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Yasmina Khadra: un ejemplo de la mejor literatura árabe.

05 Dic

He estado leyendo recientemente dos novelas de Yasmina Khadra y me han gustado bastante.  Siempre me ha interesado la literatura del mundo árabe y musulmán, y lo que he leído hasta el momento, procedente de diversos autores, me ha parecido bastante estimulante. Por ejemplo, Días de amor y guerra, de la bangladeshí Tahmina Anam  (RBA Editores) o La joven de la costa, del indonesio Pramoedya  Ananta Toer (Destino Libro). Llevaba un tiempo queriendo saber quién era Yasmina Khadra y descubrí, que bajo este seudónimo femenino, se escondía Mohammed Moulessehoul, ex-oficial del Ejército argelino. Nació en Kednasa, en el Sáhara argelino, el 10 de enero de 1.955, hijo de una nómada y un enfermero, oficial del Ejército de Liberación Nacional (ELN), la guerrilla que combatía en pro de la independencia y contra el régimen colonial francés.

Su primera novela, Houria, terminada en 1.973, no podrá ser publicada hasta 1.984. En 1.989, después de haber publicado  6 obras con su nombre real, decide refugiarse con un seudónimo para evitar la autocensura que ha marcado sus primeras novelas y poder adentrarse en la Argelia de su tiempo.

He leído El escritor (2.001) y Los corderos del Señor (1.998), dos obras muy bien narradas y muy interesantes, si bien es verdad que la primera me ha llegado mucho más hondo que la segunda, quizás por ser una obra autobiográfica sobre un niño que ve trastocado para mal todo su mundo de la noche a la mañana. El escritor  es un relato angustioso, por cuanto, el padre (al que el niño adora y que hasta ese momento había tenido un comportamiento cariñoso y ejemplar) arroja de un día para otro a su hijo, de unos 10 años, a las tinieblas de un colegio militar. De repente, todo lo que significan infancia, inocencia, imaginación, juegos, etc deja de tener sentido para adentrarnos en un mundo brutal, jerárquico y autoritario, que la mente de un niño, (todavía a medio hacer) es incapaz  de entender y asimilar. Pero, a pesar de todo, hay aspectos bonitos y esperanzadores, como las amistades que él hace en el colegio militar o la valoración que ciertos altos mandos tienen de sus capacidades poéticas y literarias Pues, desde el primer momento, el niño manifestará su interés, habilidad y talento para la poesía y la narrativa. También, se nos muestra con gran regocijo las salidas de la institución castrense en las vacaciones y cómo las dos principales ciudades costeras de Argelia (también las dos principales ciudades argelinas), Argel y Orán, mostraban un gran dinamismo, vida cultural, social y comercial y hasta cierto punto occidentalización, lejos del estereotipo negativo que muestra a países musulmanes como Argelia sin la menor relación con el mundo europeo. De hecho, en la época que transcurre la novela (la década de 1.960), Argelia era de los países musulmanes más ilustrados y europeizados.

Se nos muestra también los primeros pasos políticos y sociales de una Argelia recién independizada de Francia y que fue el primer país árabe ( y no Yemen, cómo equivocadamente se  ha dicho) en tener un régimen socialista y revolucionario, a la vez que no-alineado, por lo menos en teoría. Argelia en su momento y sobre todo bajos los mandatos de Ben Bella (1.962-1.965) y Bumedian  (1.965-1.978) fue un modelo a seguir para toda la izquierda comunista y revolucionaria mundial, alabado incluso por otros regímenes contemporáneos de este y similares como el vietnamita o el cubano. Todavía hoy, es triste comprobar lo poco (o nada) que conocemos sobre Argelia, este país vecino nuestro (comienza debajo de Murcia) que un día fue referente mundial de las luchas de liberación nacional  y de la Revolución a nivel mundial.

Los corderos del Señor (1.998) habla sobre la tragedia que significó para Argelia el auge del integrismo islámico. Porque en Argelia, antes que en casi todos los demás países musulmanes, el integrismo se armó y comenzó a matar impunemente anta la complicidad, la cobardía y la indiferencia de buena parte de la población. Finalmente, se desataría entre 1.992 y 2.000, una guerra civil nunca declarada, entre el Ejército argelino y las milicias islamistas del FIS (Frente Islámico de Salvación) y sobre todo, el GIA (Grupo Islámico Armado), con una amplia represión y excesos y salvajadas por ambas partes. Si bien es cierto, que Khadra prefiere reservarse su odio exclusivamente contra los islamistas, por los motivos que sean. En cualquier caso, Los corderos del Señor, aunque pueda considerarse una obra muy partidista ( y con razón), constituye una guía fundamental para entender como una ideología totalitaria y excluyente ( en este caso, una versión integrista y degenerada de una religión) puede sembrar el infierno sobre la Tierra. Leyendo esta obra, cualquier persona se da cuenta de las dimensiones de la maldad y locura (sin ningún tipo de límites) que acompañan al integrismo. Y es que los islamistas argelinos de los años 90 actuaron con una total falta de escrúpulos y un absoluto desprecio hacia el Ser Humano.

También en Los corderos del Señor nos damos cuenta de cómo nos parecemos entre  nosotros las sociedades mediterráneas, estemos a uno u otro lado de este gran mar. Los cotilleos, mediocridades, envidias, etc de la Argelia pueblerina y profunda no difieren mucho de los de numerosas localidades gallegas, asturianas o castellanas de la España profunda.

En fín, dos obras altamente recomendables, tanto desde el lado literario como desde el antropológico y sociológico y un magnífico novelista, con una amplia obra publicada. En España es un desconocido, que debería dejar de serlo.

Yasmina Khadra, sinónimo de Mohammed Moulesshoul.

Otras obras de Yasmina Khadra:

El Kahira (1.985).

Morituri (1.993).

Doble blanco (1.998).

El otoño de las quimeras (1.998).

Lo que sueñan los lobos (1.999).

Las golondrinas de Kabul (2.002).

El atentado (2.005).

Las sirenas de Bagdad (2.006).

Lo que el día debe a la noche (2.008).

He puesto sólo aquellos títulos del autor que han sido traducidos al español.

Imágenes de Argelia.

Costa de Argel, capital del país.

 

Orán , también en la franja costera del país.

Turistas practicando senderismo.

 

En Argelia también se conservan restos de la Civilización Romana, como este anfiteatro.

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Publicado por en diciembre 5, 2014 en Literatura

 

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