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Archivos diarios: mayo 6, 2018

Martin Scorsese (1.942). El director que mejor ha sabido mostrar la relación entre violencia y codicia.

Como no podía ser de otro modo un maestro como Martin Scorsese tenía que tener su lugar en el apartado de cine de este blog. Y hoy ha llegado la hora de hablar de él.

Descubrí el cine de Martin Scorsese a los 15 años viendo Malas calles (1.973). Era una de sus primeras películas y el ambiente de amiguetes ganstercillos de poca monta que transmitía el filme me fascinó desde el primer momento. También me fascinó la interpretación de Harvey Keitel, que desde aquel momento se convirtió en uno de mis actores favoritos. El visionado de Malas calles me dejó traspuesto, noqueado, y sobre todo tremendamente interesado en descubrir  la obra de ese director, que con tan sólo 31 años había conseguido realizar un filme tan impactante y absorbente. Entonces empecé a devorar todas las películas del tandem Scorsese-De Niro. Llegué a obsesionarme con el cine de Scorsese, y a su lado , las películas comerciales de acción o comedias que el gran público disfrutaba me resultaban insulsas y vacías. Después de descubrir a un cineasta así, ya no puedes volver a conformarte con minucias.

Eso no quiere decir que todas las películas del cineasta neoyorkino sean perfectas. Por ejemplo, New York, New York (1.977) me resultó insufrible. Quizás el drama romántico con tono musical era algo para lo que Scorsese no estaba preparado. ¡Jo,que noche¡ (1.985) no pasa de ser una comedia entretenida. Kundun (1.997), bipoic, claramente laudatorio sobre el Dalai Lama no me convenció. Si bien es cierto, que superada la primera y tediosa media hora, la película toma impulso y se hace amena, es sin duda un panfleto que hace apología de un personaje bastante discutible. Además, resulta una obra bastante impersonal donde cuesta reconocer el estilo de su autor.Tampoco me dejó buen sabor de boca Gangs of New York (2.002), película que consideró, utiliza la violencia de un modo abusivo e incluso gratuito. Resulta efectista y sobre todo, es ahistórica. Pretende vendernos como hechos históricos la historia de unas bandas que nunca existieron. Además, el personaje de Bill The Buchter, el villano interpretado por Daniel Day-Lewis no tiene ni pies ni cabeza, no se sabe de donde ha salido ni a donde va,etc. ¿Y qué decir de esa larga y en ocasiones aburrida cinta titulada El aviador (2.004), donde tampoco hallábamos ni rastro del sello personal de su autor, y que no aportaba nada al conjunto de su obra?. Y en cuanto a La invención de Hugo (2.011), si bien no puedo negarle la inmensa imaginación y originalidad del filme y que está muy bien en general, no puedo llegar a considerarla una de sus obras cumbre.

También es cierto que cuando dejó de hacer películas con Robert De Niro, y comenzó a hacerlas con Leonardo Dí Caprio me sentí bastante desconcertado. Incluso me lo tomé un poco a mal, pues entonces Dí Caprio no había alcanzado el prestigio actoral del que disfruta hoy y yo lo veía como uno más de esa lista de guaperas que disfrutan de una serie de buenas oportunidades profesionales que en el fondo no se merecen. Con los años y tras darle una oportunidad a esa nueva etapa profesional de Scorsese, he acabado reconociendo el talento que hay en algunas de las películas del tandem Scorsese-Di Caprio. Hay que reconocer que Infiltrados (2.006) es una obra maestra. Una película inmejorable que está entre las grandes cimas artísticas de Scorsese y una de las mejores películas de la pasada década. Shutter Island (2.010), vista con calma y con mucha concentración es una película con grandes logros y bastante original dentro de la filmografía de su autor. Ahora bien, es indiscutible que en ocasiones es algo efectista y tramposa, en cuanto a las escenas truculentas se refiere. Y El lobo de Wall Street (2.013) sin llegar a estar entre las obras maestras de su autor, es tan amena y divertida, está tan bien llevada todo el tiempo, que a pesar de su larga duración (2 horas 40 minutos) no sólo no se hace larga, sino que no se cansa uno de verla y resulta divertidísima. Lo que me he podido reír con ciertas escenas como la de los ludds y el teléfono que se disputan los personajes de Leonardo Dí Caprio y Jonah Hill.

Es verdad que ha sido muy desconcertante el cambio de rumbo y de estilo de Scorsese al pasar de hacer películas con De Niro del estilo de Taxi Driver (1.976) o Casino (1.995) a hacer películas con Dí Caprio del estilo de El aviador o El lobo de Wall Street. Pero lo cierto es que haciendo un balance global de su obra, este sale tremendamente positivo.

El ciclo de películas Scorsese-De Niro mostraba a una parte de la sociedad que se encontraba atrapada entre la insatisfacción, la violencia y la codicia. Y es que creo que nadie ha sabido plasmar en la pantalla  esa relación entre violencia y codicia como Scorsese. Nos mostraba a una parte de Norteamérica que vivía (y vive) en un submundo de violencia, mezquindad y deseos de riqueza sin límites (Uno de los nuestros, Casino). O bien nos mostraba la triste vida-también acompañada de violencia- de marginados o perdedores, seres solitarios que nunca encontrarán la felicidad (Taxi Driver, Toro salvaje). De ese ciclo creo que alcanzaban la categoría de obra maestra Taxi Driver, Toro Salvaje y Casino. Malas calles era muy buena, pero su autor todavía estaba un poco verde, y a la película todavía le faltaba algo para ser perfecta. Uno de los nuestros, parecía que iba  ser perfecta, pero en su parte final se hace un poco pesada. A Malas calles y Uno de los nuestros les pongo 4 estrellas a cada una. Luego está El rey de la comedia (1.983), una comedia negra y cruel, con Robert de Niro empeñado en secuestrar a Jerry Lewis (quién se interpreta a sí mismo). Es tan original  y tan cruelmente divertida que se la recomiendo a todo el mundo. En una categoría algo inferior situo El cabo del miedo (1.991), remake de un thriller de suspense de los 60, y bastante superior a aquél. Tiene una perfecta atmósfera de suspense e incluso de terror y llega a hacértelo pasar realmente mal en algunos momentos. Pero no deja de ser una obra menor dentro de su filmografía, pues no es comparable con otras de las anteriormente citadas. Y por último, la peor con diferencia para mi gusto, es New York New York, que es una aburrida y demasiado larga historia de amor para el lucimiento de la fea y exagerada Liza Minnelli.

Su primer filme Who`s that knocking at my door? (1.969) enlazaba tanto en el tipo de historia como en lo estético con el neorrealismo italiano. Es un filme que se ve con mucho agrado, pues estás asistiendo al debut de Scorsese como director y de Harvey Keitel como actor y la historia está bien contada.

Su segundo filme, El tren de Bertha (1.972), nos contaba las andanzas de dos personajes pícaros y aventureros durante la Gran Depresión con cierta amenidad.

En Alicia ya no vive aquí (1.974) nos mostraba los esfuerzos de una mujer trabajadora para salir adelante y para cuidar de su insufrible hijo y contaba con una magistral interpretación de Ellen Busrtyn. Es un filme muy estimable que conviene volver a ver de vez en cuando.

También tuvo tiempo para en un espectacular giro en su carrera, regalarnos el retrato más sorprendente y humano de Jesucristo que se halla visto en la historia del cine, con La última tentación de Cristo (1.988). Obra mucho más filosófica que religiosa, fue muy incomprendida en su momento, e incluso sufrió ataques y amenazas por parte de los integristas cristianos-sobre todo católicos- y llegó a estar prohibida durante muchos años en países tan conservadores como Chile. No es un filme fácil de ver, pero si te consigues meter del todo en él, resulta fascinante.

En otro giro sorprendente, nos contó una historia de amor en La edad de la inocencia (1.993), un cuidadísimo filme de época que por su estilo y su perfecto acabado en cuanto a ambientación y vestuario, parecía realizado por Luchino Visconti. Es una de sus obras maestras y es una lástima que esta joya siga siendo tan poco conocida por el público en España.

Pero probablemente su obra más original-y arriesgada- sea Al límite (1.999), un auténtico descenso a los infiernos a través de las horrorosas noches que tiene que vivir un camillero interpretado por Nicolas Cage. Es una película imposible de olvidar, impactante y realmente buena. Es posiblemente su película menos conocida, pero es genial.

Y me queda por ver el que de momento es su último filme, Silencio (2.016), sobre unos jesuitas portugueses en el Japón del siglo XVII. Habrá que verla y comentarla.

 

 

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Who`s that knocking at my door (1.969).

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El tren de Bertha (1.972).

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Malas calles (1.973).

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Alicia ya no vive aquí (1.974).

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Taxi Driver (1.976).

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Toro salvaje (1.980).

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El rey de la comedia (1.983).

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La última tentación de Cristo (1.988).

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Uno de los nuestros (1.990).

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La edad de la inocencia (1.993).

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Casino (1.995).

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Al límite (1.999).

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Infiltrados (2.006).

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El lobo de Wall Street (2.013). 

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Martin Scorsese (New York,1.942).

 
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Publicado por en mayo 6, 2018 en Cine