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La Guerra chino-india de 1.962.

Los orígenes de este conflicto hay que buscarlos a finales del siglo XIX. Gran Bretaña tenía como objetivo consolidar las fronteras de su Imperio  de la frontera de la India, y con vistas a ello reconoció al Dalai Lama como gobernante autónomo del Tibet, lo que irritó al Gobierno Imperial chino, que consideraba al Tibet como un territorio vasallo del Estado Manchú.

En 1.914 Gran Bretaña y Tíbet formaron un tratado que definía la frontera nordeste de la India Británica bautizándola como línea McMahon.  China protestó y mostró su desacuerdo  por el trazado de la frontera e incluso intentó conseguir que el Tíbet no pudiese firmar tratado internacional alguno. Los territorios causantes del desacuerdo fueron: Aksai Chin, en la parte oeste, en una zona de Cachemira lindante con el Karakórum y en la región este, en la provincia india de Arunachal Pradesh conocida como Distrito Noroeste, en una zona entre Bután y Tíbet.

La línea McMahon fue adoptada por India como su frontera con Tíbet en 1.947, cuando el país se hizo independiente. Sin embargo, las cosas cambiaron en 1.950, cuando el régimen comunista de Mao Tse Tung ocupó militarmente Tíbet y la línea McMahon pasó a ser la frontera directa entre ambos países. Iban a chocar dos intereses contrapuestos. Por un lado, las aspiraciones chinas de restablecer las antiguas fronteras del Imperio chino e invalidar todos los tratados impuestos al país por las potencias occidentales, contra el nacionalismo indio, dispuesto a conservara toda costa las antiguas fronteras coloniales británicas.

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Posiciones militares defensivas chinas.

En diciembre de 1.961, el Gobierno de Nehru adoptó una política de mayor firmeza en cuestiones fronterizas, cuando no francamente agresiva. A mediados de ese mes, las Fuerza Armadas Indias tomaron los enclaves de Goa, Damán y Diu, que constituían la India portuguesa.

Mientras tanto, el Gobierno chino comenzó a presionar al indio para modificar las fronteras con Tíbet. India se aferró a la línea McMahon y se negó a culaquier negociación. El Gobierno indio estaba convencido de que los chinos se limitarían a las amenazas y nunca empuñarían las armas contra ellos por motivos fronterizos.

En diciembre, los indios empezaron a instalar puestos militares  en la línea McMahon. Una de las bases militares se instaló en la parte baja de un cerro llamado Thag La, en un lugar donde confluían las fronteras india, tibetana y butanesa.

En junio de 1.962, los indios decidieron instalar su puesto en la cumbre y, en consecuencia, más al norte de la línea. Los chinos pidieron a los indios que desalojasen el lugar y ante la negativa de estos, construyeron posiciones defensivas con la finalidad de dominar la plaza.

Tanto el Gobierno como el pueblo indio  ignoraban las condiciones extremas en que se encontraban sus tropas y subestimaban a las del Ejército Popular de Liberación chino. En la zona, las fuerzas chinas eran mucho más numerosas, estaban mucho mejor aclimatadas, contaban con mayor experiencia bélica, y sobre todo, disponían de una mayor red de suministros. Los soldados indios, en cambio tenían que confiar en el suministro aéreo, pero las malas condiciones atmosféricas del invierno en el Himalaya hacían que esto fuese una cuestión complicada. La consecuencia era que las tropas indias estaban mal equipadas y alimentadas, y peor en cuanto a municiones. Los soldados no estaban acostumbrados a los rigores del frío invernal a 4.900 metros de altura y la ropa de abrigo era inadecuada.

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Soldado indio atrincherado durante el conflicto.

Por todas estas razones, los mandos locales del ejército indio pusieron toda clase de objecciones cuando desde Delhi se les ordenó prepararse para desalojar a los chinos de sus posiciones.

La operación tenía como nombre en clave Leghorn, y consistía en desplegar en un frente de 11 kilómetros, 3 batallones de la 7ª Brigada de Infantería. india. El plan de ataque consistía en que un batallón cruzase el río y ocupase una loma que flanqueaba las posiciones chinas. El batallón indio fue frenado en seco por el fuego de los morteros chinos y dio media vuelta a sus posiciones originales.

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El Primer Ministro indio Nehru con el Dalai Lama. El hecho de que el primero concediese asilo político al segundo fue también un motivo de fricción entre India y China.

Pese a esta muestra de decisión, Nehru estaba convencido de que los chinos no opondrían demasiada resistencia. Se envió otro batallón de resistencia y artillería, y morteros pesados a la Brigada india, lo que vino a agravar las dificultades de suministros y municiones. Las fuerzas indias, en lugar de ocupar posiciones defensivas sólidas y de mutuo apoyo, se desperdigaron aún más por la zona. Los chinos por su parte, en lugar de amedrentarse, decidieron asaltar las posiciones enemigas. La noche del 19 al 20 de octubre consiguieron infiltrarse tras las líneas enemigas y, a la mañana siguiente, los bombardearon con todo lo que tenían, para después, aniquilar a los indios con oleadas de infantería al asalto. Tras destruir el centro indio, los chinos bloquearon el camino de retirada para los batallones situados en los flancos. La 7ª Brigada india fue aniquilada y su general fue capturado.

Tras esto, los chinos avanzaron hasta Tawang. La guarnición india la abandonó y se retiró al paso de Se La. Se La no era una mala posición defensiva, pero los indios no habían tenido tiempo suficiente de fortificarse adecuadamente, y además era difícil aprovisonarla. La carretera que iba desde Se La hasta Bomdila estaba ocupada por la 4ª División india. En Se La se encontraba la 62ª Brigada india con 5 batallones y, en Bomdila, la 48ª Brigada, con 3 batallones.

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Tropas chinas vigilando los movimientos del Ejército indio.

La sorpresa del alto mando indio fue enorme cuando sobre la carretera que unía Bomdila y Se La, apareció un contingente del Ejército Popular de Liberación chino de 1.500 hombres. Los chinos atacaron al batallón indio que guarnecía el puesto de Tembany y lo aniquilaron al quedarse este sin municiones. De esta forma, los chinos habían aislado a las fuerzas enemigas de Se La y Dirang de Bomdila, cortando en dos su despliegue. El comandante indio reforzó la guarnición de Bomdila, replegándose en esta plaza, pero ya era tarde para semejante plan. La 62ª Brigada abandonaría sus posiciones en Se La y reforzaría Bomdila tratando de abrirse paso por la carretera durante la noche. La maniobra se realizó de una manera caótica y precipitada. Los indios se vieron sometidos al fuego constante de la artillería y las ametralladoras enemigas desde las alturas antes siquiera de llegar a Dirang. La moral india se vino abajo y sus fuerzas se dispersaron sin ton ni son. Tan sólo un batallón logró abrirse paso abandonando la carretera y haciendo marcha atrás por las montañas.

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Dos soldados indios haciendo guardia en medio de una carretera.

Al otro extremo del Arunachel Pradesh, en el valle de Lohit, fronterizo con Birmania, le pasó lo mismo a la 11ª Brigada india. Fue aniquilada con tácticas similares. Los chinos dejaban que el ejército indio hiciera los primeros movimientos ofensivos, sabiendo que su ataque se estancaría por falta de hombres y municiones. Luego, los chinos les caían encima con un bombardeo incesante con todo lo que tenían. Al final, un asalto por oleadas interminables de infantería liquidaba a los indios, que prácticamente habían agotado su reserva de municiones.

Para el 20 de noviembre, los chinos podían cantar victoria. Las llanuras indostánicas se abrían a su paso sin grandes obstáculos para un invasión. En el Gobierno indio cundió el pánico, pues se evacuaron ciudades de Assam, se detuvo a miembros del Partido Comunista de India y, Nehru, desesperado, llegó a pedir ayuda a John Fitzgerald Kennedy para defender el país.

Ese fue el momento que escogió Mao para detener a sus tropas y proclamar un alto el fuego unilateral. Se retiró de algunas de las zonas acupadas para situarse en la línea que reclamaba originalmente. Después de humillar al Gobierno y Ejército indios, los chinos se conformaron con unos modestos avances fronterizos. Lo que ellos consideraron que era justo.

La pretendida invasión de India a manos de la China comunista nunca llegó a producirse.

Soldados indios rindiéndose a los chinos.

 

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Publicado por en diciembre 23, 2017 en Asia Oriental

 

La Revolución que está teniendo lugar en India: La guerrilla Naxalita.

He descubierto un tema que me ha parecido de gran interés al tratarse de un conflicto armado que lleva ya unos cuantos años desarrollándose en el segundo país más poblado del mundo. Y me llama la atención lo oculto que está este conflicto, pues ningún medio de comunicación habla jamás sobre ello. Resulta que en  India lleva existiendo desde hace bastantes años una guerrilla comunista maoísta que lucha contra el Estado y trata de atraerse a su causa a amplios sectores sociales (no sólo a las clases populares). Me ha sorprendido el éxito que al parecer están teniendo,-ocupan ya la tercera parte de India-, sobre todo cuando todos pensábamos que el comunismo estaba muerto en el mundo desde hace un cuarto de siglo y que a lo máximo que podían aspirar las masas por la izquierda era a los Gobiernos Bolivarianos de Iberoamérica (muy distintos del comunismo). He puesto en la bibliografía una serie de textos sobre el tema, si bien aviso que todos ellos me parecen bastante propagandísticos y pro-comunistas.En estos casos, las informaciones hay que cogerlas con pinzas. Sobre todo teniendo en cuenta las atrocidades de los maoístas en Camboya y Perú. Pero es el único punto de vista que he podido encontrar sobre el tema. Y aún así, me parece interesante tener conocimiento de un conflicto armado inexistente para los medios y leer un punto de vista opuesto al establecido por los diarios, emisoras y televisiones del stablisment, donde la izquierda real siempre es la mala.

Reproduzco a continuación de forma abreviada un texto aparecido en el diario digital la república.es  sobre la guerrilla naxalita en India.

Los Naxalitas llevan librando una batalla  contra el Estado indio desde la insurgencia de Naxalbari (Bengala Occidental) en 1.967. Actualmente quién se eleva como referente político organizado del levantamiento popular es el Partido Comunista de la India (maoista), fundado en 2.004, fruto de la unión de numerosos movimientos y guerrillas que comparten la causa revolucionaria naxalita. No podemos olvidar la complejidad política  derivada de la amalgama de siglas que tiene la cuestión india, además de la dificultad de acceso a la información en un territorio tan amplio, diverso y relativamente incomunicado como es Asia meridional. Se estima que en el conflicto bélico participan unas 180 guerrillas entre revolucionarios de inspiración marxista, grupos armados derechistas pro-gubernamentales, milicias indígenas y grupos religiosos.

La insurgencia naxalita tiene presencia en 14 de las 28 provincias de la India. El propio Gobierno indio ha reconocido que de 602 distritos hay 182 que están bajo control total de los comunistas, en los cuáles no entra ningún tipo de fuerzas del orden del Estado. Aunque si que es cierto que la mayoría de las provincias donde los Naxalitas tienen presencia responden a un perfil agrario o de grandes extensiones de selva (Andra Pradesh, Asma, Bengala Occidental, Kerala, Uttar Pradesh,etc), estaríamos hablando de una región de cientos de millones de habitantes donde se está gestando una nueva forma de poder bajo la organización de clase y las tesis del marxismo en su corriente maoísta. En los últimos años, la expansión de la ideología revolucionaria naxalita está llegando a las zonas industriales en la periferia de las grandes ciudades. En Bombay,Jammu, Nueva Delhi, Pune y Raipur ya existe movimiento organizado que combina las acciones propandísticas de concienciación con acciones aisladas de guerrilla contra los poderes estatales.

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La participación de grupos no marxistas en el Ejército Popular Guerrillero (EPG), -brazo militar de los naxalitas-, es habitual, así como la presencia de numerosos miembros de capas sociales no estrictamente proletarias como el campesinado, la pequeña y mediana  burguesía, los estudiantes e incluso grupos religiosos.

Una de las principales áreas de lucha la constituyen las llamadas Zonas Económicas Especiales.  Estas zonas son extensas áreas de territorio con una carácter tributario especial donde las empresas, casi en su totalidad extranjeras, disfrutan de privilegios fiscales y económicos lejos de la regulación de un Estado que pueda garantizar derechos laborales o sociales. El Gobierno indio prevé aumentar exponencialmente la productividad y atraer empresas y capitales a través de estas medidas que favorecen la explotación de su propio pueblo.

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Y es que ya en 2.007, según afirma Alberto Cruz en su artículo  La izquierda en India. La revolución naxalita: “Los éxitos militares de los revolucionarios indios están siendo acompañados de un éxito político demostrable en las zonas bajo su control, donde se ha logrado una eficaz mejora del nivel de vida de la población, básicamente rural, y están en condiciones de ofrecer una alternativa a la izquierda tradicional y reformista. Esto está provocando que un cierto sector de los intelectuales indios vean con simpatía a la guerrilla y que, como es el caso de Arundhati Roy, se niegue a calificar su lucha de inmoral o como terrorista. O como el conocido músico Ravi Shankar, que ha dicho públicamente que los maoístas  son “admirables”.

Para cumplir sus objetivos,” los maoístas son conscientes de que el progreso de su guerra popular prolongada depende de la creación de una plataforma cultural y políticamente diferente de la que ha existido hasta ahora en India-de forma especial en lo que se refiere a la separación de castas, la opresión feudal de la familia y las costumbres-, y sobre todo, alejada de los pasillos de poder que tanto gustan a la izquierda tradicional”.

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Aldea tomada por los Naxalitas.

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Aldeanos presuntamente asesinados por las Fuerzas de Seguridad en el Estado de Marahastra.

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Las mujeres tienen un papel relevante en la guerrilla.

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Fuente: Arturo Fernández-Le Gal (@ACF_LEGAL) Acercamiento a la actualidad de la Revolución Naxalita en la India.

            Katazaran

            La izquierda en India. La revolucion naxalita. Alberto Cruz. CEPRID. http://www3.rebelion.org/noticia.php?id=74346

           fusilablealamanecer.blogspot.com.es/2013/06/revolucion-naxalita-en-la-india.html

           revolutioninspain.blogspot.com.es/2011/11/la-revolucion-naxalita.html

 

 
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Publicado por en octubre 21, 2016 en Asia Oriental

 

Timor Oriental, los militares indonesios y la complicidad de EE.UU.

Timor Oriental es la mitad de una isla ubicada en el Océano Pacífico que durante siglos fue una colonia portuguesa. La otra mitad de la isla pertenece a Indonesia, país que siempre tuvo la obsesión de anexionarse Timor Oriental, pues siempre lo consideró parte integra de su territorio. Timor Oriental consiguió la independencia respecto de Portugal en 1.975, pero tan sólo unos pocos días después, fue invadido por el ejército indonesio.. Indonesia mantuvo ocupado y sometido mediante un régimen de terror a Timor Oriental durante casi un cuarto de siglo, hasta 1.999, en que se celebró un referéndum de autodeterminación que dio una aplastante victoria a la opción independentista (78,5%). Este referéndum  se llevó a cabo bajo la supervisión y patrocinio de las Naciones Unidas. Durante los casi 25 años de ocupación militar indonesia, los habitantes de Timor han vivido bajo un auténtico infierno.

Tras la independencia de Portugal, la principal fuerza política fue el Frelitin o Frente de Liberación de Timor Oriental, un movimiento de izquierda, cuya base popular abarcaba desde la Iglesia Católica hasta los estudiantes occidentalizados y en ocasiones leninizados que habían regresado de la madre patria (Portugal) con ideas revolucionarias.

El 7 de diciembre de 1.975, Indonesia invadió el país. Pocas horas antes, el Presidente de Estados Unidos, Gerald Ford había visitado acompañado de su Secretario de Estado, Henry Kissinger, Yakarta, la capital indonesia, donde conoció y aprobó la invasión planeada por su alíado, el dictador indonesio, el general Alí Suharto. Pocas horas antes de la invasión, Ford y Kissinger daban por concluida la visita, volando hacia Hawai.  Estados Unidos era el principal suministrador de armas a Indonesia y además consideraba al país asiático un estado-cliente, con lo cual no es de extrañar la complicidad de ambos países. También hay que considerar que Suharto fue puesto en el poder gracias a un Presidente estadounidense, Lyndon B. Johnson para que mantuviera a Indonesia dentro del perímetro de influencia norteamericano. Ya que Suharto había sido fiel a los intereses de Washington exterminando (literalmente) a la izquierda indonesia, no estaba de más devolverle el favor permitiéndole que invadiera una pequeña isla del Pacífico, donde además gobernaba un movimiento, que por su carácter izquierdista y anticolonialista, no gustaba nada a la Administración Ford-Kissinger.

Cuando Ford y Kissinger aterrizaron en Hawai, ya se había producido la invasión, y los periodistas les preguntaron su opinión respecto al tema, a lo que contestaron diciendo que les preocupaba la violencia y que esperaban que el asunto se resolviera pacíficamente. Es decir, un comunicado de los más contradictorio e incoherente. Pero, se les veía mucho el plumero, porque estando ambos todavía en Yakarta, Kissinger había declarado que en ningún caso reconocería un Timor gobernado por el Frelitin, al tiempo que comprendían las reivindicaciones territoriales indonesias sobre Timor. Más claro que el agua.

L-R Kissinger, Suharto, unknown, Ford, Dec 6, 1975

Kissinger (de espaldas y con gafas) hablando con Suharto. En el sillón de enfrente, sonriente, Gerald Ford.

Gerald Ford y Henry Kiisnger comentando los pormenores de la operación.

El problema fue que los militares indonesios actuaron con una política de represión tan inhumana que pusieron en una situación enormemente embarazosa al tandém Ford-Kissinger. Ellos intentaron eludir la cuestión siempre que se les preguntó por ella. Y desde luego, ambos siguieron autorizando el envío de armas (clandestino, por razones de imagen) a Indonesia en pleno genocidio contra la población timorense.

Al entonces embajador estadounidense en la ONU, Daniel  Patrick Moynihan, le fue encomendada la tarea de que las Naciones Unidas fuesen totalmente ineficientes en cualesquiera medidas que adoptasen contra Indonesia y lo consiguió con creces, pues durante 24 años, Indonesia campó a sus anchas por Timor atemorizando y asesinando a la población. Esta tarea de obstrucción y sabotaje a la ONU por parte de Moynihan le fue encomendada por el Departamento de Estado norteamericano.

En diciembre de 1.978 murió en combate Nicolás dos Reis Lobato, Presidente de la República Democrática de Timor Oriental y del Fretilin. Pese a este golpe, el movimiento de liberación reorganizó sus filas y siguió combatiendo y resistiendo. Según se ha denunciado, la política genocida aplicada por Indonesia en Timor ha costado la vida a un cuarto de la población.

En 1.978, el ejército indonesio reclutó a jóvenes timorenses para enfrentar al pueblo timorés entre sí, pero obedeciendo las consignas del Fretilin, los timorenses se insubordinaron y se incorporaron al Fretilin. En 1.982 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó una resolución exigiendo el retiro de las fuerzas de ocupación. En 1.983 se firmó un cese de las hostilidades entre Xanana Gusmào, líder del Fretilin, y el coronel Purwanto, jefe del cuerpo expedicionario. El presidente Suharto no reconoció el acuerdo y la guerra de guerrillas continuó.

Guerrilleros del Fretilin, la resistencia timoresa.

En 1.988 Portugal, la antigua potencia colonizadora logró que el Parlamento Europeo y la Comisión Europea adoptasen la tesis de la autodeterminación del pueblo de Timor y la necesidad de alcanzar una solución negociada del conflicto, rechazando la ocupación indonesia.

En octubre de 1.989, la Subcomisión de Derechos Humanos de la ONU aprobó una moción de condena a la ocupación y represión producidas en Timor Oriental por parte de Indonesia. Ese año se había desatado en la isla una creciente movilización popular, sobre todo en la capital, Dili, donde los estudiantes salieron a las calles, incendiaron automóviles y destruyeron las casas de oficiales indonesios.

La entrada de corresponsales extranjeros fue prohibida y Dili quedó aislada del mundo: sus comunicaciones telefónicas con el exterior fueron cortadas y no hubo ninguna representación diplomática.

Desde entonces la represión fue en aumento. En las puertas de los hogares, las familias fueron obligadas a colocar una lista con los nombres de los habitantes. Dicha lista podía ser verificada por las fuerzas de ocupación a cualquier hora del día. Miles de mujeres timorenses fueron esterilizadas de forma compulsiva. En las escuelas fue prohibido el uso del tetum, la lengua oficial de los timorenses. Se aplicó una política de migraciones con el fin de reducir la población nativa en su propio país. Además, se descubrieron fosas comunes con cadáveres que evidenciaban ejecuciones masivas por parte de las fuerzas de ocupación.

Las fuerzas indonesias cometiendo atrocidades.

El 12 de noviembre de 1.991, durante un masivo, pero pacífico cortejo fúnebre que acompañaba al cementerio los restps de un joven estudiante asesinado, el ejército abrió fuego de ametralladoras sobre la multitud, matando a al menos 50 personas y ocasionando inumerables heridos.

Dirigentes de la oposición acusaron a Estados Unidos, Australia, Holanda, Japón y otros países con importantes intereses económicos en Indonesia, de colaborar con Yakarta en minimizar el genocidio y silenciar a la prensa internacional.

A finales de 1.991, se denunció en Portugal que Jakarta y Camberra firmaron un contrato con doce compañías para extraer unos 1.000 barriles de crudo en el mar de Timor. La lista de esas empresas estaba encabezada por la Royal Dutch Shell (capitales británicos y holandeses) y la estadounidense Chevron. Le siguieron seis compañías australianas, la japonesa Nippon Oil y las multinacionales Philiphs Petroleum, Marathon y Enterprise Oil Company. Paralelamente, voceros del Gobierno australiano anunciaron que que no apoyarían la adopción de sanciones contra Yakarta.

Informes de principios de 1.994, provenientes de la isla indicaron que todos los sábados, los familiares de muertos, “desaparecidos” y presos, se reunían en la plaza principal de Dili para rezar y protestar. En noviembre de ese año, unas 100 personas fueron detenidas tras una serie de manifestaciones populares. La tensión prosiguió y un año después, en octubre de 1.995, entre 50 y 100 personas fueron arrestadas tras tres días de disturbios en Dili.

En diciembre de 1.996, el activista exiliado José Ramos Horta y el obispo católico Carlos Filipe Ximenes Belo recibieron en Estocolmo el Premio Nobel de la Paz correspondiente a ese año. Las autoridades indonesias intentaron boicotear la ceremonia, pero el problema de Timor Oriental ganó las primeras planas de la prensa mundial.

Xanana Gusmao, líder del Fretilin, desde 1.978 y Primer Presidente de Timor Oriental tras la independencia (2.002-2.007).

Finalmente y, bajo mandato de la ONU, se llevó a cabo un referéndum de autodeterminación para el 30 de agosto de 1.999, el cual otorgó una aplastante victoria a los partidarios de la independencia. Inmediatamente después, las fuerzas paramilitares pro- indonesias, que tenían el apoyo del ejército de ese país, y los mismos soldados indonesios empezaron una campaña de terrorismo y violencia en represalia por los resultados. Los militares y paramilitares asesinaron a unas 1.400 personas y forzaron a otras 30.000 a desplazarse como refugiadas a Timor Occidental. Además, destruyeron la mayoría de las infraestructuras del país (casas, sistemas de regadío, sistemas de abastecimiento de agua, escuelas y casi toda la red eléctrica). A esto, hay que sumarle la violación de centenares de mujeres y menores.

El 20 de septiembre de 1.999 se desplegaron las tropas de paz de la Fuerza Internacional para Timor Oriental (InterFET), bajo mandato australiano que pacificaron la situación rápidamente. Por todo el mundo, y especialmente en Portugal, Australia y Estados Unidos, diversos activistas presionaron a sus gobiernos para que intervinieran, y el presidente norteamericano Bill Clinton llegó a amenazar a Indonesia, que pasaba una difícil situación económica con retirarle los préstamos del Fondo Monetario Internacional. El Gobierno indonesio no tuvo más remedio que aceptar la retirada de sus tropas y ceder el control de Timor Oriental a una fuerza multinacional.

Desde entonces, Timor Oriental es un país libre. Pero, desgraciadamente es uno de los países más pobres de Asia, sino el que más y por tanto, sigue teniendo enormes carencias. Su principal materia prima siempre ha sido el sándalo.

Es junto con Filipinas, el único país asiático de mayoría católica y el único de habla portuguesa.

Durante el período de ocupación indonesia, fueron asesinados por el ejército indonesio y las milicias musulmanas pro-indonesias, 200.000 timorenses, la cuarta parte de la población del país.

Ningún responsable de estas atrocidades ha sido juzgado ni condenado.

 

Timorenses celebrando la segunda y esperemos que definitiva independencia.

Fuente:

Christopher Hitchens. Juicio a Kissinger.  Crónicas. Anagrama. 2.002.

http://html.rincondelvago.com/timor-oriental.html

Wikipedia

 
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Publicado por en marzo 25, 2016 en Asia Oriental, Genocidio

 

La Monarquía rotatoria de Malasia: Un sistema único en el mundo.

El Yang di-Pertuan Agong es el título oficial del Jefe del Estado constitucional de la Federación de Malasia. El puesto de Yang di-Pertuan Agong se equipara generalmente al de Rey en los países europeos, convirtiendo a Malasia en la única monarquía electa del planeta.

El Yang di-Pertuan Agong es elegido cada 5 años por los 9 Gobernantes malayos, 7 de ellos sultanes y los otros 2, reyes, cuyos Estados junto con las otras 4 ciudades, forman la Federación de Malasia. Desde que la Federación fue formada en 1.957, ha existido un sistema de rotación entre los sultanes para ocupar eñ cargo de Yang di-Pertuan Agong. El orden de rotación fue determinado en principio por lo antiguo que fuera cada sultán o rey al frente de su reino. Una vez todos los Nueve Gobernantes fueron elegidos una vez cada uno para ocupar el trono, el ciclo vuelve a repetirse por el mismo orden.

El 14º y actual Yang di-Pertuan Agong de Malasia es el sultán del Estado de Kedah, Abdul Halim. Fue elegido el 13 de diciembre de 2.011.

Por tanto, en Malasia, la Monarquía no es hereditaria, sino rotatoria.  Ni el  actual rey sucedía a su padre ni su antecesor había muerto antes de dejarle el trono. Tampoco le sucederá su hijo. Con este sistema, como máximo y con suerte, se puede llegar a reinar 2 veces a lo largo de una vida.

El rey reside en el Palacio Nacional de Kuala Lumpur, la capital del país. También tiene derecho a utilizar el Palacio Nacional de Melawati, una residencia  de verano en la capital administrativa, Putrajaya, que es también el lugar donde el rey es formalmente elegido.

En una monarquía constitucional como la malaya, el papel de la monarquía es muy limitado y mayoritariamente simbólico. Aunque según la Constitución malaya, el poder ejecutivo reside en el rey, este es ejercido en la práctica por el Gabinete, presidido por el  Primer Ministro, responsable ante el Parlamento.

El anciano Abdul Halim, actual rey de Malasia. Es rey por segunda vez. La otra vez, le tocó cuando era joven.

Los anteriores monarcas de Malasia (2.006-2.011).

El Istana Negara, el Palacio Nacional de Kuala Lumpur. El abrumador predominio del amarillo se debe a que este es el color de la Monarquía.

 

Estandarte del Yang di-Pertuan Agong.

Malasia es un país de contrastes. Tan pronto te encuentras la selva, como en ciudades ultramodernas, como Kuala Lumpur, donde se encuentran las Torres Petronas,(en la imagen inferior), el edificio más alto del mundo. 

Fuente: Wikipedia. 

           http://abc.es/trasunbiombochino/2008/03/10/un-rey-cada-cinco-años-malasia/

          http://elpais.com/diario/2011/12/19/agenda/1324249201_850215.html

 
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Publicado por en marzo 12, 2016 en Asia Oriental

 

5 Películas orientales de los más interesantes.

A continuación expongo películas provenientes del Asia Oriental que me han resultado muy interesantes y a las que veo como una necesaria aproximación a la cultura de Oriente. Creo que el Asia Oriental, tiene mucho que decir en relatos cinematográficos y creo que es una pena que estemos tan reducidos al cine de Hollywood y a los muy contados y localizados taquillazos del cine español (reconozcamos que fulgurantes éxitos como los de Celda 211, La isla mínima u Ocho apellidos vascos, constituyen más la excepción que la regla, por mucho que la ilusión por el acontecimiento, se nos haya subido a la cabeza). A lo largo de mi vida he tratado de ver películas de las nacionalidades más diversas: Italia, Brasil, Japón, Suecia, Argentina, Francia, Cánada, la antigua Unión Soviética y la actual Federación Rusa, Líbano, Cuba o Alemania, entre otras, pero el cine oriental, salvo Japón, por el que prestigio que arrastraban cineastas de este país como Josijiro Ozu o Akira Kurosawa, siempre se me había resistido. Posiblemente me daba mucho respeto la evidente lentitud y el predominio de las imágenes silenciosas y la fotografía de esas cinematografías. Hasta que un día me armé de valor y desafiando los estereotipos y convencionalismos, empecé a ver unas películas que me aportaron bastante y me hicieron reflexionar sobre la vida, la condición humana, las relaciones sociales, el círculo vicioso de la pobreza, etc. He escogido 5 películas orientales de las varias que he visto. Abarcan muy diversas temáticas: relatos policíacos, la incapacidad para salir de la pobreza, la rutina de una familia vietnamita burguesa durante la Guerra de Indochina, la vocación profesional , el descubrimiento del amor y el conflicto generacional entre padres e hijos o el más puro cine de terror de fantasmas en versión tailandesa, aunque al estilo japonés… Unas son más ágiles y comerciales, otras más naturalistas y descriptivas, y por tanto más lentas. Pero todas, cada una a su manera, me parecen interesantes y de notable calidad. Si bien, entiendo que no pueden gustarle a todo el mundo y que habrá mucha gente que discrepe de mi. Para quién esté interesado, aquí esta la lista.

Memories of a murder. (Crónica de un asesino en serie). 2.003. Director: Bong Joon-ho. Nacionalidad: Corea del Sur.

Premios: 2.003: Festival de San Sebastián: Concha de Plata: Mejor Director.

 

 

Sunflower. 2.005. Director: Zhang Yang. Concha de Plata al Mejor Director y al Premio del Jurado por la Mejor Fotografía en el Festival de San Sebastián en 2.006. Nacionalidad: China.

El olor de la papaya verde. 1.993. Director: Trân Anh Hûng. Premio de la Juventud a la mejor cinta en el Festival de Cannes de 1.993.

Ganadora de la Cámara de Oro. Nominada a un Oscar como Mejor Película Extranjera. Nacionalidad: Vietnam.

La gente del arrozal. 1.994. Director: Rithy Panh.  Nominada a la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1.994.

Nacionalidad: Camboya.

Shutter: El fotógrafo. 2.004. Directores: Bonjong Pisanthanakum y Parkpoom Wongpoon.

Nominada para el Premio de Oro 2.005 Kinnaree de Mejor Película en el Festival Internacional de Cine de Bangkok.

Nacionalidad: Tailandia.

 
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Publicado por en enero 30, 2016 en Asia Oriental, Cine

 

La otra historia de la guerra de Vietnam. Un excelente ensayo que analiza aquel conflicto desde la perspectiva de la lucha de clases.

En tan sólo un fin de semana me he devorado con fruición un maravilloso ensayo que analiza la Guerra de Vietnam desde una perspectiva bastante original: la de la lucha de clases. Y además lo hace relacionando este interminable conflicto armado con la situación política y social que se vivía en el interior de Estados Unidos. Lo que el autor de esta obra, Jonathan Neale, sugiere es que las cuestiones internas norteamericanas, como las ofensivas de las patronales contra trabajadores y sindicatos, o la cuestión racial, acaban determinando la política exterior de EE.UU. Me explico; el anticomunismo era muy útil para debilitar a los sindicatos y de esta manera, a la causa de los trabajadores y de la misma manera que entre finales de los 40 y comienzos de los 50, se llevó a cabo una caza de brujas, perfectamente sincronizada desde el poder contra todo elemento con conciencia social al que se le destruía profesionalmente acusándole de comunista, – en los 60 se decidió llevar a cabo una cruzada anticomunista en Vietnam para derrotar al Vietcong y mostrarle a los sindicalistas e izquierdistas de los propios EE.UU., lo que el Gobierno hacia con los comunistas: derrotarlos y exterminarlos. De esta manera, la intervención militar masiva en un país situado a 9.000 km de EE.UU., servía de proyección de las obsesiones e imperativos de la clase dominante norteamericana.

Se pensaba que una rápida victoria sobre los comunistas vietnamitas destruiría la moral de los sindicatos y las organizaciones progresistas de la sociedad civil. Además, permitía establecer un paralelismo entre los movimientos de protesta en EE.UU. y el enemigo vietcong, facilitando así la criminalización de los primeros, a los que de esta manera se le podía acusar de traidores y antiamericanos que con sus protestas contra la guerra y a favor de un nuevo modelo de sociedad, hacía el juego al enemigo.

Pero, lo que pareció en un primer momento una victoria factible, contra un ejército de campesinos paupérrimos se convirtió en una interminable pesadilla contra un enemigo que no sólo no se rendía, sino que cambiaba de posición constantemente, que se mezclaba con la población civil y que resultaba invisible, y por tanto letal. Por decirlo de algún modo: el vietcong estaba en todas partes al mismo tiempo y en ninguna en concreto.

A lo largo de las páginas de este irresistible ensayo, vamos conociendo el punto de vista de los manifestantes contra la guerra en el propio EE.UU., de los guerrilleros vietcong y de los soldados que volvían a casa, fisica o psicologicamente destrozados.  Vemos la actitud desalmada de la clase dirigente, de los grandes poderes mintiendo, manipulando y criminalizando toda protesta. Y también se analizan las consecuencias de la guerra tanto para Estados Unidos como para Vietnam.

Manifestación de estudiantes contra la guerra en<br /><br />
                la universidad de Iowa, mayo 1968

Manifestación contra la Guerra de Vietnam en 1.968.

Es un libro que resulta imposible abandonar una vez comenzado y que no deja una sola cuestión relevante sin tratar. Creo que es imprescindible para iniciarse en el tema de la Guerra de Vietnam. Su lectura ha sido una de las experiencias bibliófilas  más sugestivas de los últimos años.

La otra Historia de la Guerra de Vietnam. Jonathan Neale.

Ed. El Viejo Topo. 2.003.

 
 

Brunei: Un Sultanato Medieval que no parece molestar a los países del Mundo Libre.

Existe un minúsculo país en la confluencia de los Océanos Índico y Pacífico que posee abundantes reservas de petróleo, tan sólo 409.000 habitantes y el rey más rico del mundo. Este país se llama Brunei y aunque las imágenes que encontremos en la red puedan parecer la de un país idílico o un paraíso, lo cierto es que se trata de un sultanato medieval, una monarquía absolutista, donde los habitantes no son ciudadanos, sino súbditos. Sin embargo, por razones que desconozco, aunque supongo que la abundancia de petróleo tendrá algo que ver, nunca los Gobiernos del “Mundo Libre” reprenden al Sultán por el carácter absolutista y anacrónico de su régimen. Tampoco recuerdo haber visto la menor nota crítica a pie de página en ningún diario sobre la situación de los Derechos Humanos en esta diminuta nación asiática.

Brunei esta dominada por el sultán Mada Hassanal Bolkhia (nacido en 1.946), que asumió el poder en 1.968, aunque el país no obtuvo la independencia del Reino Unido hasta fecha tan tardía como 1.984. Tiene 17 hijos de 3 esposas diferentes y una enfermiza obsesión por el lujo en general y el oro en particular.

Lo cierto es que me pone enfermo esta gente que ellos viven con toda clase de lujos y en el mayor esplendor, mientras sus pueblos se mueren de hambre o carecen de los derechos más elementales. Es probable que los bruneienses no pasen hambre, porque a fin de cuentas son poco más de 400.000, pero lo que esta claro es que viven bajo un régimen totalmente despótico. Régimen que en los últimos tiempos está instaurando progresivamente la sharia, la Ley Islámica, con todo lo que eso conlleva.

Reproduzco a continuación el informe de Amnistía Internacional de 2.013 sobre la situación de los Derechos Humanos en Brunei para que el mundo sepa la realidad que acontece en este desconocido país.

“La falta de transparencia  y la escasez de información dificultan  la observación independiente de la situación de los Derechos Humanos. Envuelto en duras críticas a nivel internacional, el nuevo Código Penal entró en vigor el 1 de Mayo, si bien se anunció que su implantación sería progresiva. El Código pretende implantar la Ley Islámica y contiene varias disposiciones que violan los Derechos Humanos, al incrementar el número de delitos punibles con la muerte, ampliar el ámbito de aplicación de la tortura y de otras penas crueles, inhumanas o degradantes, restringir el derecho a la libertad de expresión y de religión y discriminar a las mujeres.

El nuevo Código Penal permite  imponer la pena de muerte por lapidación para castigar hechos como las relaciones sexuales fuera del matrimonio y las relaciones homosexuales. La lapidación también se aplica a los delitos de robo y violación.

También se permite condenar a muerte a personas que eran menores de edad cuando se cometió el delito. Se emplea la pena de muerte igualmente pra castigar a quienes se burlen del profeta Mahoma.

Los castigos corporales siguen siendo habituales para quienes cometen delitos como el robo. El robo,cuando no es castigado con la muerte, se castiga con la flagelación con latigazos, o con la amputación de dedos.

Para el delito de tráfico de drogas se emplea el castigo de azotes con vara.

Según el nuevo Código Penal, a los menores se les puede castigar con la flagelación o la amputación.

Las mujeres que han abortado son castigadas en público siendo flageladas.

Los periodistas siguen siendo sometidos a censura.

La Ley de Seguridad Interna se usa para recluir de manera indefinida a cualquier opositor al Gobierno. Si los detenidos son extranjeros, en ocasiones incluso se les impide que sean visitados por las embajadas de sus países.”

 

Mada Hassanal Bolkia, Sultán de Brunei. Posiblemente el hombre más rico del planeta.

El coche del Sultán.

Dos imágenes del Palacio del Sultán.

 

Una imagen vale más que mil palabras: la situación de los Derechos Humanos (en esta caso, flagelación pública).

 

 El sultán Bolhkia con Barack Obama, amigo de toda clase de tiranuelos.

Bandera de Brunei.

 

Una imagen de la selva.

 
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Publicado por en abril 3, 2015 en Asia Oriental