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Una lección de la Historia que no debemos olvidar: La Comuna de París.

26 Ene

La historia de hoy es sobre uno de los más entrañables, heroicos, solidarios y admirables experimentos políticos y sociales que ha conocido la Humanidad. Una de las más recordadas ocasiones en que un Pueblo se alza en armas para proteger su dignidad y exigir sus Derechos como personas, para ser en la práctica ciudadanos y no súbditos. Y es también, la historia de como los privilegiados y quienes siempre han tenido la sartén por el mango, no sólo están dispuestos a hacer la menor concesión, sino que deciden, desde el primer momento en que tienen noticia del éxito de la rebelión ciudadana, acabar con esta a sangre y fuego. Esta es una Historia que nosotros debemos conocer para recordar y tenerla muy presente y transmitirla a las nuevas generaciones. Debemos conocerla para tener conciencia de como se las gastan los poderes autoritarios contras sus propios ciudadanos.  Un Estado acorralado y desesperado, puede ser tremendamente cruel para con su gente, si piensa que ese es el único camino para recobrar una autoridad que considera pérdida. Y doy paso al relato…

La Comuna de París fue un movimiento insurreccional que gobernó  que gobernó la ciudad de París entre el 18 de marzo y el 28 de mayo de 1.871. Se instauró un proyecto político popular autogestionario que podríamos considerar con bastante razón como la primera puesta en práctica de la ideología comunista.

Tras la derrota y derrumbe del Gobierno Imperial de Napoleón III en la Guerra Franco-Prusiana (1.870-71), París fue sometida a un sitio de más de 4 meses (19/09/1.870 -28/01/1.871), que culminó con la entrada triunfal de los prusianos-que se retiraron de inmediato- y la proclamación imperial de Guillermo I de Alemania en el Palacio de Versalles.

Una imagen de la Guerra Franco-Prusiana.

Debido a que París no aceptaba rendirse, la nueva Asamblea Nacional y el Gobierno Provisional de la República, presidido por Adolphe Thiers, prefirieron instalarse en Versalles, y desde ahí, doblegar a la población rebelde. El vacío de poder en París, provocó que la milicia ciudadana, la Guardia Nacional Francesa, se hiciera de forma efectiva con el poder a fin de asegurar la continuidad del funcionamiento de la Administración de la ciudad. Se beneficiaron del apoyo de la población obrera descontenta, del radicalismo político muy extendido en la capital que exigía una República democrática, y de la oposición a la más que probable restauración de la Monarquía borbónica. Al intentar el Gobierno, arrebatarles las baterías de cañones que habían sido compradas por los parisinos por suscripción popular para defender la ciudad, estos se alzaron en armas. Ante esta rebelión, Thiers ordenó evacuar la capital, y la Guardia Nacional convocó elecciones para el Consejo Municipal que fue copado por candidaturas de republicanos y socialistas.

La Comuna gobernó durante 70 días promulgando una serie de decretos revolucionarios, como la autogestión de las fábricas abandonadas por sus dueños, la creación de guarderías para los hijos de las obreras, la laicidad del Estado, la obligación de las iglesias de acoger las asambleas de vecinos y de sumarse a las laborales sociales, la rebaja o aplazamiento de los alquileres impagados y la abolición de los intereses de la deuda.

Dos grabados y pinturas que representan escenas de la Comuna de París.

Otras medidas adoptadas fueron: la abolición del trabajo nocturno en los cientos de panaderías de París, la abolición de la guillotina y la concesión de pensiones para las viudas de los miembros de la Guardia Nacional muertos en servicio, así como también para sus hijos.

Muchas de estas medidas respondían a la necesidad de combatir la pobreza generalizada, causada en gran parte por la Guerra Franco-Prusiana. Sometida casi de inmediato al asedio del Gobierno Provisional, la Comuna fue reprimida con extrema dureza. Tras un mes de combates, el asalto final al casco urbano parisíno provocó una encarnizada lucha calle por calle, la llamada Semana Sangrienta, del 21 al 28 de mayo. El resultado final fueron 30.000 muertos y la imposición de la Ley Marcial durante 5 años.

Estas son dos de las imágenes más conocidas de la Comuna.

Karl Marx la describió como la primera toma del poder por las clases proletarias en la Historia de Europa, el primer ejemplo de Dictadura del Proletariado. Su enemigo, el anarquista Bakunin respondió que al no depender la Comuna de una vanguardia organizada y no haber arrebatado el poder al Estado francés o intentado crera un Estado revolucionario-, la Comuna era anarquista. Es decir, tanto el comunismo como el anarquismo, trataban de adueñarse de esta experiencia revolucionaria. En mi opinión, la Comuna estuvo mucho más cercana al comunismo que al anarquismo.

En el III Distrito de París, se proporcionó material escolar gratuitamente, tres escuelas se transformaron  en entidades laicas y se estableció un orfanato.

En el XX Distrito, se proporcionó a los escolares ropa y comida gratuitas.

Existieron muchos casos más de este tipo. Pero un factor decisivo en el relativo éxito de la Comuna fue la iniciativa mostrada por trabajadores sencillos en el dominio de la gestión público, que se las arreglaron razonablemente bien  a la hora de asumir las responsabilidades de los técnico y administradores despedidos por Thiers.

Mujeres combatiendo contra las tropas gubernamentales en defensa de la Comuna.

Tras la derrota del Pueblo a manos de las fuerzas militares gubernamentales, las autoridades declararon crimen oficial haber apoyado a la Comuna de cualquier manera. Miles de personas fueron acusadas y otras tantas ejecutadas. Miles de comuneros fueron ejecutados de diez en diez en lo que ahora se llama El Muro de los Comuneros, en el Cementerio de Pére -Lachaise, mientras que otros miles fueron llevados a Versalles u otras localidades en las afueras de París, para ser juzgados. Durante días columnas de hombres, mujeres y niños hicieron, escoltados por militares, un camino hacia barrios o campos improductivos en Versalles, convertidos en prisiones temporales o más bien, según algunos autores, los primeros campos de concentración de la Historia.  El Gobierno arrestó a 40.000 personas y las persecuciones políticas relacionadas con la Comuna, prosiguieron hasta 1.874. Los que no fueron ejecutados por fusilamiento o guillotina, fueron condenados a trabajos forzados o encarcelados en fortalezas penitenciarias; otros serían deportados temporalmente, en unos casos, o de por vida, en otros, a penales situados en islas francesas del Pacífico.

La represión por parte del Gobierno tras su victoria sobre el Pueblo no se hizo esperar. No podía consentir que la semilla de la rebelión volviese a germinar.

Entre los intelectuales y personalidades relevantes que ocuparon cargos electos en la Comuna destacaron el novelista Victor Hugo, el revolucionario italiano Giuseppe Garibaldi, la escritora, poetisa y educadora anarquista Louise Michel y el político y pensador francés (aunque nacido en Madrid), Louis Blanc.

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Publicado por en enero 26, 2015 en Ciudadanía

 

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