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Las enormes dificultades para implementar una política de justicia social y redistribución de la riqueza en las sociedades africanas. Los casos de Ghana y Tanzania.

09 Jul

Este post habla sobre el interesante experimento político que constituyo el socialismo africano en sus diversas versiones. Por no hacerlo demasiado largo, me he limitado a hablar de dos casos: la Ghana de Nkrumah y la Tanzania de Nyerere. No es la primera vez que abordo este tema. Para quién le interese, tengo escrito en este mismo blog Thomas Sankara; Modelo revolucionario para África, donde se aborda la figura y obra del mítico fundador y líder de  Burkina Fasso. Y de manera más tangencial, también lo aborde en Angola en el punto de mira de las dos superpotencias durante la Guerra Fría, y FRELIMO. Historia de un Movimiento de Liberación Nacional. En estos dos  dos últimos se abordaban las guerras civiles angoleña y mozambiqueña en el contexto de la Guerra Fría. El tema es interesante, porque nos muestra las enormes dificultades con las que se encuentran las naciones del Tercer Mundo cuando intentan crear un proyecto autóctono que las saque de la dependencia, el atraso y la miseria. Y sobre todo, lo difícil que es no caer en algún momento en el autoritarismo como vía más sólida para gestionar más eficazmente la construcción social de la nación. Se nos muestra las peculiaridades de África, que inevitablemente hacen que el socialismo o cualquier otro sistema ideológico, vaya a sostenerse,al menos en parte, sobre unos pilares diferentes a los que tiene en Europa. Hay que contar con la que la estructura social africana-a menudo tribal u organizada a nivel de clan o aldea- tiene poco que ver con la de otros continentes y que por ello, conseguir la unión nacional tanto en sentimiento como en la buena convivencia entre etnias y religiones, es uno de los principales retos a los que suele enfrentarse cualquier estadista africano subsahariano. Creo que Nkrumah y Nyerere son dos personajes lo suficientemente interesantes como para ser conocidos por las nuevas generaciones.  No podemos quedarnos sólo con el recuerdo de Mandela, puesto que también ha habido otros líderes africanos, que con sus luces y sombras, se esforzaron por construir un futuro digno para sus conciudadanos, aunque no soliesen triunfar en el empeño. Y vamos con ello.

A pesar de su fracaso final, la figura del líder ghanés Nkrumah aparece como una de las más prestigiosas del África contemporánea. La formación norteamericana de Nkrumah le convierte ante todo en un seguidor del panafricanismo, pero también tomó contacto con el marxismo y el movimiento comunista internacional.

Para desalinear al hombre y restablecer su dignidad, Nkrumah quiere satisfacer sus necesidades haciendo prevalecer el interés colectivo. Para ello da preferencia a métodos autoritarios y centralizados. El partido organiza a las masas en torno al culto al líder. Las cooperativas son impuestas desde arriba en el marco del plan establecido por el Estado. Autoritarismo, unitarismo. Nkrumah tenía muy clara la necesidad de la Unidad Africana para hacer frente al imperialismo. Pero, con las prisas por conseguirla, condena cualquier tipo de reagrupamiento regional, que hubiera podido ser útil, y se enfrenta a todos sus vecinos en contra de los cuales promueve movimientos de oposición. Nkrumah tuvo una visión muy lúcida de la Unidad Africana, pero su impotencia para controlar lo que ocurría a su alrededor, su aislamiento y su autoritarismo habían de llevarle al fracaso. Nkrumah tuvo la visión de un África uniéndose para escapar del sistema económico mundial y reconstruyendo una cultura original acorde con su tradición comunitaria. Sin caer en los sangrientos excesos de otros “socialismos”, no obstante no pudo escapar de la impaciencia de la acción y de eficacia que le ha llevado a someter a un país al poder totalitario burocrático de un partido jerarquizado. Perdiendo así contacto con las masas y sus problemas cotidianos, abrió el camino al golpe de Estado militar que le derrocaría en 1.966 y que el pueblo acogió al principio con alegría. Solamente diez años más tarde (1.976) se le empezó a hacer justicia sin por ello olvidar sus errores. Estos fueron enormes si se considera que Ghana era uno de los países más ricos de África en el momento de la independencia, y que su economía, arruinada por una gestión catastrófica e irresponsable, aún no había sido enderezada diez años después de su derrocamiento.

 

Kwame Nkrumah (1.909-1.972).

Estatua de Kwame Nkrumah en Ghana.

Panorámica nocturna de Accra, capital de Ghana.

En el caso de Tanzania, no se puede hablar sólo de socialismo en el caso de la revolución pacífica de Julius Nyerere. Aunque era predicador católico, Julius Nyerere descubrió en la Universidad de Edimburgo la tradición democrática de los protestantes escoceses.  Panafricanista convencido, Nyerere quiere volver a las fuentes del espíritu comunitario africano, el de Ujamaa, quebrantado por el individualismo colonialista. Por Ujamaa  entendemos unidad social y familiar de una nación africana. Volvemos a los conceptos de unitarianismo. Lo esencial para Nyerere es la justicia en la distribución de los bienes y la mayor igualdad posible en las condiciones de vida. Hay que evitar que la desigualdad se instale entre los africanos. La Ujamaa es la comunidad de base autónoma sobre la que construirá toda la sociedad. La idea de Nyerere es la reconstrucción de abajo arriba de una sociedad socialista compuesta de unidades autónomas. La vuelta a la tradición africana se encuentra en el socialismo autogestionario. La prioridad económica es alcanzar la autosuficiencia. La Declaración de Arusha será el punto de partida de esta política.

A pesar de todos los esfuerzos de democracia interna, el partido único será un error fundamental. En la práctica, la instalación de las aldeas Ujamaa se realiza a menudo por vía autoritaria. Además de un inevitable autoritarismo, el Gobierno ha de hacer frente a los problemas que siempre generan la burocracia y la corrupción.

Su política  no evitó que Tanzania fuese uno de los países más pobres del planeta, pero sirvió para cimentar la unidad de una nación dividida por antiguas querellas tribales, mediante el desarrollo de la educación y la sanidad.  Nyerere es para los tanzanos el Padre de la Patria, el símbolo de la unidad y convivencia entre etnias y religiones diferentes en una región del mundo -la de los grandes lagos, especialmente conflictiva en esa materia-,y hay que reconocerle que gracias a él, el 85% de los tanzanos están alfabetizados y tienen acceso a los servicios sanitarios, situación que se produce en muy pocos países africanos. Pero demostró poca capacidad para impulsar propuesta s económicas viables para el país. El propio Nyerere, haciendo gala de su sinceridad, reconoció el fracaso de su proyecto colectivista, afirmando : “Ciertamente Tanzania no es  ni socialista ni autosuficiente”. La intervención militar contra Uganda en la que derrocó al régimen monStruoso y genocida del demente Idi Amín Dada fue aplaudida por la comunidad internacional, pero está incumplió su promesa de ayuda para sufragar los gastos causados por este conflicto y eso supuso la ruina del país.

Julius Nyerere (1.922-1.999), de joven.

Durante la Guerra Fría, Nyerere supo mantener un difícil equilibrio entre bloques, recibiendo ayuda de Estados Unidos, China, Cuba y los países nórdicos a la vez.

Fue el primer gobernante del África negra post-colonial que renunció al poder voluntariamente en 1.985 por no quere someterse a los dictados del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la aplicación de políticas de austeridad “adecuadas” para el país. Afirmó: ” No he podido cumplir la misión que me había fijado : terminar con la pobreza, el hambre y la enfermedad; sólo la ignorancia ha sido vencida. Yo no puedo continuar dirigiendo un país que está obligado a mendigar su comida”.

Ese gesto le valió el respeto del pueblo tanzano que le reconoció la virtud, a diferencia de otros jefes de Estado africanos, de no aprovecharse nunca de su cargo para enriquecerse personalmente. Dicen que volvió a su casa con una bicicleta y un viejo tractor.

En sus 24 años de Gobierno, Nyerere alcanzó una gran popularidad dentro y fuera de sus fronteras, como defensor de los intereses de su país así como de los demás Estados africanos. Fue inspirador del Panafricanismo, guía de los Países No Alineados durante la Guerra Fría y luchador contra los regímenes racistas y neocoloniales de Rhodesia (hoy rebautizada como Zimbawe) y Sudáfrica.

Julius Nyerere, ya de más mayor.

A lo largo de su vida, recibió los siguientes premios:

  • Orden Nacional José Martí.
  • Premio Lenin de la Paz.
  • Premio Jawaharlal Nehru (India, 1.973).
  • Medalla Nansen (1.983).
  • Premio Simón Bolívar (1.992), compartido con la birmana Aung San Suu Kyi.

En 2.005, la Iglesia Católica inició los trámites para su futura beatificación y canonización.

“Desearía encender una candela y ponerla en la cumbre del monte Kilimanjaro para que ilumine más allá de nuestras fronteras, dando esperanza a los que están desesperados, poniendo amor donde hay odio, y dignidad donde antes sólo había humillación.”

    Julius Nyerere.

Dar-es-Salaam I [7 Photos]

Panorámica de una calle de Dar-Es-Salaam, capital de Tanzania.

Fuente:

Historia General del Socialismo de 1.945 a nuestros días. Autores:  M. Debouzy, J.Droz, R. Gallissot, J.Lacouture, R. París, Y. Person, M. Rebérioux.  Coordinador  (Jacques Droz).  Ediciones Destino Libro Volumen 235.

Wikipedia.

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Publicado por en julio 9, 2016 en África subsahariana.

 

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