobiliarias del país. Había que sacar aquel enorme stock de vivienda, manchado de dolor y vidas rotas, al mercado. Como fuera. Había que reactivar la burbuja. Viendo que las generaciones más jóvenes (que son siempre la base del mercado inmobiliario) no podían acceder al crédito hipotecario y cada vez vivían más del alquiler, los poderes públicos facilitaron que la especulación pudiera trasladarse a ese terreno. Primero pusieron la alfombra a fondos buitre como Blackstone para que pudieran acaparar  buena parte de las viviendas y destinarlas al alquiler, a través de sociedades que empezaron a gozar de privilegios fiscales( las Socimis, que son las Sicav del sector inmobliario). A renglón seguido, legislaron para quitarle derechos a los inquilinos, adaptando sus condiciones de vida a los planes de negocio de fondos y bancos. Redujeron la duración de los contratos. Facilitaron las expulsiones. Y así en pleno crecimiento de la demanda, garantizaron una mayor rotación en el mercado y un aumento vertiginoso de los precios.

Los resultados de esta política estatal son conocidos. Los beneficios inmobiliarios se han triplicado, recuperando ya los niveles de 2007, año del estallido hipotecario. Pero lo han hecho a costa de empobrecer a millones de hogares y disparar los desahucios, que han vuelto a las cifras de los peores años de crisis financiera. Con la diferencia de que ahora son sobre todo por impago de alquiler. Y de que la amenaza de desahucio ya no afecta sólo a los más pobres: la burbuja del alquiler se come en España más sueldo que en ningún otro país de la OCDE.

Habiendo un 13% de casas vacías sobre el total y un 0,03% de ocupaciones conflictivas, ¿por qué elige el populismo de derechas hacer política en torno a lo segundo?. ¿Por qué se ceban  con esa minoría de okupas sin alternativa en lugar de abordar el problema de los fondos buitre o los 165 desahucios al día?. Por un lado, creen que les es electoralmente rentable. Azuzar el miedo de millones de propietarios hablando de “mafias okupas” no soluciona nada, pero sale gratis y puede dar votos. Por otra parte, la derecha sirve a poderosos intereses privados que están en guerra. El fantasma del okupa que se mete en tu casa cuando bajas la guardia es tanto un chivo expiatorio para encubrir las políticas pro-especulación, como una herramienta para profundizar en ellas. Fue la base sobre la que justificaron la última vuelta de tuerca a la ley del desahucio expres y ahora plantean reformas del código penal, cambios funcionales para empresas cuyo negocio consiste en vaciar edificios para alquilar y vender lo más rápido posible. En otras palabras, a quien sirven las derechas no es al pequeño propietario, sino al buitre que les llama por teléfono quejándose de que cuesta demasiado echar a la gente, o de los activistas que le han ocupado el edificio para exigir su expropiación. De hecho, buitres y políticos profesionales suelen coincidir en los mismos círculos de poder: Aznar, Aguirre,Pujol o Zaplana…son todos apellidos que suenan en los consejos de administración de los fondos buitres.

Desengañémonos. No vivimos en una paraíso para la okupación, sino para la especulación. Las familias que habitan una casa sin contrato, así como las que no tienen hogar, son expresiones de la mercantilización de la vivienda, que cada cinco minutos deja a alguien en la calle. Y mientras sigamos tratándo a la vivienda como un producto financiero, el problema irá a más. Nunca como hoy había sido tan urgente realizar cambios profundos, que pongan la vivienda a la altura de la sanidad y la educación. Nunca había sido tan necesario combatir la propaganda antisocial de quienes amparan a una minoría privilegiada a costa de la miseria de millones.

Jaime Palomera es miembro del Sindicato de Inquilinas. Investigador en el Instituto de Gobierno y Políticas Públicas (UAB) y en la Hidra Cooperativa.

Diana Virgós es miembro del Sindicato Inquilinas. Comunicadora en el Ayuntamiento de Gavá.

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Varios de los vecinos que ocuparon el edificio La Corrala La Alegría, de Sevilla en 2013. Fuente: El País.

 

 

 
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Publicado por en junio 6, 2019 en Ciudadanía

 

1.969. El Otoño Caliente italiano. Cuando los trabajadores consiguieron las mayores conquistas laborales de su historia.

Reproduzco a continuación de forma abreviada una serie de textos sobre un acontecimiento que puso de manifiesto que cuando se lucha bien organizado y no se desfallece se consiguen cosas e incluso el Capital y el Gobierno que lo sustenta, se atemorizan y ceden. Es un hecho histórico muy relevante y del que se pueden extraer interesantes conclusiones. A ver si los partidos de izquierda y los sindicatos toman nota de que la gente se puede organizar sin ellos, si estos no dan la talla y no están a la altura de las circunstancias. En fin, aquí les dejo.

El Otoño Caliente es un período de la historia de Italia marcado por las luchas sindicales obreras que tuvieron lugar a partir del otoño de 1.969 en todo el país y supuso el preludio del período histórico conocido como los Años de Plomo.

En este período, las reivindicaciones salariales espontáneas en las grandes fábricas se unieron a las agitaciones estudiantiles que reclamaban el derecho al estudio para todas las clases sociales. Entre septiembre y diciembre de 1.969, la cuestión obrera estalló con una fuerza que ni empresarios ni trabajadores habían previsto. En el trasfondo estaba la renovación de 32 contratos colectivos: más de 5 millones de trabajadores de la industria, la agricultura, los transportes y otros sectores hicieron sentir el peso de sus reivindicaciones. Emergió un nuevo tipo de obrero, más joven, procedente del sur, no especializado, empleado en la cadena de montaje, y más combativo que el tradicional obrero de oficio.

En los meses siguientes, en Battiplagia, la gente salió a las calles para pedir puestos de trabajo; mientras en Roma, había ido una delegación para discutir con el Ministro de Industria. En el país se desencadenaron enfrentamientos con las fuerzas del orden en los cuales perdieron la vida el tipógrafo Carmine Citro y la profesora Teresa Ricciardi.

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Según Rossana Rosanda, una de las editoras fundadoras de la publicación de izquierda, Il Manifiesto: “El Otoño Caliente fue la más larga y sofisticada lucha industrial desde la Guerra-no sólo la huelga, los trabajadores tomaron el proceso de producción en sus manos, empujando a un lado a la jerarquía empresarial. Y este no era un grupo experimentado, curtido por décadas de represión, sino jóvenes obreros, frecuentemente no cualificados, y cuya educación era el resultado del caótico desarrollo de la sociedad en la que crecieron. Habían tomado algo de las protestas estudiantiles del año anterior y las habían hecho suyas”.

En este contexto se desarrollaron y extendieron los Cómites Unitarios de Base (CUB).

Los CUB surgieron durante 1.968 sobre todo en ciudades del norte de Italia, tras las grandes huelgas contra las “jaulas salariales”-la parcelación salarial y de los contratos según la zona geográfica del país- y por las pensiones.  Se presentaron como estructuras organizativas independientes que se desmarcaban de la política colaboracionista de los sindicatos. Las cuestiones que abordaron funcionaron como “motor” de las luchas del Otoño Caliente de 1.969.

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El primer Cómite Unitario de Base fue el CUB de Pirelli.

No teniendo una ideología preestablecida, el CUB ha partido de un análisis del plan del Capital, no en relación con una dinámica general, sino con su actitud concreta en la fábrica. El análisis de la explotación en la fábrica es la base del discurso político del Cómite. Y a través de la discusión sobre la situación obrera en la fábrica Pirelli se intenta comprender en que momento político se puede iniciar la movilización.

Se trata de demostrar que los elementos presentados como componentes esenciales e inevitables del trabajo, como el cronómetro, los ambientes nocivos, etc, no son otra cosa que elementos de explotación. La explotación es una realidad que el obrero experimenta en la fábrica bajo formas muy precisas. Por eso el CUB parte siempre del análisis de la condición obrera concreta para ir más allá de la simple expresión de malestar y para alcanzar un compromiso de lucha frontal contra la explotación y sus causas.

La lucha que el CUB intenta mantener es una lucha por el “poder obrero”. La perspectiva es obvia y fundamental: se cuestiona el poder de decisión del patrón en cada uno de los puntos concretos en que éste actúa.

Es la unidad de las luchas económica y política lo que puede provocar la crisis de la sociedad capitalista.

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Cuando se confía la acción política  a los dirigentes del partido y la acción económica a los dirigentes sindicales, existe el riesgo de que los dirigentes se transformen en burócratas del partido y del sindicato. El CUB es un intento de devolver a la clase obrera su papel de sujeto, tanto en la lucha económica como en la política.

Lo que cambia sustancialmente con las luchas del Otoño Caliente, es la correlación de fuerzas en las fábricas. El obrero, explotado y humillado por los ritmos de trabajo, los controles, las continuas penalizaciones, etc, entra cotidianamente en conflicto con el patrón. La iniciativa obrera no se reduce únicamente a las horas de huelga, sino a cómo llevar a cabo esas huelgas. Se desarrolla rápidamente una lógica de negarse a colaborar con la empresa, manteniéndose en cambio firmemente anclados en la defensa de las condiciones de vida obreras.

Aparece después una nueva lógica que atañe a la modalidad de las huelgas, buscando que  un mínimo esfuerzo por parte de los trabajadores cause el mayor daño posible a los patrones. Se trata de la huelga salvaje en la que participa un reducido número de trabajadores  de los que, sin embargo, depende el ciclo completo de la producción. Mediante la rotación de la sección de trabajadores en huelga se conseguía mantener prácticamente bloqueada la fábrica con un mínimo “gasto” por parte de los obreros.

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Otra expresión de ese cambio en la correlación de fuerzas  entre la clase obrera y la patronal son las marchas que tenían lugar en el interior mismo de las fábricas. Al principio, estas marchas se producían en los largos pasillos y callejones de las factorías de FIAT o de las grandes empresas, y tenían un sentido sobre todo de protesta. Pero enseguida se convirtieron en una práctica adoptada  por los obreros para convencer a los duditativos, sobre todo a los empleados administrativos, para que se sumaran a la huelga: “Estas marchas partían siempre de Carrocerías, a menudo de la sección de Pintura. Se oía decir que tal o cual taller había vuelto al trabajo, o que habían concentrado a los no huelguistas en la sección 16, la de las mujeres. Entonces pasábamos y recogíamos a todo el mundo. Practicábamos la pesca de arrastre. Mirafiori (una de las grandes factorías del grupo Fiat), está lleno de corredores y pasillos estrechos donde nadie podía esquivarnos.

Pero muy pronto ya no fue necesario. Apenas nos veían, mucha gente ralentizaba la cadena y nos seguían.

Italian strike demonstration, 60s/70s

En lo tocante a la representatividad obrera, lo característico de este período es la consigna “Todos somos delegados” que implicaba el rechazo a cualquier mediación sindical e imponer a la patronal una relación de fuerzas directa en plena lucha obrera. Es importante detenerse en esta consigna que se irá propagando a lo largo de todas las luchas  hasta impregnar la lucha de clases de estos años. Esta experiencia es valiosísima sobre todo hoy, cuando minorías proletarias dudan pues quieren luchas fuera de los sindicatos, pero no saben como hacerlo careciendo de un reconocimiento por parte  del Estado. El sindicato no tiene en todo esto más que una presencia efímera. Lo cierto es que tanto el sindicato como la burguesía tienen que permanecer agazapados, dada la fortaleza de la lucha obrera. En realidad lo único que pueden hacer es mantener la cabeza fuera del agua, acompañar al movimiento, y evitar verse superados por él.

Durante los años 1.968-69, las luchas y manifestaciones obreras actúan como una verdadera apisonadora, estallando en ocasiones momentos de una fuerte tensión como por ejemplo, cuando en las luchas de la región de Siracusa (Sicilia), tuvieron lugar los enfrentamientos de Avola, o los de Battipaglia (en la región de Campania) donde se dieron choques sumamente violentos. Pero fueron los enfrentamientos de Corso Trajano en julio de 1.969 en Turín los que marcaron un hito en esa dinámica. En esta ocasión, el movimiento de clase en Italia alcanzó un punto culminante en cuanto a la confluencia del movimiento obrero y el de las vanguardias estudiantiles. Los estudiantes, que disponían de más tiempo libre y podían moverse mejor, consiguieron realizar una importante aportación a la clase obrera, en lucha, que a su vez, gracias a la juventud que empezaba a despertar, tomó conciencia de su alienación, y expresó su voluntad de acabar con la esclavitud de las fábricas.

Aumentó el absentismo y, cuando  la FIAT denunció a 122 obreros, se produjeron movilizaciones políticas y sindicales, y el Ministro de Trabajo Carlo Donat-Cottin forzó a la compañía a retirar las denuncias.

El 9 de diciembre  se firmó un acuerdo entre los sindicatos e Intersind, que agrupaba a las empresas con participación estatal, y el 21 se firmó otro acuerdo entre los sindicatos y Cofindustria, en donde se acordaban aumentos de salario iguales para todos y la reducción de la jornada salarial a 40 horas semanales, mientras los trabajadores del metal obtuvieron el permiso para celebrar asambleas en las fábricas.

Como consecuencia de esto, se permitieron formalizar conquistas sociales relevantes en los años sucesivos. Estas conquistas se materializaron en el Estatuto de los Trabajadores, que fue aprobado por el Parlamento el 20 de mayo de 1.970.

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Rally by women workers at the Mivar consumer electronics plant in Milan, 1969. Their banner reads: “Mivar girls striking for freedom and salaries.” Archivio del lavoro, Milan, Fondo Silvestre Loconsolo.

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Fuente:

http://ejercitonegro.blogspot.com/2008/10/el-comit-unitario-de-base-cub-de-la.html

http://es.internationalism.org/revista-internacional/201002/2773/el-otono-caliente-italiano-de-1969-i-un-momento-de-la-recuperacion

https://www.diagonalperiodico.net/saberes/tres-meses-transformaron-italia.html

http://1968tiempoderevolucion.blogspot.com/2008/05/radicalizacin-en-italia.html

https://www.lavanguardia.com/edicion-impresa

https://es.wikipedia.org/wiki/Oto%C3%B1o_caliente

 

 
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Publicado por en octubre 25, 2018 en Ciudadanía, Unión Europea

 

Los tres sectores laborales donde más se abusa de la figura del falso autónomo.

Reproduzco a continuación un artículo de Laura Olías, publicado en el diario digital Kaos en la red el pasado 9 de agosto. Me parece muy bien documentado y muy esclarecedor por lo mucho que revela sobre como los empresarios obligan al trabajador a cometer un fraude a la Seguridad Social valiéndose de su posición de superioridad y de las condiciones de precariedad existentes hoy día en muchas profesiones.

El Gobierno pretende aflorar 40.000 falsos autónomos este año: los sindicatos de autónomos y de inspectores señalan su gran presencia en sectores como el reparto de comida, los medios de comunicación y las cárnicas, entre otros.

Lorena es arquitecta técnica y estuvo trabajando como falsa autónoma en una inmobiliaria, a la que asistía a diario con un horario establecido: “Sólo mientras me duró la tarifa plana, porque luego no me compensaba económicamente”.

“Es esto o nada”, cuenta con resignación Carlos, un periodista falso autónomo: “La putada es que no tienes descansos pagados, hay que echar muchas horas, no tienes seguridad…”

Lorena, arquitecta técnica de 25 años, era trabajadora autónoma porque lo ponía en su contrato mercantil y se veía obligada a pagar las cotizaciones a la Seguridad Social, pero por nada más. Iba todos los días a la oficina en una inmobiliaria de Granada, tenía allí un ordenador para ella y contaba un horario establecido. Era lo que se conoce como una “falsa autónoma”, un abuso laboral de muchas empresas que el Gobierno ha puesto bajo el foco, con la intención de aflorar 40.000 en lo que va de año. Aunque es una figura que se repite en muchos sectores, hay algunas ramas de actividad donde está más extendida: el transporte y los repartos a domicilio, los medios de comunicación y las empresas cárnicas, entre otras.

Así lo explican las organizaciones de trabajadores y de inspectores consultadas por este medio. Desde el sindicato de autónomos UPTA siempre subrayan la necesidad de poner el foco sobre las empresas y no en los trabajadores: más que de “falsos autónomos” prefieren hablar de “fraude en la contratación”. Las empresas necesitan trabajadores asalariados, pero en lugar de formalizar un contrato laboral, obligan a los empleados a darse de alta como trabajadores por cuenta propia, con el consiguiente ahorro en cotizaciones sociales y futuras indemnizaciones.

Cifrar y analizar la magnitud de los falsos autónomos en España es complejo, por la falta de estadísticas. Según la organización de autónomos ATA, a raíz de los datos de la EPA sobre “autónomos independientes” (que trabajan predominantemente para una única empresa), su número oscila entre “los 90.000 y 100.000” afectados. Algunas organizaciones elevan esta cifra, como el sindicato UATAE, que la sitúa en torno a los “200.000” falsos autónomos.

El Instituto Nacional de Estadística, con información de la EPA, también desagrega algunos datos interesantes, como que 165.900 trabajadores por cuenta propia “no pueden  influir en el contenido ni el orden de las tareas” que realizan, cuando la libertad y autonomía en su trabajo deberían ser esenciales para un autónomo.

Los sectores más fraudulentos.

Fermín Yébenes, portavoz de la Unión Progresista de Inspectores de Trabajo (UPIT), explica que “en todas las actividades económicas encontramos casos aislados, que sumamos significan una bolsa bastante considerable”. Sin embargo, sí detectan algunos sectores donde su presencia es más elevada, que coincide con los señalados por sindicatos y organizaciones de trabajadores autónomos.

El reparto de comida a domicilio a través de plataformas digitales es uno de los más repetidos en la actualidad. La Inspección de Trabajo ya ha emitido varias actas contra empresas como Deliveroo y Glovo en las que da de alta los repartidores (conocidos como riders) y exige a las compañías el pago a la Seguridad Social. Una sentencia en Valencia también ha fallado contra Deliveroo y hay otra resolución judicial pendiente en Barcelona. Estas nuevas plataformas -como también ocurre con Uber Eats y Stuart- basan su modelo de funcionamiento en repartidores autónomos y, aunque la autoridad laboral ya las ha señalado, continúan defendiéndolo y contratando así a sus trabajadores.

En general, los transportes es uno de los sectores más fraudulentos. “El transporte es uno de los sectores en los que primero se empezó a ver esta figura”, explica Lola Santillana, secretaria de empleo de Empleo de Comisiones Obreras. La sindicalista sostiene que a menudo los transportistas que deberían ser asalariados  de sus compañías son contratados bajo la figura de Trades (autónomos económicamente dependientes), que facturan al menos el 75% de sus ingreso al mismo cliente o pagador. Este tipo de trabajadores por cuenta propia, sin embargo, está regulado y tiene unas características específicas que no son las de un asalariado.

El crecimiento de los falsos autónomos en los medios de comunicación ha sido objeto de la atención del sindicato ATA. “Con la crisis vimos un aumento espectacular en la prensa. En 2008 contábamos 30.000 periodistas autónomos y ahora hay 65.000”, duplicando en sólo diez años su registro, explica José Luis Perea, vicepresidente de la organización. “Ahí entendemos que puede haber un nicho importante de falsos autónomos, trabajadores a los que los obligan a darse de alta como autónomos aunque no lo son”, prosigue.

“Es esto o nada”

Carlos (nombre ficticio) es un periodista “de provincias, como decís en Madrid” y trabaja en una ciudad del norte de España que prefiere no concretar. Lleva ejercieno de manera  continuada desde 2014, no le ha faltado trabajo, pero siempre como autónomo. En realidad como falso autónomo, tanto en prensa escrita como en radio. Trabaja desde la redacción y cumpliendo con sus temas como lo hacen otros compañeros contratados como laborales. Pero desde que entró siempre ha oído el mismo argumento: “Que ahora la gente que entra es así, que este es el paso antes de tener contrato”. En sus cuatro años de experiencia ha visto su misma situación en muchos colegas de profesión.

“Es esto o nada”, cuenta con resignación Carlos, “la putada es que no tiene descansos pagados, hay que echar muchas horas, no tienes seguridad y que estás pagando tú la Seguridad Social”.

Las cárnicas son otras de las empresas que más titulares han acumulado en los últimos meses por este motivo, con ejemplos como el del gigante Serviarne, sobre el que la Inspección de Trabajo ha concluido que no es una cooperativa “real”. Desde CCOO han denunciado a numerosas empresas cárnicas: “Lo que hacen es formar cooperativas, pero son falsas, la gente se hace socio, pero no funcionan  verdaderamente como cooperativas, en las que tiene que haber asambleas, los socios tienen que participar de forma activa y demás”, afirma Lola Santillana.

El inspector Fermín Yébenes subraya el ejemplo de las empresas cárnicas como una eficacia de la actuación de la autoridad laboral. “¿Qué está pasando ahora? Que se está empezando a autorregular, sostiene.

La arquitectura, abogacía y otras profesionales también están en la lista de las más fraudulentas, según los inspectores y sindicatos. “Una cosa es que una persona monte un despacho de arquitectura y haga sus trabajos por su cuenta y otra es que haya empresas que sustituyan trabajadores por autónomos porque les sale más económico”, denuncia Santillana.

Lorena explica que en la inmobiliaria para la que trabajaba como falsa autónoma en Granada, su función era realizar las certificaciones energéticas que requería la empresa “que son necesarias para alquilar o vender una casa”. La joven estuvo en esa situación “mientras me duró la tarifa plana, porque luego no me compensaba económicamente. Cuando vi que no era muy rentable me ofrecieron que vendiera también casas como comercial y acepté durante un tiempo”. La aparejadora afirma que en el sector de los comerciales de viviendas ha visto muchos falsos autónomos: “Las empresas se ahorran mucho dinero”.

El sector sanitario privado también está optando por esa vía ilegal, explica Fermín Yébenes. “En clínicas y hospitales privados, con personal sanitario, de médicos y ATS. Los trabajadores facturan a la clínica, no a los clientes”.  El inspector señala también a las empresas aseguradoras, “los comerciales principalmente, pero hasta la gente de atención al cliente”.

Por último, los sindicatos advierten de que el sector de la construcción, en el pasado el líder en número de falsos autónomos y que redujo su magnitud durante la crisis y tras actuaciones de la Inspección, está recuperando de nuevo este fraude. “Lo que hemos notado en determinadas zonas es que está contratando mucha construcción otra vez, pero no se corresponde con el número de altas de trabajadores por cuenta ajena”, sostiene Santillana.

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Publicado por en agosto 24, 2018 en Ciudadanía, Uncategorized

 

La explotación inhumana y los abusos sexuales a las recolectoras de la fresa en Huelva.

De nuevo tenemos un caso de prácticas inhumanas a la gente que se encuentra en una posición más vulnerable. En esta ocasión se trata de las trabajadoras recolectoras de la fresa en Huelva. Son en su mayoría mujeres marroquíes analfabetas, con hijos a su cargo y  criadas en una cultura de miedo y sumisión. También hay algunas mujeres polacas y rumanas. Pero el modus operandi es siempre el mismo: Traer a una serie de personas trabajando en condiciones de semi-esclavitud pagándoles lo mínimo posible, carentes de derechos laborales y viviendo en infraviviendas,  bastante alejadas de cualquier núcleo de población al que acudir a pedir ayuda, y además de ello,, sometiéndolas a abusos sexuales. Esta dura realidad se viene sucediendo desde hace muchos años. Y lo triste, es que ante la inacción de la Administración correspondiente y de los sindicatos mayoritarios, han tenido que ser dos periodistas extranjeras,-una alemana y otra italiana-quienes han sacado el asunto a la luz. Cuando uno se entera de casos como este se pregunta como ciertos empresarios pueden dormir tranquilos por la noche. ¿Donde está la conciencia de quienes permiten tales abusos?.

Me gustaría que los medios diesen a estos hechos  tanta cobertura como dieron en su momento a la desaparición de Diana Quer o al caso de la chica violada por los integrantes de La Manada. Sería lo justo.

https://contrainformacion.es/o-te-dejas-o-te-quedas-sin-fresas/

https://ctxt.es/es/20180606/Politica/20094/trabajadoras-Huelva-empresa-violencia-Nuria-Alabao.htm

 

 

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Publicado por en junio 17, 2018 en Ciudadanía

 

Tres ejemplos de como la represión política se ha convertido en algo normal en España.

 

https://www.laizquierdadiario.com/Entrevista-a-la-periodista-de-Izquierda-Diario-denunciada-por-la-Policia-Nacional-en-Cataluna

http://kaosenlared.net/detienen-a-oscar-reina-sat-por-injurias-a-la-corona/

http://www.publico.es/sociedad/1000-personas-denunciaron-2017-torturas-malos-tratos-policiales-espana-cuatro-veces-2016.html

 
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Publicado por en junio 16, 2018 en Ciudadanía

 

Interesantes artículos de opinión sobre cuestiones fundamentales que nos afectan a todos.

Aquí traigo unos artículos que he seleccionado sobre cuestiones fundamentales que nos afectan a todos y hechos muy graves que no deberían suceder en una Democracia Avanzada, que es el sistema político en el que se suponía que vivíamos. Sobre el tema de los ataques contra la libertad de expresión, producto de la aplicación de la Ley Mordaza, sólo me cabe decir que espero que el Gobierno de Pedro Sánchez derogue esta Ley liberticidad y antidemocrática que tantos sufrimientos está causando. Le estará eternamente agradecido al señor Sánchez si lo hace, aunque sea lo único positivo que haga en su mandato.

http://kaosenlared.net/cuando-se-nos-murio-la-libertad-de-expresion/

https://www.kamchatka.es/espa%C3%B1a-pa%C3%ADses-mas-persiguen-libertad-expresion-artistica

https://www.cuartopoder.es/lucha-laboral/2018/05/12/los-militares-exigen-mejor-salario-y-una-salida-laboral-al-cumplir-los-45-anos/

http://ctxt.es/es/20180523/Firmas/19755/eutanasia-suicidio-asistido-Patricia-Alonso-debate-apoyo.htm

https://www.laizquierdadiario.com/El-FMI-y-el-rescate-griego-mas-deuda-y-reformas-antiobreras

 

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Publicado por en junio 7, 2018 en Ciudadanía