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Dos pistoleros ultraderechistas: Iturbide y Zabala (1.979-1.981).

27 May

De todas las siglas más utilizadas por el terrorismo estatal en la guerra sucia contra ETA (1.975-1.987), la más frecuente fue la de Batallón Vasco Español (BVE). Aunque se usasen diferentes siglas y nombres (Batallón Vasco Español, Triple A, ATE, GAL, etc), siempre eran la misma gente: personas vinculadas a la extrema derecha, tanto civiles como militares o miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado. A lo largo de su sanguinario periplo, que duró más de una década, asesinaron a más de 70 personas en nombre de la lucha contra el terrorismo etarra. Uno de los casos más evidentes de violencia e impunidad fue el de dos pistoleros ultraderechistas vascos que llevaron a cabo su particular cruzada contra ETA: Ignacio Iturbide y Ladislao Zabala. Estos dos individuos siempre actuaron juntos y cometieron siete asesinatos entre febrero de 1.979 y marzo de 1.981. El que cometiesen estos asesinatos durante más de dos años con total impunidad siempre motivo sospechas bien fundadas de que contaban con el beneplácitos de las altas esferas y el Estado. Las localidades en que cometían sus crímenes eran Andoain, Hernani y Urnieta, el triángulo de la muerte.

En los inicios de su carrera criminal comenzaron atentado no contra personas, sino contra establecimientos o negocios regentados por personas de ideología nacionalista/independentista. Al principio, sus fines eran los de meter el miedo en el cuerpo a aquellos que pensaran diferente. Luego, ya pasaron directamente al asesinato. Su primera víctima mortal fue un menor de edad llamado  José Ramón Echevarría (17 años) al que mataron con un disparo de rifle, consiguiendo que falleciera en el acto. Reivindicaron el crimen en nombre de la Triple A/AAA (Alianza Anticomunista Apostólica). El resto de los atentados los reivindicarían en nombre del Batallón Vasco Español (BVE). Siempre reivindicaban el asesinato llamando desde una cabina pública.

Su siguiente víctima mortal fue un concejal de HB llamado Tomás Alba Irazusta, en septiembre de 1.979. También murió en el momento.

Sus asesinatos solían estar espaciados por meses en el tiempo. Su siguiente acción tuvo lugar en abril de 1.980 cuando mataron a Felipe Sagarna, descerrajándole un tiro en la cabeza junto al portal de su domicilio.

En septiembre de ese mismo año asesinaron en una misma noche a Miguel Arbelaiz Echevarría y Luis Elizondo Arrieta. Los mataron a tiros,disparándoles a muy poca distancia.

Apenas dos meses después, en noviembre de ese año, atentaron contra Joaquín Antimasbere Ascoz y Andrés Echevarría Echevarría. Al primero, consiguieron matarlo en el acto. El segundo, contra lo que ellos pensaron, aunque malherido, consiguió sobrevivir.

En febrero de 1.981, atentaron contra la vida de Víctor Fernández Ochoa, propietario del bar Venta-Berri. No consiguieron acabar con su vida, pero sufrió heridas tan graves que tardaron 9 meses en curar.

En la madrugada del 3 de marzo de 1.981, asesinaron a Francisco Javier Ansa Cincunegui de cuatro tiros en la cabeza.

Ese mismo mismo mes fueron detenidos por la Policía quién les requisó todas las armas que había utilizado en sus siniestras andanzas.

Dos meses más tarde, un arrepentido del Batallón Vasco Español (BVE) presentaba una confesión en la que involucraba en los atentados a 15 personas, la mayoría miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Uno de los dos pistoleros, Ignacio Iturbide era mencionado en el dossier de este arrepentido como agente de los servicios secretos españoles. Sin embargo, la denuncia de este arrepentido fue desestimada, con lo que se ponía fin definitivamente a la investigación de estos crímenes. Simplemente serían juzgadas las escasisímas personas a las que se había logrado sentar en el banquillo.

Tras la detención de Iturbide y Zabala, al comisario jefe de la Brigada Central de Información de la época le faltó tiempo para dar por definitivamente desarticulado al BVE. Cuanto menos se investigase y menos conociera el público acerca de estos hechos, mejor.

La conclusión a la que podemos llegar es que al salvaje terrorismo etarra que tanto dolor nos ha causado, nunca debió respondérsele con otro terrorismo similar, sino con las armas del Estado de Derecho. Afortunadamente, hoy vivimos en una situación en la que el Estado se comporta de un modo mucho más racional , las Fuerzas de Seguridad del Estado son plenamente democráticas y tienen una elevada valoración por parte de los ciudadanos, y estos hechos pertenecen a un pasado violento e inestable que no volverá.

Fuente: Mariano Sánchez Soler. La transición sangrienta. Una historia violenta del proceso democrático (1.975-1.983).Ed. Península.

            http://elpais.com/diario/1981/03/05/espana/352594805_850215.html

           http://eh.lahaine.org/incontrolados

           htttp://www.europapress.es/nacional/noticia-hallado-monte-bilbao-cadaver-exmiembro-batallon-vasco-espanol-involucrado-              siete-  crimenes-201306062046

          https://es.wikipedia.org/wiki/Terrorismo_tardofranquista

        

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