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El grupo guerrillero y terrorista más asesino de la Historia. Sendero Luminoso y los años del terror en Perú.

04 Jul

El 17 de mayo  de mayo de 1.980, día de las elecciones generales generales, Perú fue el escenario de la primera acción armada de un grupúsculo maoista llamado Sendero Luminoso. En Chuschi,  unos jóvenes militantes se apoderaron de las urnas y las quemaron en un gesto que señalaba el inicio de la “Guerra Popular”, una advertencia a la que nadie prestó atención. Unas semanas más tarde, los habitantes  de la capital, Lima, descubrieron unos perros colgados de una farolas de los que pendían unos carteles en los que se acusaba de revisionista y traidor al entonces Presidente de China, Deng Xiaoping.

Ayacucho era uno de los departamentos más desheredados de Perú: en la décadas de 1.980 y 1.990, el ingreso anual medio por habitante era de unos 75 euros, la esperanza de vida, de 45 años, y la mortalidad infantil, del 20%, cuando en el resto del país, era del 11%. Además, menos del 5% de las tierras eran cultivables. En este caldo de cultivo de desesperanza social, encontró Sendero Luminoso sus raíces. En Huamanga, capital provincial de Ayacucho, surgió el Comando Huamanga del Ejército de Liberación Nacional, dentro de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga,  a comienzos de los 60. Cuando Abimael Guzmán llegó en 1.963 como profesor de filosofía (había hecho su tesis doctoral sobre el filósofo Inmanuel Kant), rápidamente se convirtió en su líder. Tres años después, Guzmán se unió al Partido Comunista del Perú-Bandera Roja (PCP-BR), un grupo maoista disidente del Partido Comunista Peruano (prosoviético). En 1.970 Guzmán formó otra facción independiente-Sendero Luminoso_ desarrollando una base ideológica en la que fusionaba a Mao y a José Carlos Mariátegui, fundador del Partido Comunista del Perú. En esta amalgama ideológica, uno de los puntos fundamentales, era el rechazo radical a toda forma de Gobierno establecida en Perú desde el colapso y desaparición de la Civilización Inca.

Aunque la organización creía que los campesinos constituían la espina dorsal, también empezó a reclutar en los centros urbanos entre la juventud pobre, muchos de ellos componentes de la primera generación de habitantes de la ciudad. El plan general desarrollado disponía varias etapas de guerra de guerrillas, después confrontación directa directa con el Ejército y finalmente, una ofensiva estratégica para tomar el control del Estado. Lo ciertos, es que aunque, Sendero Luminoso aboga por una revolución rural de los campesinos, su liderazgo viene de círculos urbanos radicales de clase media.

A inicios de 1.980, Sendero Luminoso tuvo una serie de encuentros clandestinos en Ayacucho, encuentros que fueron conocidos como el Segundo Plenario del Cómite Central. Se formó un Directorio Revolucionario que tenía naturaleza política y militar, y se ordenó a las milicias trasladarse a áreas estratégicas en las provincias para iniciar la lucha armada. El grupo también tuvo su primera Escuela Militar, donde los militantes fueron instruidos en tácticas militares y uso de armas. También se instauró la crítica y autocrítica, una práctica leninista cuya finalidad era evitar repetir errores y purgar malos hábitos de trabajo. Durante la I Escuela Militar, los miembros del Comité Central cayeron bajo una gran crítica. Guzmán se libró de aquella crítica y debido a ello, emergió en la I Escuela Militar como líder indiscutible de Sendero Luminoso.

Un cartel de propaganda senderista donde un idealizado Abimael Guzmán/Presidente Gonzalo recibe a unos campesinos que acuden voluntarios a inscribirse en la “Guerra Popular”. A corto plazo, los campesinos acabarían estando entre las víctimas más numerosas del lunático proyecto senderista.

A lo largo de la década de 1.980, Sendero Luminoso creció tanto en el territorio que controlaba como en el número de militantes que formaban su organización, principalmente en la sierra central. Tuvo algún apoyo de los campesinos que consiguió torturando y asesinando a figuras claramente impopulares en el campo, como los ladrones de ganado y capataces de granjas controladas por el Estado así como a terratenientes. Si bien estas acciones generaron el apoyo de los campesinos y alguna simpatía por la lucha armada, (sobre todo en los departamentos de Ayacucho, Apurímac y Huancavelica), sólo una minoría de campesinos adoptaron con entusiasmo el pensamiento maoísta y la doctrina senderista.

Integrantes de Sendero Luminoso en Perú. Foto: Especial

En regiones donde existían conflictos étnicos, Sendero Luminoso supo alimentar el odio contra el poder central limeño, vestigio de un “pasado colonial odiado”, tal como se complacía en recordar el Presidente Gonzalo (nombre de guerra utilizado por Abimael Guzmán). Guzmán y su guerrilla se presentaban como defensores del indígenismo, pero lo cierto es que conforme fue pasando el tiempo, y avanzando el conflicto armado, las tribus indias  soportaban cada vez menos la violencia maoista.

La región de Ayacucho, entregada a la venganza de los maoístas, quedó sometida al nuevo orden moral: a las prostitutas se les rapaba el pelo, se azotaba en la plaza pública a los adúlteros y borrachos, y a quienes se mostraban en desacuerdo con las directrices senderistas se les recortaba una hoz y un martillo en el cuero cabelludo.A los homosexuales se les cortaba el pene antes de asesinarlos. La justificación que los senderistas daban a los asesinatos homófobos era que los homosexuales incidían en prácticas degradantes. Las personas LGTB asesinadas por Sendero podrían ser hasta 500 (actualmente, sigue habiendo mucha homofobia en el país andino y se produce un asesinato homófobo a la semana). También se prohibieron  las fiestas consideradas insanas. No se toleraba ningún amago de desobediencia y el menor conato de rebelión se castigaba con la muerte inmediata. Para asegurarse el control de la población y poder chantajear a los padres, Sendero no dudó en enrolar por la fuerza a los niños.

Masacre. Plaza de armas de Huamanguilla, cadáveres de 18 campesinos masacrados en Pacocro, Ayacucho. Imagen tomada el 11 de setiembre de 1986.

Cadáveres de 18 campesinos asesinados por Sendero Luminoso en Pococro, Ayacucho en septiembre de 1.986.

En abril de 1.983, Sendero realizó una de sus acciones más tristemente recordadas. 50 guerrilleros sitiaron la localidad de Luconamanca, y consiguieron tomarla. Nada más tomarla, 32 personas catalogadas por los guerrilleros senderistas como traidoras fueron degolladas con hacha y cuchillo. La misma suerte correrían otras 35 personas que intentaron escapar. En total, los senderistas habían asesinado a 67 personas, entre ellos 4 niños. Con esta matanza, Sendero Luminoso quería dar a entender a las autoridades que no tendría piedad. En los años 1.984 y 1.985, Sendero dirigió su ofensiva contra representantes del poder. En noviembre de 1.983, el alcalde del centro minero del Cerro de Pesco fue asesinado y su cuerpo dinamitado. Sintiéndose abandonados por las autoridades, varios alcaldes y tenientes de alcalde dimitieron y los sacerdotes huyeron.

En 1.985 fueron asesinados 7 miembro del APRA, el partido gubernamental. Sus cuerpos sufrieron las mutilaciones reservadas a los chivatos: les cortaron las orejas y la lengua y les sacaron los ojos, después de reventárselos.

A partir de 1.983, los ataques de Sendero se extendieron cada vez más a las ciudades. Se llevaron a cabo atentados contra infraestructuras en las ciudades de Huancayo, Huancavelica, Cerro de Pasco, Huánuco, Andahuayals, Aancay, Ayacucho y Lima.  Así empezaron los ataques a las líneas de alta tensión que causaron apagones dejando a ciudades enteras a oscuras. La estrategia de Sendero incluía también la colocación de coches bomba frente a objetivos de garn valor como fueron en 1.985, el Palacio de Gobierno y el Palacio de Justicia. Asimismo,en diversas ciudades del interior, llevó a cabo paros armados, durante los cuales los senderistas tomaban el control de la ciudad y se suspendían todas las actividades productivas.

Atentado de Tarata, en el acomodado barrio de Miraflores, Lima. Ocurrido el 16 de julio de 1.992, fue una de las últimas acciones de Sendero Luminoso. Hubo 25 muertos y más de 200 heridos.

Para castigar a los que según ellos, traicionaban a las “fuerzas del pueblo”, Sendero creó campos de trabajo en la Amazonia. En diciembre de 1.987, 300 mujeres, niños y ancianos famélicos consiguieron escapar de uno de esos campos de concentración y llegaron a Belem, en los confines de la selva virgen. Encerrados en campos y obligados a seguir sesiones de estudios de los textos del presidente Gonzalo, los prisioneros, como ocurrió con 500 personas internadas en el campo de la región de Convención, no tardaban en morir de hambre. Tanto en la Amazonia como en las altiplanicies, las personas que intentaban evadirse, para huir de los trabajos forzados a que eran sometidos y de la dictadura senderista, eran asesinados. Por ejemplo, muchos niños nacidos en las altiplanicies, encontraron la muerte.

Mujeres de la etnia ashaninka, tras ser liberadas de un campamento senderista, mediante la operación militar “Ene”, esperan alimentos donados por el Gobierno en Cutivireni, Junín. 1.991.

A finales de los 80, una tercera parte del territorio peruano había sido puesto bajo el control del ejército,  debido a la brutal guerra desatada por Sendero. En esa tercera parte del territorio, vivía aproximadamente la mitad de la población.

La elección de Alberto Fujimori en 1.990 seguida por su autogolpe en abril de 1.992, cambió la balanza. Disolvió el Congreso, derogó la Constitución, reorganizó el sistema de las cortes y dio carta blanca a la policía y al ejército en su lucha para derrotar a Sendero.

En septiembre de 1.992, la Unidad Especial Antiterrorista de la Policía capturó a Abimael Guzmán en un suburbio de Lima. Junto con Guzmán, fueron cayendo otros líderes y también cayeron en manos de las autoridades, archivos de la organización. La imagen de un Guzmán preso en una jaula, obeso y con aspecto de lunático, así como dispuesto a alcanzar un acuerdo de paz junto con una amnistía para los que se entregaran, sacudió a Sendero y llevó a muchas deserciones. La actividad terrorista disminuyó notablemente y los radicales que quedaban todavía en libertad, no supieron como crear un nuevo liderazgo ni organizarse. Después de 1.992, las acciones de Sendero desaparecieron por completo y las últimas columnas guerrilleras fueron desmanteladas por los servicios de seguridad en 1.995. Sendero Luminoso había sido definitivamente derrotado y terminaba así una angustiosa pesadilla para el pueblo peruano.

La Comisión de la Verdad y Reconciliación establecida en 2.000, señaló que el número de víctimas de la Guerra  entre Estado y Sendero Luminoso fue de 69.280 muertos. De ellos, un 54% (37.000) fueron asesinados por Sendero Luminoso y el resto, 32.000, por el Ejército peruano.

Fuente:

Terrorismo Internacional. Colin M. MacLachlan.  IICLA-Revista Occidental. México. 1.997.

El libro negro del comunismo. Perú: La sangrienta “Larga Marcha” de Sendero Luminoso. Pág 754-760. Ed. Planeta. Espasa.

Wikipedia.

 

 

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Publicado por en julio 4, 2015 en América Latina.

 

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