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La Brujería y su persecución en la Europa Nórdica.

24 May

NORUEGA.

En Noruega estaba muy arraigada la creencia en la hechicería y los demonios, fomentada por las tradiciones marineras del país. Se aceptaba que las brujas podían provocar tormentas, hundir barcos o disolver los bancos de pescado. Realizaban estas acciones volando en forma de gansos arrojando una toalla con nudos al mar, abriendo una bolsa de vientos o silbando. Los grandes aquelarres de Navidad y del Solsticio de verano a los que podían acudir hasta setenta brujas se celebraban en las zonas septentrionales:  el Lyderhorn, un monte cerca de Bergen; las montañas de Balvolden y Domen, al este de Finnmark y Dovrefield. Algunos de estos lugares estaban muy lejos de donde se suponía que vivían las brujas, pero estas, montadas en escobas, palos, ovejas negras y perros, llegaban con facilidad. En el aquelarre bebían cerveza y aguamiel. A veces, el Diablo tocaba una melodía con el langspil (Instrumento de cuerda nativo que se tocaba con arco), o el tambor o el cuerno.

Parece ser que no se celebraron más de 24 procesos contra brujas  a lo largo de la historia noruega. El primero del que se tiene noticia fue en 1.592, fecha en que se condenó a muerte a Oluf Gurdal en Bergen.  Dos años después, condenaron a otros tres brujos: Ditis Roncke, a quien declararon proscrita, Johanne Jensdatter y Anne Knutsdatter, que murieron en la hoguera. Transcurrieron casi treinta años hasta el siguiente proceso; en 1.622, Synneve (se desconoce el apellido) se ahorcó en la cárcel esperando a que la procesaran, y después quemaron su cuerpo. En 1.650, Karen Thorsdatter confesó que a los 26 años había entrado al servicio de Lucifer, quién le enseño a robar leche por medio de la magia y a evitar que hicieran daño a sus vacas. Denunció a varias personas que habían volado con ella. En una ocasión, ella y sus secuaces intentaron matar a dos magistrados, cosa que no consiguieron, porque ambos eran temerosos de Dios y llevaban una cruz colgando de una cadena de oro. De entre todas las acusadas fueron quemadas, la propia Karen  y otra más, llamada Bodil Kvams, en la localidad de Kristiansand.

En 1.670, hubo otro caso en Kristiansand. El concejal Niels Pedersen, se quejó de terribles dolores de cabeza y perdió el habla, creyéndose hechizado. Tras un prolongado interrogatorio, Karen Sndekers confesó que había intentado producirle heridas haciéndose invisible y espolvoreando sal en sus ropas. Junto a su compañera, Dorthe Fudevik, voló hasta el domicilio del concejal y vació un recipiente en la boca de este mientras dormía. Bajo la forma de cuervo, enterró cabellos, uñas, huesos y plumas en el jardín del escribano Johan Worm, con el fin de que sus animales domésticos y de crianza enfermaran.  En una audiencia posterior, Karen confesó que había volado en forma de cuervo con otras dos brujas para desencadenar un viento que destruyese el barco del concejal Pedersen. Karen murió en la hoguera junto a otras seis mujeres, a las que ella misma había acusado de brujería.

SUECIA.

En este país el caso más famoso fue el de los Brujos de Mora. En agosto de 1.669 se inició una investigación a consecuencia de ciertos testimonios que aseguraban que el Diablo había sometido a su poder a cientos de niños y que lo habían visto por el campo. El problema empezó un mes antes cuando el pastor protestante  de Elfdale, en Dalecardia, dijo que Eric Ericsen, de quince años, había acusado a Gertrude Svensen, de dieciocho, de haber robado varios niños para entregárselos al Diablo. Otras personas contra las que se presentaron los mismos cargos se declararon inocentes.

El asunto empezó a despertar el interés del rey Carlos XI, quién creó una comisión encargada de redimir a las brujas por medio de oraciones, sin encarcelarlas ni torturarlas. Pero las oraciones sólo sirvieron para aumentar la locura de la gente y cuando la comisión real se reunió por primera vez el 13 de agosto de 1.669, se congregaron 3.000 personas para oír los sermones y ayudar a los investigadores. Al día siguiente, tras haber escuchado las historias que contaron los niños, los miembros de la comisión desenmascararon a setenta brujos. Veintitrés confesaron libremente y fueron condenados y quemados al cabo de dos semanas; llevaron a los otros cuarenta y siete a Falun, donde fueron quemados poco después. También quemaron a quince niños.

Según confesaron algunos brujos antes de ser quemados, el lugar donde se reunían y donde llevaban a los niños era un suave prado de grandes dimensiones, cuyos confines no se veían y llamado Blocula. La casa en que se reunían tenía una verja pintada en varios colores; por esta verja pasaban a otro prado más pequeño, donde estaban las bestias en las que montaban.

Los brujos llevaban a los niños  en cabras o palos, dormidos. Salían volando por las ventanas, a las que el Diablo había quitado los cristales para que tuvieran más sitio.

Malin Matsdotter, bruja finlandesa  que acabó quemada en la hoguera en Estocolmo en 1.676.

FINLANDIA.

El primer proceso por brujería del que se tiene constancia en Finlandia  tuvo lugar el 1 de agosto de 1.595, en la localidad de Pernaja, donde una mujer fue condenada a muerte bajo la acusación de que sus amenazas se habían hecho realidad, y de haber producido enfermedades, si bien luego las había curado. No se sabe si la sentencia llegó a ejecutarse. Hasta finales del siglo XVII los procesos por brujería no fueron muy numerosos y se celebraron la mayoría en dos zonas de habla sueca, Pohjanmma y Ahvenanmaa. Los procesos mantenían las normas legales con bastante decoro y la tortura estaba prohibida, aunque de vez en cuando se castigaba con alguna mutilación. En la segunda ciudad antes citada, se desencadenó una persecución de brujas promovida por una serie de clérigos y jueces bajo influencia alemana y con exceso de celo profesional. En las sentencias aparecían con frecuencia citas de los demonólogos alemanes como Freudig, Mengering, Kester y Ludwig Dunte. En 1.666 condenaron a muerte a diez mujeres, cuyos cuerpos quemaron posteriormente. La primera víctima fue Karin Persdotter, la esposa enferma y retrasada mental de un mendigo llamado Sigfrid Eriksson, que denunció a otras trece mujeres a las que juzgaron por brujería. Karin fue condenada en una sesión extraordinaria celebrada en Finström en abril de 1.666. Por entonces , la Ley de Dios era la única autoridad a la que se recurría para ejecutar a las brujas. No obstante, los métodos inquisitoriales usados en Ahvenanmaa fueron un hecho aislado en Finlandia. Finlandia trató la brujería con más prudencia, sentido común e integridad de su sistema jurídico que la mayoría de países europeos. A finales del siglo XVIII, esta superstición comenzó a decaer tanto en Finlandia como en el resto de Europa. Aunque una ley de 1.734 seguía prescribiendo la pena de muerte por brujería, se cree que no llegó a ponerse en práctica, y en 1.779 fue abolida.

Fuente:  Rossell Hope Robbins. Enciclopedia de la Brujería y Demonología. Editorial Debate. 1.988.

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Publicado por en mayo 24, 2016 en Sectas y Religiones.

 

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