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La Guerra Civil no declarada: Argelia 1.992-2.004.

16 Jun

El tema que he escogido hoy es acerca de una guerra que ocurrió justo debajo de nosotros a comienzos de la década de los noventa y que duró más de diez años. Me refiero a la Guerra Civil argelina de 1.992-2.004. Es triste que conozcamos tan poco sobre un conflicto armado tan prolongado y sanguinario que se produjo en un país vecino nuestro-Argelia comienza justo debajo de Murcia- y que hoy cobra notable actualidad, pues en el GIA y el GSPC, encontramos precedentes del yihadismo de los talibanes, Al-Quaida, Boko Haram o el ISIS. Fue una guerra brutal y sin cuartel por ambas partes.  Y creo que lo que allí ocurrió en los años 90 y principios de los 2.000, sigue teniendo consecuencias, no sólo en Argelia, sino también en buena parte del mundo árabe y musulmán. Para escribir este post, me he basado mucho en los escritos de Hamit Bozarslan,-gran conocedor de la violencia en el mundo musulmán. Creo que este autor ha analizado muy bien no sólo las cuestiones religiosas y políticas, sino también las culturales, sociológicas y psicológicas de las sociedades musulmanas y en especial de la argelina. Se nos habla en el texto sobre el enfrentamiento armado entre el FLN (la organización que llevó a cabo la Guerra de liberación argelina contra el colonialismo francés y que rápidamente se convertiría en un régimen burocrático, autoritario y socialista, y diversos grupos insurgentes islamistas, cuyo mayor extremismo estaba representado en el GIA). Es un conflicto sangriento, donde los demócratas están ausentes y nos vemos ante dos autoritarismos condenados a chocar. Creo que el tema cobra gran actualidad, sobre todo teniendo en cuenta como el terrorismo yihadista está condicionando nuestras vidas.  Pero hace un cuarto de siglo, cuando Argelia comenzaba a desangrarse y no prestábamos atención, no imaginábamos que los acontecimientos seguirían un curso tan trágico a nivel mundial. Que ya no se podría estar a  salvo en Londres, Balí, Madrid, Florida o París. Y vamos a ello.

A finales de los años ochenta, en Argelia, el Frente de Liberación Nacional (FLN) ya no está en condiciones de resover las “contradicciones” de la sociedad entre unicidad y diversidad o de “mantener en pie la figura político-religiosa que simboliza la unidad” de la comunidad de los creyentes. La quiebra del partido único se hace evidente con las revueltas urbanas de octubre de 1.988, que causas unas 500 víctimas y sitúan al Frente Islámico de Salvación (FIS) como única alternativa creíble.

A partir de octubre de 1.988, el FIS se  estructura en torno a conceptos sencillos que no responden a la complejidad de la situación que se vive en el país, pero que albergan una potente carga simbólica. Conceptos como Shura (procedimiento de consulta), Towba (arrepentimiento), etc. Y adopta un programa muy similar al del FLN, incluso en el lenguaje. El FIS es  en esos momentos, el más serio candidato a la sucesión del FLN, por ser indirectamente su heredero más cercano. Los jóvenes entienden la causa del FIS y ven en esta organización una fuerza que puede derribar al FLN y restablecer un orden que es al mismo tiempo social y moral. El vertiginoso ascenso del FIS se explica por su capacidad para dirigirse a cada grupo social por separado gracias a un vocabulario polisémico. Si su líder Abasi Madani, en 1.982 y en pleno régimen de partido único, consigue movilizar a varios centenares de seguidores, lo que es de por sí una hazaña, en 1.989, son 100.000 los que responden a su llamamiento. El 20 de abril de 1.990, la cifra de seguidores asciende a 3.000.000. El resultado es la aplastante victoria en las elecciones municipales de ese año. El FIS obtiene el 54% de los votos, el 46% de los municipios y el 55% de los vilayatos. Y celebra este éxito interpretándolo como la verdadera liberación anticolonial, aplazada durante varias décadas.

El 26 de diciembre de 1.991, cuando el antiguo sistema está en plena descomposición el ascenso del FIS se traduce en otra victoria electoral, limpia, pero pírrica. En la primera vuelta de las elecciones generales, el FIS gana con creces al obtener el 24,5% del censo y el 47,2% de los sufragios emitidos a gran distancia de sus rivales directos (el FLN, con 23,3% y el Frente de Fuerzas Socialistas, FFS, con 7,4% de los sufragios). El FIS acapara 188 escaños de 222 en la primera vuelta y sabe que en la segunda podrá contar con los votos del también islamista Hamás, que ha obtenido el 5,3% de los votos. Sin embargo, el altísimo nivel de abstención (48%) empaña esta victoria y plantea la cuestión de la legitimidad política, que no es reducible al recuento de las papeletas.

El 11 de enero, los militares toman el poder y deciden interrumpir el proceso electoral antes de la segunda vuelta. El 9 de febrero proclaman el Estado de excepción y el 4 de marzo declaran disuelto al FIS. La represión contra los islamistas, que se inicia inmediatamente después del golpe, se salda en las primeras semanas con 103 muertos y cientos de heridos. El 29 de junio es asesinado el Presidente Budiaf. Se sospecha que fue el propio Estado argelino quién lo asesinó para así justificar un aumento de la represión. Además de Budiaf son asesinados el ex-Primer Ministro Kasdi Merbah, el director de la TV pública Mustafá Abada, el Presidente de la Liga por los Derechos Humanos Yusuf Fathallah, el director del periódico El Muhayid, Mohamed Abderrahmani y el Secretario General de la UGT argelina, Abdelhak Benhamuda. El país se sume en la más absoluta incertidumbre.

 

Mitín multitudinario del FIS.

En agosto de 1.992, un atentado contra el aeropuerto de Argel, que se salda con 9 muertos, demuestra que algunos islamistas están dispuestos a responder a la violencia del Estado con una violencia igual de ciega. Este atentado se considera el inicio de la guerra civil, una mortífera espiral en la que cualquier forma de violencia se vuelve concebible. En un bando se encuentran El Ejército Islámico de Salvación (EIS), dependiente del FIS, y sobre todo la organización conocida como Grupos Islámicos Armados (GIA). En el otro, el Ejército argelino y los servicios de seguridad, muy fragmentados y que sólo concuerdan en la decisión de aplicar una política de tierra quemada en la zonas que escapan a su control. El Estado recurre a la creación de milicias de autodefensa en el medio rural.

En las primeras semanas que siguen a la interrupción del proceso electoral, 30.000 personas son detenidas y encarceladas en campos construidos a toda prisa. Para agravar aún más la situación, el poder argelino amplía esta política represiva a los familiares y amigos de los terroristas islamistas. Muchos activistas del FIS se lo tomaron como una declaración de guerra, se encaminaron a las colinas y se hicieron guerrilleros. Como había ocurrido con las guerras precedentes, las guerrillas se establecieron casi exclusivamente en el norte de Argelia, donde la maleza y los bosques les favorecían y en ciertas áreas de las ciudades.

Soldados del Ejército Argelino en una misión desplegados para luchar contra las guerrillas islamistas.

En cuanto al GIA, fuerte en las áreas urbanas, pidió y llevó a cabo  la muerte de cualquiera que apoyase al Estado, lo que incluía a los funcionarios públicos. Asesinaron a periodistas e intelectuales como Tahr Djaout, bajo la justificación de que los periodistas que luchaban contra el islam merecían morir. Pronto redoblaron sus ataques al marcarse como objetivo también a los ciudadanos que rechazaban vivir bajos sus prohibiciones, y en 1.993 empezaron a matar a extranjeros y afirmaron que todo extranjero que en el plazo de un mes no hubiese abandonado el país sería asesinado. Obviamente, tras cumplir sus primeras amenazas, casi todos los extranjeros abandonaron Argelia. Además, la inmigración-a menudo ilegal- de argelinos se incrementó sustancialmente. Al mismo tiempo, el número de visados concedidos a argelinos por otros países disminuyó seriamente. La línea que llevaba el GIA era tan dura que no sólo se oponía al Estado, sino también al FIS. De hecho, formularon amenazas de muerte contra varios líderes del FIS.Es decir, comenzó a haber también una guerra civil dentro del bando islamista. En su espiral de fanatismo y odio, el GIA comenzó a incendiar escuelas que consideraba no eran suficientemente coránicas.

Pero, la violencia irracional del GIA se incrementaría todavía más, cuando Djamel Zitouni asumió la dirección de esta organización terrorista. Entonces, llevó los ataque contra civiles hasta suelo francés al secuestrar el vuelo 8969 de Air France a finales de diciembre de 1.994 y continuó con atentados terroristas en Francia durante 1.995. En Argelia procedió de la misma forma, con coches bomba y el asesinato de músicos, deportistas, y mujeres sin velo. La región al sur de Argel que quedó bajo el dominio del GIA sería conocida como el Triángulo de la Muerte.

Djamel Zitouni, líder del GIA.

En julio de 1.996, Djamel Zitouni fue asesinado por una de las facciones disidentes de ex-miembros del GIA, tras los cual fue sucedido por el todavía más sanguinario Antar Zouabri. Desde abril de 1.997, las masacres no sólo se irían generalizando, sino que fueron cada vez mayores. Las guerrillas del GIA, marcándose como objetivo pueblos o vecindarios enteros y sin hacer distinciones por razones de sexo o edad mataron a decenas y en ocasiones centenares de civiles. Las áreas al sur y el este de Argel, baluartes del FIS en 1.991, sufrieron las peores carnicerías. Las masacres de Thalit, Rais y Benthala impresionaron particularmente a la opinión pública extranjera. Se destripaba a mujeres embarazadas, se desmembraba a niños o se les estrellaba contra la pared,se cortaban los miembros de los hombres uno por uno, y en su retirada secuestraban a mujeres para retenerlas como esclavas sexuales. Pero no todas las masacres fueron cometidas por el bando islamista, pues gente que decía ser tránsfuga de los servicios de seguridad del ejército y que habían huido a Occidente, declararon que los mismo servicios secretos habían cometido algunas de ellas.

Masacre de Rais, cometida por el GIA. Fueron asesinadas 238 personas, según fuentes del Gobierno argelino.

Tras recibir una fuerte presión internacional para que actuase, la Unión Europea envió dos delegaciones, en la primera mitad de 1.998, para visitar Argelia e investigar las masacres. Sus informes acusaron a los grupos islamistas. Las ciudades se volvieron más seguras en poco tiempo, aunque en las zonas rurales continuaron las masacres. La política del GIA de masacrar civiles ya había provocado división entre sus comandantes , pues algunos rechazaban esta política. El 14 de septiembre de 1.998 este desacuerdo se materializó en la formación del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), con base en las montañas al oeste de la región norteña de Cabilia y liderados por Hassan Hattab.

El 11 de septiembre, el entonces Presidente Zéroual sorprendió a los observadores internacionales, anunciando su dimisión. Se organizaron nuevas elecciones, y el 15 de abril de 1.999, el ex-luchador por la independencia argelina, Abdelaziz Bouteflika, respaldado por el ejército, fue elegido Presidente con el 74% de los votos. El resto de los candidatos se había retirado convencido del fraude electoral.

Según se iban disolviendo los diversos grupos islamistas, el Gobierno  fue perdonando a numerosos presos islamistas encarcelados por faltas menores y decretó la Ley de Armonía Civil, una ley que permitía a los combatientes islamistas no culpables de asesinato ni violación escapar a toda persecución si se entregaban. Ese mismo año, 5.000 guerrilleros se acogieron a la ley. La violencia disminuyó, aunque no cesó por completo, y Argelia empezó a recobrar la sensación de normalidad.

La montañosa región de la Cabilia, al norte del país se convirtió en la fase final de la guerra en el bastión del GSPC y en una de las zonas más afectadas por la violencia.

El GIA, desgarrado por las escisiones y las deserciones y denunciado por todos los bandos, incluso los islamistas, fue destruido  lentamente por las operaciones del ejército en los años siguientes. A principios de 2.002, estaba prácticamente desarticulado.

Tras el declive del GIA, el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) quedó en la situación de grupo rebelde más activo, con unos 300 combatientes en 2.003. Llevó a cabo una campaña de asesinatos de policías y soldados en su zona, y además consiguió expandirse hacia el Sáhara. Pero aquellas acciones no eran sino el canto del cisne, el amplio apoyo popular al Presidente Bouteflika en su lucha contra las guerrillas, hizo desistir a los últimos combatientes de proseguir la lucha y fueron abandonando las armas a lo largo de 2.004.

En septiembre de 2.005 se celebró un referendúm nacional sobre una propuesta de amnistía del Gobierno de Bouteflika para terminar con los procesos legales contra individuos que ya no estaban combatiendo y para compensar a las familias de la gente que habían matado las fuerzas del Gobierno. En febrero de 2.006 se instauró la Carta por la Paz y la Reconciliación Nacional que proporcionaba inmunidad a los ex-guerrilleros que se habían rendido (excepto si habían cometido crímenes graves) y al personal del ejército. La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), ONG´s que reagrupan a familiares de desaparecidos y diversos medios de comunicación occidentales, -sobre todo franceses-, se opusieron a la amnistía.

Fuente:  Hamit Bozarslan. Una historia de la violencia en Oriente Medio. Del fin del Imperio Otomano a Al Quaeda. Ed. Península.

            Wikipedia. Guerra civil de Argelia 1.992.

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Publicado por en junio 16, 2016 en Mundo Árabe y Musulmán.

 

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