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Antonio Gramsci (1.891-1.937). El gran filósofo del marxismo italiano.

18 Mar

Antonio Gramsci fue uno de los grandes pensadores políticos del siglo XX, y como hoy día, las nuevas generaciones no le conocen, creo que se debe rescatar su figura por sus grandes aportaciones a la Ciencia Política Contemporánea. Nacido en Cerdeña y de orígen humilde, se trasladó a Turín a estudiar gracias a una beca. Allí fundó el semanario de orientación bolchevique L´Ordine Nuovo. Estos hechos se produjeron tras el final de la I.Guerra Mundial, que había dejado a Italia debilitada, desestructurada e inestable desde el punto de vista político y social. En el norte el país, se vive un ambiente de amplias protestas sociales. En este contexto de huelgas y movilizaciones, en 1.919, Gramsci funda su semanario revolucionario. El semanario llamó a los obreros de Turín a formar Consejos Obreros en las fábricas, para en una situación posterior que resultase favorable a la clase obrera, expulsar a los capitalistas delas fábricas y hacerse los obreros con la dirección de estos. En abril de 1.920 estos Consejos desencadenaron un movimiento de huelgas en todo el Norte industrializado. Pero el movimiento no se extendió al resto del país, porque los sindicatos reformistas y el Partido Socialista lo impidieron. El movimiento fracasó, los obreros tuvieron que volver a las fábricas y Gramsci quedó prácticamente solo.

Durante estos meses, Gramsci había afirmado en sus artículos una teoría cuya tesis central era que el proletariado debía instaurar su dictadura en organismos que emanasen espontáneamente del mismo proletariado allí donde las contradicciones del capitalismo se den en grado máximo, es decir en los centros de trabajo. Estos organismos son los Consejos Obreros. Por medio de ellos, los obreros, conscientes de su papel en la nueva sociedad, despojan a los capitalistas de su poder político y económico. Los Consejos Obreros son para Gramci las células del Estado Proletario que funcionan en Democracia directa. Gramsci, a diferencia de otros teóricos marxistas, deja de lado a los aparatos del sindicato y del partido obreros de turno; al sindicato porque organiza a los trabajadores únicamente en tanto que asalariados del capitalismo para mejorar sus condiciones laborales; el partido porque organiza a los trabajadores bajo una élite representativa del proletariado para hacer una labor parlamentaria, pero el socialismo es democracia y la democracia perfecta, para Gramsci, no es delegada, sino directa.

Tras el fracaso de las huelgas, su semanario siguió atacando las tendencias reformistas o revisionistas del Partido Socialista Italiano (PSI). En enero de 1.921 fue uno de los fundadores del Partido Comunista Italiano (PCI). Son años de intensa actividad política, pero no duran mucho. El fascismo tomó el poder en octubre de 1.922 e inició la represión contra los comunistas. Gramsci fue detenido (noviembre de 1.926), y condenado a 20 años de cárcel. Se entregó al estudio, la reflexión y la escritura sobre problemas teóricos de comunismo. Su situación de aislamiento, en la que no recibía noticias sobre la URSS ni de la Internacional Comunista, contribuyeron a que trabajase con una gran independencia teórica respecto de las corrientes dominantes del pensamiento comunista en aquel momento. El grave deterioro de su salud hizo que fuese excarcelado (1.933) y muriese a los pocos años.

La idea básica de Gramsci es que el marxismo es ante todo la filosofía de la praxis. La praxis es la que da sentido a la vida humana, que consiste esencialmente en un proceso de autocreación Cuando las masas obreras no tienen la iniciativa, tienen solamente una actitud defensiva; necesitan desarrollar una idea compensatoria para mantenerse activas; esta idea es que existen unas leyes históricas que dictaminan el triunfo de las masas en el futuro. El proletariado una vez que ha tomado conciencia de su fuerza y ha dejado de estar a la defensiva, ya no necesita dicha creencia; es más esta creencia puede convertirse en un obstáculo para la praxis. Es la praxis, y por lo tanto la voluntad que supone la praxis, lo que crea la Historia.Por tanto, para Gramsci, el marxismo no es una expresión científica de la realidad, sino una expresión teórica de la conciencia de clase del proletariado. Esta conciencia incluye la voluntad de transformación de la situación.

Gramsci cree que el proletariado puede desarrollar su propia cultura, distinta de la burguesa. Una cultura alternativa, con valores propios, como la solidaridad frente al individualismo. La lucha y la victoria sobre la burguesía han de darse antes en el campo cultural que en el político, porque la dominación burguesa es antes cultural que política. Esta dominación, lucha y victoria cultural, la explica Gramsci, por el concepto de Hegemonía. En cada sociedad hay una cultura dominante, la hegemónica, que es tal porque controla los valores e instituciones de la sociedad. Esta cultura hace de elemento sustentante y legitimador del poder político. La clase trabajadora sólo puede conseguir el poder político si antes ha conseguido la hegemonía cultural de la sociedad. Porque entonces, otras clases políticas pueden convertirse en sus aliadas.

En todos estos planteamientos es el proletariado quién está en primer lugar. Gramsci siempre pensó que el sujeto del movimiento obrero era el proletariado y no un grupo de políticos profesionales que se apoyan en el proletariado. En esto coincidía con Rosa Luxemburgo. El partido comunista tiene que estar subordinado a las aspiraciones reales de la clase trabajadora y no al revés. Esto es coherente con su idea de que los Consejos obreros han de ser el verdadero órgano de la Dictadura del Proletariado.

Antonio Gramsci (1.891-1.937), uno de los pensadores marxistas más importantes y estudiados del siglo XX.

Benito Mussolini a caballo. En Italia, el fascismo pudo imponerse con relativa facilidad debido al temor de los empresarios y terratenientes ante la creciente marea obrera, la debilidad de una Monarquía temerosa de que una revolución social se la llevase por delante (como en Rusia) y por la división de la izquierda.

Bibliografía: Fernando Prieto. Manual de Historia de las Teorías Políticas. Unión Editorial. Páginas 863-866.

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Publicado por en marzo 18, 2014 en Filosofía y Pensamiento.

 

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