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Timor Oriental, los militares indonesios y la complicidad de EE.UU.

25 Mar

Timor Oriental es la mitad de una isla ubicada en el Océano Pacífico que durante siglos fue una colonia portuguesa. La otra mitad de la isla pertenece a Indonesia, país que siempre tuvo la obsesión de anexionarse Timor Oriental, pues siempre lo consideró parte integra de su territorio. Timor Oriental consiguió la independencia respecto de Portugal en 1.975, pero tan sólo unos pocos días después, fue invadido por el ejército indonesio.. Indonesia mantuvo ocupado y sometido mediante un régimen de terror a Timor Oriental durante casi un cuarto de siglo, hasta 1.999, en que se celebró un referéndum de autodeterminación que dio una aplastante victoria a la opción independentista (78,5%). Este referéndum  se llevó a cabo bajo la supervisión y patrocinio de las Naciones Unidas. Durante los casi 25 años de ocupación militar indonesia, los habitantes de Timor han vivido bajo un auténtico infierno.

Tras la independencia de Portugal, la principal fuerza política fue el Frelitin o Frente de Liberación de Timor Oriental, un movimiento de izquierda, cuya base popular abarcaba desde la Iglesia Católica hasta los estudiantes occidentalizados y en ocasiones leninizados que habían regresado de la madre patria (Portugal) con ideas revolucionarias.

El 7 de diciembre de 1.975, Indonesia invadió el país. Pocas horas antes, el Presidente de Estados Unidos, Gerald Ford había visitado acompañado de su Secretario de Estado, Henry Kissinger, Yakarta, la capital indonesia, donde conoció y aprobó la invasión planeada por su alíado, el dictador indonesio, el general Alí Suharto. Pocas horas antes de la invasión, Ford y Kissinger daban por concluida la visita, volando hacia Hawai.  Estados Unidos era el principal suministrador de armas a Indonesia y además consideraba al país asiático un estado-cliente, con lo cual no es de extrañar la complicidad de ambos países. También hay que considerar que Suharto fue puesto en el poder gracias a un Presidente estadounidense, Lyndon B. Johnson para que mantuviera a Indonesia dentro del perímetro de influencia norteamericano. Ya que Suharto había sido fiel a los intereses de Washington exterminando (literalmente) a la izquierda indonesia, no estaba de más devolverle el favor permitiéndole que invadiera una pequeña isla del Pacífico, donde además gobernaba un movimiento, que por su carácter izquierdista y anticolonialista, no gustaba nada a la Administración Ford-Kissinger.

Cuando Ford y Kissinger aterrizaron en Hawai, ya se había producido la invasión, y los periodistas les preguntaron su opinión respecto al tema, a lo que contestaron diciendo que les preocupaba la violencia y que esperaban que el asunto se resolviera pacíficamente. Es decir, un comunicado de los más contradictorio e incoherente. Pero, se les veía mucho el plumero, porque estando ambos todavía en Yakarta, Kissinger había declarado que en ningún caso reconocería un Timor gobernado por el Frelitin, al tiempo que comprendían las reivindicaciones territoriales indonesias sobre Timor. Más claro que el agua.

L-R Kissinger, Suharto, unknown, Ford, Dec 6, 1975

Kissinger (de espaldas y con gafas) hablando con Suharto. En el sillón de enfrente, sonriente, Gerald Ford.

Gerald Ford y Henry Kiisnger comentando los pormenores de la operación.

El problema fue que los militares indonesios actuaron con una política de represión tan inhumana que pusieron en una situación enormemente embarazosa al tandém Ford-Kissinger. Ellos intentaron eludir la cuestión siempre que se les preguntó por ella. Y desde luego, ambos siguieron autorizando el envío de armas (clandestino, por razones de imagen) a Indonesia en pleno genocidio contra la población timorense.

Al entonces embajador estadounidense en la ONU, Daniel  Patrick Moynihan, le fue encomendada la tarea de que las Naciones Unidas fuesen totalmente ineficientes en cualesquiera medidas que adoptasen contra Indonesia y lo consiguió con creces, pues durante 24 años, Indonesia campó a sus anchas por Timor atemorizando y asesinando a la población. Esta tarea de obstrucción y sabotaje a la ONU por parte de Moynihan le fue encomendada por el Departamento de Estado norteamericano.

En diciembre de 1.978 murió en combate Nicolás dos Reis Lobato, Presidente de la República Democrática de Timor Oriental y del Fretilin. Pese a este golpe, el movimiento de liberación reorganizó sus filas y siguió combatiendo y resistiendo. Según se ha denunciado, la política genocida aplicada por Indonesia en Timor ha costado la vida a un cuarto de la población.

En 1.978, el ejército indonesio reclutó a jóvenes timorenses para enfrentar al pueblo timorés entre sí, pero obedeciendo las consignas del Fretilin, los timorenses se insubordinaron y se incorporaron al Fretilin. En 1.982 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó una resolución exigiendo el retiro de las fuerzas de ocupación. En 1.983 se firmó un cese de las hostilidades entre Xanana Gusmào, líder del Fretilin, y el coronel Purwanto, jefe del cuerpo expedicionario. El presidente Suharto no reconoció el acuerdo y la guerra de guerrillas continuó.

Guerrilleros del Fretilin, la resistencia timoresa.

En 1.988 Portugal, la antigua potencia colonizadora logró que el Parlamento Europeo y la Comisión Europea adoptasen la tesis de la autodeterminación del pueblo de Timor y la necesidad de alcanzar una solución negociada del conflicto, rechazando la ocupación indonesia.

En octubre de 1.989, la Subcomisión de Derechos Humanos de la ONU aprobó una moción de condena a la ocupación y represión producidas en Timor Oriental por parte de Indonesia. Ese año se había desatado en la isla una creciente movilización popular, sobre todo en la capital, Dili, donde los estudiantes salieron a las calles, incendiaron automóviles y destruyeron las casas de oficiales indonesios.

La entrada de corresponsales extranjeros fue prohibida y Dili quedó aislada del mundo: sus comunicaciones telefónicas con el exterior fueron cortadas y no hubo ninguna representación diplomática.

Desde entonces la represión fue en aumento. En las puertas de los hogares, las familias fueron obligadas a colocar una lista con los nombres de los habitantes. Dicha lista podía ser verificada por las fuerzas de ocupación a cualquier hora del día. Miles de mujeres timorenses fueron esterilizadas de forma compulsiva. En las escuelas fue prohibido el uso del tetum, la lengua oficial de los timorenses. Se aplicó una política de migraciones con el fin de reducir la población nativa en su propio país. Además, se descubrieron fosas comunes con cadáveres que evidenciaban ejecuciones masivas por parte de las fuerzas de ocupación.

Las fuerzas indonesias cometiendo atrocidades.

El 12 de noviembre de 1.991, durante un masivo, pero pacífico cortejo fúnebre que acompañaba al cementerio los restps de un joven estudiante asesinado, el ejército abrió fuego de ametralladoras sobre la multitud, matando a al menos 50 personas y ocasionando inumerables heridos.

Dirigentes de la oposición acusaron a Estados Unidos, Australia, Holanda, Japón y otros países con importantes intereses económicos en Indonesia, de colaborar con Yakarta en minimizar el genocidio y silenciar a la prensa internacional.

A finales de 1.991, se denunció en Portugal que Jakarta y Camberra firmaron un contrato con doce compañías para extraer unos 1.000 barriles de crudo en el mar de Timor. La lista de esas empresas estaba encabezada por la Royal Dutch Shell (capitales británicos y holandeses) y la estadounidense Chevron. Le siguieron seis compañías australianas, la japonesa Nippon Oil y las multinacionales Philiphs Petroleum, Marathon y Enterprise Oil Company. Paralelamente, voceros del Gobierno australiano anunciaron que que no apoyarían la adopción de sanciones contra Yakarta.

Informes de principios de 1.994, provenientes de la isla indicaron que todos los sábados, los familiares de muertos, “desaparecidos” y presos, se reunían en la plaza principal de Dili para rezar y protestar. En noviembre de ese año, unas 100 personas fueron detenidas tras una serie de manifestaciones populares. La tensión prosiguió y un año después, en octubre de 1.995, entre 50 y 100 personas fueron arrestadas tras tres días de disturbios en Dili.

En diciembre de 1.996, el activista exiliado José Ramos Horta y el obispo católico Carlos Filipe Ximenes Belo recibieron en Estocolmo el Premio Nobel de la Paz correspondiente a ese año. Las autoridades indonesias intentaron boicotear la ceremonia, pero el problema de Timor Oriental ganó las primeras planas de la prensa mundial.

Xanana Gusmao, líder del Fretilin, desde 1.978 y Primer Presidente de Timor Oriental tras la independencia (2.002-2.007).

Finalmente y, bajo mandato de la ONU, se llevó a cabo un referéndum de autodeterminación para el 30 de agosto de 1.999, el cual otorgó una aplastante victoria a los partidarios de la independencia. Inmediatamente después, las fuerzas paramilitares pro- indonesias, que tenían el apoyo del ejército de ese país, y los mismos soldados indonesios empezaron una campaña de terrorismo y violencia en represalia por los resultados. Los militares y paramilitares asesinaron a unas 1.400 personas y forzaron a otras 30.000 a desplazarse como refugiadas a Timor Occidental. Además, destruyeron la mayoría de las infraestructuras del país (casas, sistemas de regadío, sistemas de abastecimiento de agua, escuelas y casi toda la red eléctrica). A esto, hay que sumarle la violación de centenares de mujeres y menores.

El 20 de septiembre de 1.999 se desplegaron las tropas de paz de la Fuerza Internacional para Timor Oriental (InterFET), bajo mandato australiano que pacificaron la situación rápidamente. Por todo el mundo, y especialmente en Portugal, Australia y Estados Unidos, diversos activistas presionaron a sus gobiernos para que intervinieran, y el presidente norteamericano Bill Clinton llegó a amenazar a Indonesia, que pasaba una difícil situación económica con retirarle los préstamos del Fondo Monetario Internacional. El Gobierno indonesio no tuvo más remedio que aceptar la retirada de sus tropas y ceder el control de Timor Oriental a una fuerza multinacional.

Desde entonces, Timor Oriental es un país libre. Pero, desgraciadamente es uno de los países más pobres de Asia, sino el que más y por tanto, sigue teniendo enormes carencias. Su principal materia prima siempre ha sido el sándalo.

Es junto con Filipinas, el único país asiático de mayoría católica y el único de habla portuguesa.

Durante el período de ocupación indonesia, fueron asesinados por el ejército indonesio y las milicias musulmanas pro-indonesias, 200.000 timorenses, la cuarta parte de la población del país.

Ningún responsable de estas atrocidades ha sido juzgado ni condenado.

 

Timorenses celebrando la segunda y esperemos que definitiva independencia.

Fuente:

Christopher Hitchens. Juicio a Kissinger.  Crónicas. Anagrama. 2.002.

http://html.rincondelvago.com/timor-oriental.html

Wikipedia

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Publicado por en marzo 25, 2016 en Asia Oriental, Genocidio

 

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