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Mientras la atención mundial se centra en Francia, Burundi se desangra.

20 Nov

Llevamos desde hace una semana  con constantes informaciones acerca del atentado ocurrido en París entonces. Una salvaje y criminal acción que se saldó con la vida de 129 inocentes y que merece toda la repulsa imaginable. Pero, lo cierto es que el día anterior,-jueves 12/11/2015-, hubo otro atentado también obra del EI en Beirut que se saldó con 40 muertos y que el pasado lunes o martes, se produjo otro en Lagos (Nigería)en un mercado atestado de gente que se cobro 57 vidas. De estos tres atentados, tan sólo el segundo han merecido por parte de los medios una intensa cobertura. Los otros, apenas media página en el periódico y en algunos casos, ni siquiera aparecieron en los periódicos. La razón de esta flagrante asimetría es que tan sólo el segundo atentado se produjo en el mundo occidental desarrollado. Y desgraciadamente a nivel mediático e informativo, hay víctimas de primera y de segunda, según el país en que residan. Es indignante, pues todas las víctimas mortales del terrorismo merecen el mismo respeto y la misma atención. Estoy convencido que no soy el único que estos días piensa así. El atentado ha servido como excusa para que el Presidente francés, Francois Hollande, adopte una serie de medidas que conculcan derechos y libertades, lo que me parece gravísimo. La legítima lucha contra la barbarie terrorista no debe dañar nunca ni la Democracia ni el Estado de Derecho. Además, poniéndose todo el foco en Francia, nos estamos olvidando de otras tragedias no precisamente menores que se producen al mismo tiempo en otras zonas del planeta.

Es el caso de Burundi, una diminuta y desdichada República africana. Este país, que en su momento fue una colonia belga, lleva viviendo en la inestabilidad política desde hace más de seis meses, pero desde hace un mes, la crisis ha degenerado en una espiral de violencia que no sabe a donde puede conducir. El motivo es un clásico de los países del África negra: el Presidente de turno quiere modificar la Constitución para presentarse indefinidamente y no abandonar nunca el poder. Por supuesto, las elecciones están amañadas, para que gane. Esto provoca la ira de buena parte de la población que sale a la calle a protestar. Temiendo perder el poder detentado hasta el momento, el Gobierno responde con una brutal represión. Además, entre medias se produjo un golpe de Estado contra el Presidente, que finalmente fracasó. Desde entonces,la violencia y el caos se han adueñado del país. No hay demasiadas informaciones sobre lo que está sucediendo y las que hay son escuetas y algo confusas. Pero, lo que está claro es que  el ejército y su brazo paralelo, las milicias progubernamentales, los Imbonerakure están llevando a cabo una campaña de auténtico terror contra la población. No sólo asesinan a sus víctimas, sino que en ocasiones, después de muertas, a estas se les arranca el corazón y se lo comen. Otra salvajada que realizan frecuentemente es atar a la gente de piernas y brazos, dejándola inmovilizada y arrojarla a los cocodrilos. Esta situación caótica e infernal ha provocado ya el éxodo de 210.000 burundeses, principalmente hacia las Repúblicas vecinas. Muchos están “viviendo” en campos de refugiados.

La semana pasada el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó por unanimidad una resolución que condenaba el aumento de las violaciones de derechos humanos en Burundi, lo que incluye obviamente las torturas y asesinatos de población civil. La ONU, además amenazó con imponer sanciones al régimen de Pierre Nkurunziza, que es como se llama el tiranuelo burundés.

La población,a pesar de todas las intimidaciones por parte del Gobierno, siguen saliendo valientemente a la calle a enfrentarse con la policía, lo que muchas veces les cuesta la vida.

La ONU ha ordenado el despliegue de una comisión especializada en Burundi para sentar a negociar a Gobierno y oposición, a la Unión Africana, la UE y otros organismos supranacionales.

Francia y Estados Unidos han realizado declaraciones públicas en favor del fin de las hostilidades.

Bélgica y la UE han evacuado del país a su personal no imprescindible.

La historia reciente de Burundi está inundada de violencia. Tras independizarse de Bélgica en 1.962, Burundi tardaría tan sólo diez años en padecer un genocidio, en el que el  ejército  de etnia tutsi masacró a 200.000  personas de etnia hutu (justo al revés que en Ruanda). En 1.993, cuando el Presidente Melchior Ndadaye fue asesinado, hubo nuevas matanzas. Estas matanzas desencadenarían una guerra civil que duraría hasta 2.005 y costaría 300.000 vidas.

Con una Renta per Cápita de 260 dólares, es uno de los países más pobres del mundo.

BBC.com

Fuente: http://www.elmundo.es/internacional/2015/11/19/564c7a8b46163fe20b8b45d5html

https://es.globalvoices.org/2015/11/16/la-crisis-en-burundi-se-intensifica-dentro-de-un-contexto-alarmante/

Rebelión.org  Guadi Calvo. Burundi se aproxima al abismo otra vez.

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1 comentario

Publicado por en noviembre 20, 2015 en África subsahariana.

 

Una respuesta a “Mientras la atención mundial se centra en Francia, Burundi se desangra.

  1. R

    noviembre 24, 2015 at 6:23 pm

    Pero en burundi al parecer no hay recursos valiosos…que justifiquen la acostumbrada invasión de la OTAN. El error de Libia e Irak…fue tener recursos valiosos y confiar en EUA.

     

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