RSS

La jungla humana (Don Siegel,1.968). Un estupendo policíaco que supuso la primera película del ciclo Siegel-Eastwood.

10 Jun

Don Siegel (1.912-1.991) fue uno de los directores que mejor han sabido realizar películas policíacas y de acción. Sus películas siempre son ágiles, dinámicas y amenas, y creo que han marcado un camino a quienes llegaron después. Muy pocos han sabido recoger su testigo y contar con la misma habilidad y maestría historias similares. Aunque su filmografía es bastante larga y con muchos títulos notables, aquellas películas por las que es más recordado son las cinco que forman  un ciclo que protagonizó Clint Eastwood. De hecho, Siegel fue el segundo maestro que tuvo Eastwood- el primero fue Sergio Leone-, de hecho al final de Sin perdón, este dedica la película a ambos. A la película que hoy nos ocupa, La jungla humana (1.968), le siguieron Dos mulas y una mujer (1.969), El seductor (1.970)-la mejor película del ciclo y la obra maestra de Siegel-, Harry el sucio (1.971) y Fuga de Alcatraz (1.979). En todas ellas, Siegel demostró un notable sentido de la narración contando historias donde sabía mantener el interés de la trama en todo momento y sin renunciar a su estilo personal. También a nivel interpretativo supo extraer de Clint Eastwood lo mejor de sí mismo , teniendo en cuenta que cuando ambos comenzaron su colaboración a finales de los 60, Eastwood era todavía muy limitado en sus capacidades como actor. Creo que Eastwood no hubiese sido una estrella de cine tan duradera de no haber sido porque Don Siegel se cruzó en su camino. Y tal vez, Eastwood, de no haber consolidado su carrera como actor con estos títulos, nunca hubiese pudiese sacar adelante sus proyectos como director y hoy no conoceríamos joyas como Licencia para matar (1.975), El fuera de la ley (1.976), Ruta suicida (1.977), El aventurero de medianoche (1.982), Sin perdón (1.992) , Million dolar baby (2.004) o Cartas desde Iwo Jima (2.006). Por eso, y por todos los buenos ratos que nos hizo pasar con las películas que dirigió, los cinéfilos estamos muy en deuda con Don Siegel. Y sobre todo , ¡que gran diferencia entre los policíacos de Siegel y la basura que inundó las pantallas en los 80 y 90 y que protagonizaron “actores” como Chuck Norris, Sylvester Stallone  o Jean Claude Van Damme.

Resultado de imagen de coogan´s bluff 1968 images

La jungla humana es un filme policíaco que funciona muy bien por diversas razones. Una de ellas es que es una historia de permanentes contrastes. El primero de ellos es mostrarnos a la Norteamérica rural y profunda encarnada por Coogan, el protagonista, enfrentada a la Norteamèrica urbana y en continua transformación encarnada por Nueva York y sus habitantes. Esto se plasmará en los constantes choques que experimentará el protagonista con las autoridades policiales, con la chica – una asistente social de personas conflictivas- y con todas las personas que se van cruzando en su camino. En ese sentido, Coogan encarna a un tipo de personaje heroico cuyos valores y comportamientos están desapareciendo tan rápido como la Norteamérica a la que representan, engullidos por una modernidad urbana aquí encarnada lo mismo por jefes de policía y funcionarios hostiles a los métodos de nuestro protagonista que por los hippies y demás personajes de la contracultura tan en voga en el momento de realizarse el filme. De hecho, Coogan será objeto de burlas, desprecios e incompresiones por parte de unos y otros, a través de toda su aventura por la gran ciudad, sin importarle, pues representa a un rebelde orgulloso que no dará su brazo a torcer hasta haber conseguido su propósito. La segunda es la acertada enumeración y descripción de personajes-sobre todo marginales-que van apareciendo a lo largo del filme-en la comisaria, en el hospital penitenciario, en la inmensa discoteca de ambiente hippie- mostrando el amplisímo collage de diversidad cultural y social que cabe en una megalópolis como Nueva York en contraste con la simpleza y homogeneidad del pueblo de Arizona del que procede Coogan. Es esa variedad y relativismo de la gran ciudad lo que hará que Coogan se muestre torpe o sobrepasado por los acontecimientos en más de una ocasión, pues se ve nadando en aguas desconocidas con las que no contaba encontrarse. La tercera es la dinámica partitura del famoso y prolífico Lalo Schifrin que no puede ser más adecuada al relato y al protagonista. La cuarta es la agilidad con que se desarrolla el relato sabiendo alternar con eficacia los momentos de diálogo o de seducción con los de acción y tensión.

Resultado de imagen de coogan´s bluff 1968 images

Es cierto que al haber transcurrido 50 años desde su realización, eso se nota en cuanto a las actitudes del protagonista, que hoy serían vistas como anacrónicas o políticamente incorrectas. Y es que nuestro protagonista es una de las  mejores personificaciones del macho-alfa que se han visto en el cine lo que se plasma en numerosas situaciones. Desde lo fogoso que es en el plano sexual hasta su sangre fría a la hora de enfrentarse a maleantes de todo pelaje, pasando por el detalle de que después de comer con una mujer, la cuenta la paga él (una regla imprescindible del macho alfa en cualquier lugar del mundo). También podría alegarse que la película tiene una perspectiva reaccionaria en lo social al mostrar a los colectivos hippies o contraculturales como una panda de delincuentes y degenerados. Pero lo cierto es que ese enfoque contribuye a afianzar el climax malsano y de tensión de la película, consiguiendo un resultado final más sólido.

Resultado de imagen de Pools room fight coogan's bluff scenes

Y fijándose un poco más en los detalles, me he percatado que en esta película, Siegel marca mucho el camino a las futuras películas y series de televisión policíacas de los 70 y 80 en unos cuantos detalles. Por ejemplo, en el enfrentamiento verbal constante entre el heroico protagonista y un jefe de policía antipático y desagradable que le echa broncas por su heterodoxa manera de proceder. O en la variada fauna de delincuentes, prostitutas y homosexuales que aparecen en la escena en que Coogan entra por primera vez en comisaría, y que luego veríamos por ejemplo en la serie Canción triste de Hill Street. O esos policías que llegan siempre cuando todo- es decir, la escena de acción- acaba de terminar. Resulta increíble la cantidad de veces que hemos visto casos de esos tres ejemplos, en películas y series setenteras y ochenteras.

Resultado de imagen de coogan´s bluff 1968 images

En definitiva, una película de lo más recomendable, y si este post ha servido para que les entren ganas de ver las cinco películas del ciclo Siegel-Eastwood, me doy por más que satisfecho.

Imagen relacionada

Resultado de imagen de night club scene coogan´s bluff

 

Imagen relacionada

Don Siegel (1.912-1.991).

Otras películas de Don Siegel:

La invasión de los ladrones de cuerpos (1.956).

Código del hampa (1.964).

Brigada homicida (1.968).

La gran estafa (1.973)

Teléfono (1.977)

Golpe audaz (1.980).

Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en junio 10, 2018 en Cine

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: