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De cuando la derecha no temía llamarse por su nombre. Breve historia del Partido Integrista, de Ramón Nocedal.

27 Feb

Hoy día, la derecha suele presentarse como liberal, reformista, centro, etc. De esta manera, trata de conseguir el voto de la mayoría, pues sabe que el adjetivo derecha espanta a mucha gente y que así nunca obtendrían en votos la “mayoría natural” a la que aspiraba Manuel Fraga, mayoría que nunca consiguió mientras él fue el candidato de la derecha.  Hubo que esperar al desgaste de muchos años de felipismo en el poder y a una renovación y refundación de la derecha colocando a un treintañero con supuesto pasado ucedista de líder, para que la derecha tuviese opciones de alcanzar el poder. Y ahí empezaron con el maquillaje; que sí centro, que si reformismo, que si somos liberales,etc. Una serie de consignas que no explicaban ni aclaraban nada, pero que servían para que varios millones de personas fueran perdiendo el miedo a votar a la derecha, pensando que el PP era ya algo muy diferente a AP. Y desde entonces, siguen con ese discurso, como si fuesen el centro,y la derecha no existiese, eso sin condenar el franquismo, sacando a organizaciones afines neofranquistas y ultracatólicas a la calle cuando gobiernan otros, etc. Pero hubo una época-, a finales del siglo XIX y durante el primer tercio largo del siglo XX (hasta que comenzó la Guerra Civil)-, en que la derecha no temió llamarse por su nombre e incluso se adjetivaba de manera que hoy electoralmente sería un suicidio. Así encontramos nombres de partidos como Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA),- el gran partido de masas de la derecha durante la II.República, cuyo nombre suena curioso-, el Partido Nacionalista Español, del doctor Jose María Albiñana, Comunión Tradicionalista Carlista, la principal fuerza política del Carlismo, y el que nos ocupa: El Partido Integrista, de Ramón Nocedal (1.842-1.907). ¿Se imaginan hoy día un partido que se presentase a las elecciones con el adjetivo integrista?. Seguramente no le dejarían ni inscribirse como partido en el Ministerio del Interior. Pero a finales del siglo XIX, las cosas eran distintas y debe  ser que el calificativo integrista era más descriptivo de una determinada manera de pensar que despectivo.

El Partido Integrista, fue fundado por Ramón Nocedal en 1.888 tras la escisión de la rama integrista del Partido Carlista y su línea legitimista. También era conocido como el Partido Católico Nacional. Su medio de difusión fue el periódico El Siglo Futuro, desde el cual, Nocedal acusó al pretendiente al trono Carlos María de Borbón de traicionar las esencias del Carlismo.

El partido se oponía al Parlamentarismo y a todo lo que asociase con la Democracia, si bien se servía de ella, pues era un partido polítcio más y como tal se presentaba a las elecciones.

Su programa se estructuró en el Manifiesto de Burgos en el que se proclamaba el reinado social de Jesucristo frente a la soberanía nacional, resumen según ellos de todos los errores.

La ideología del integrismo se basó en la condena papal al liberalismo y la utilización de la religión como opción política. Las encíclicas papales en que se basaban eran Mirari Vos (1.832), de Gregorio XVI, y Sylabus (1.864), de Pío IX. En estas encíclicas se condena la democracia, la soberanía nacional, la separación Iglesia-Estado o la libertad de conciencia.

Otro texto emblemático para los integristas papistas fue la obra El liberalismo es pecado (1.887), del padre Sardá. Ni siquiera el conservadurismo democrático o la derecha moderada eran aceptadas por ellos. Llegaron a decir expresamente que su lucha, lo era contra el liberalismo, el progreso y la civilización moderna.

Lo cierto es que tras la muerte, algo prematura de su fundador, en 1.907, el partido,- que siempre había sido minoritario-, entró en un irreversible declive, hasta finalmente integrarse en Comunión Tradicionalista Carlista en 1.932, y disolverse dentro de ella. Y los que no, se fueron a otras formaciones derechistas o ultracatólicas. Las luchas internas tampoco favorecieron la continuidad del Partido Integrista.

El único lugar donde tuvieron una presencia mayoritaria a lo largo de su historia,pues eran un partido pequeño, fue la localidad de Azpeitia, en la provincia de Guipuzcoa.

Ramón Nocedal (1.842-1.907).

Combatientes carlistas en una de las tres Guerras Carlistas del siglo XIX. Su lema era Dios, Patria y Rey. Más tarde añadieron…y Fueros.

Fuente:  Eduardo Montagut http://www.publicospia.com/cultura/item/1999-el-integrismo-en-la-españa-del-siglo-xix-html

            Wikipedia

          Fernando Prieto. Manual de Historia de las Teorías Políticas.

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