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Magnífico artículo de Atilio Boron sobre el movimiento golpista en Venezuela.

23 Feb
Siempre que hay algún Gobierno  que lleva la  contraria a Washington o la UE este o acaba derrocado (como acaba de ocurrir con el Gobierno de Yanukovich en Ucrania) o se ve sometido a desestabilizaciones de todo tipo, rebeliones financiadas por el gran capital, sanciones económicas criminales (Cuba, Vietnam, Libia, Irán) hostigamiento por guerrillas contrarrevolucionarias (Nicaragua, Angola, Mozambique) ,grupos terroristas con conexiones mafiosas (Cuba) o desabastecimientos programados y organizados (Chile en la época de Allende , Venezuela hoy), ” masivas manifestaciones populares” en contra (de nuevo, Venezuela, y también Argentina), etc. Siempre se repite la misma historia. El caso es acabar con los pocos Gobiernos que plantan cara a la ofensiva criminal que el Capitalismo Neoliberal ha desatado contra la Humanidad en las últimas décadas. El objetivo es acabar con la resistencia antineoliberal por medio de unas supuestas resistencias demócratas y antiautoritarias. Se nos venden a los “opositores” como combatientes por la libertad cuando son sicarios al servicio de los grandes poderes económicos y financieros. Además, utilizan la violencia de forma sistemática. En Ucrania, los “manifestantes” han matado a 10 policías. En Venezuela, están llevando a cabo una espiral de violencia sin precedentes. Y ellos mismos han creado el caos y los desabastecimientos de los que cínica y demagogicámente acusan a Maduro. Es la misma táctica que usaron contra Allende en Chile, contra el Gobierno del FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional) en Nicaragua en los 80 y la que han intentado sin éxito contra Evo Morales en Bolivia. Los medios de comunicación en España, caracterizados por su servilismo al sistema, ensalzan a los manifestantes y criminalizan al Gobierno venezolano. Son los mismos medios que criminalizan las mareas ciudadanas (blanca, verde,etc) , al 15-M, a la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca) o a al SAT (Sindicato Andaluz de los Trabajadores)  y a Sánchez Gordillo. Los mismos medios que consideraron las manifestaciones  ciudadanas del barrio de Gamonal como atentados.¿No es un poco sospechoso tanto entusiasmo por los manifestantes venezolanos y tanta unanimidad mediática a la hora de opinar sobre el asunto?. ¿Qué dirían esos mismos medios si las manifestaciones fuesen contra Gobiernos conservadores de la región como los de Chile, Colombia o México?. Seguramente, faltaría poco para que los tratasen de terroristas.
Aquí les dejo con un magnífico artículo de Atilio Boron, publicado en Rebelión. Que lo disfruten.
La amenaza fascista
La escalada desestabilizadora que actualmente sufre la Venezuela bolivariana tiene un objetivo no negociable: el derrocamiento del gobierno de Nicolás Maduro. No hay un ápice de interpretaición de quien esto escribe en esta afirmación. Fue expresada en reiteradas ocasiones no sólo por los manifestantes de la derecha en las calles sino por sus principales líderes e instigadores locales: Leopoldo López (ex alcalde del municipio de Chacao, en Caracas, y jefe del partido Voluntad Popular) y María Corina Machado, diputada por Súmate a la Asamblea Nacional de Venezuela. En más de una ocasión se refirieron a las intenciones que perseguían con sus protestas utilizando una expresión a la que regularmente apela el Departamento de Estado: “cambio de régimen”, forma amable y eufemística que reemplaza a la desprestigiada “golpe de estado”. Lo que se busca es precisamente eso: un “golpe de estado” que ponga punto final a la experiencia chavista. La invasión a Libia, y el derrocamiento y linchamiento de Muammar El Gadafi son un ejemplo de “cambio de régimen”; hace medio siglo que Estados Unidos está proponiendo sin éxito algo similar para Cuba. Ahora lo están intentando, con todas sus fuerzas, en Venezuela.Esta feroz campaña en contra del gobierno bolivariano –en realidad, un proceso de fascistización de larga data- tiene raíces internas y externas, íntimamente imbricadas y solidarias en un objetivo común: acabar con la pesadilla instaurada por el Comandante Hugo Chávez desde que asumiera la presidencia en 1999. Para Estados Unidos la autodeterminación venezolana afirmada sobre las mayores reservas comprobadas de petróleo del mundo, la derrota del ALCA y los avances de los procesos de integración y unidad en América Latina y el Caribe –la UNASUR, el Mercosur ampliado, la CELAC, Petrocaribe, entre otros- impulsados como nunca antes jamás por el líder bolivariano son desafíos intolerables e inadmisibles, merecedores de un ejemplar escarmiento. Para la oposición interna el chavismo significó el fin de las prebendas y negociados que obtenía por su colaboración con el gobierno de Estados Unidos y las empresas norteamericanas en el saqueo y el pillaje de la renta petrolera, y que encontró en los líderes y organizaciones políticas de la Cuarta República sus socios menores e imprescindibles operadores locales. Tanto Washington como sus peones estaban seguros de que el chavismo no sobreviviría a la desaparición física de su fundador. Pero con las presidenciales del 14 de Abril del 2013 sus esperanzas se esfumaron: Nicolás Maduro prevaleció sobre Henrique Capriles por un porcentaje muy pequeño, pero suficiente e indiscutible, de votos. La respuesta de estos oligarcas travestidos en señeras figuras de la república fue primero desconocer el veredicto de las urnas y luego desatar violentas protestas que cobraron la vida de más de una decena de jóvenes bolivarianos, dejando heridos a unos cien, amén de la destrucción de numerosos edificios y propiedades públicas. Cabe consignar que al día de hoy, diez meses después de las elecciones presidenciales, Washington no ha reconocido formalmente el triunfo de Nicolás Maduro. En cambio, el inverosímil Premio Nobel de la Paz demoró horas en reconocer como triunfador de los comicios presidenciales hondureños del 24 de Noviembre pasado -viciados hasta lo indecible y fraudulentos como muy pocos- al candidato de “la embajada”, Juan O. Hernández. El imperialismo no se equivoca al elegir a sus enemigos: los Castro, Chávez, ahora Maduro, Correa, Morales; y contrariamente a lo que algunos ingenuamente postulan, no existe una derecha que sea “oposición leal” a un gobierno genuinamente de izquierda. Menos aun cuando se trata de una derecha manejada por telecomando desde la Casa Blanca. Si se comporta con lealtad es porque ese gobierno ya fue colonizado por el capital. Pese a la violencia de los militantes de la Mesa de Unidad Democrática que sostenía la candidatura de Capriles el gobierno logró restablecer el orden en las calles. Contribuyeron a ello la clara y enérgica respuesta gubernamental y, además, la certeza que tenía la dirigencia del MUD que las próximas elecciones municipales del 8 de Diciembre -que la derecha caracterizó como un plebiscito- les permitirían derrotar al chavismo para luego exigir la inmediata renuncia de Maduro o, en el peor de los casos, convocar a un referendo revocatorio anticipado sin tener que esperar hasta mediados del 2016 tal como lo establece la Constitución. Pero la jugarreta les salió mal, porque fueron ampliamente derrotados por casi un millón de votos y nueve puntos porcentuales de diferencia.Atónitos ante lo inesperado del resultado, que por primera vez le ofrecía al gobierno bolivariano la posibilidad de gestionar durante dos años los asuntos públicos y administrar la economía sin tener que involucrarse en virulentas y distractoras campañas electorales, los antichavistas peregrinaron a Washington para redefinir su estrategia en función de las necesidades geopolíticas del imperio y recibir órdenes, dineros y ayudas de todo tipo para sostener su proyecto desestabilizador. Derrotados en las urnas ahora la prioridad inmediata era, como lo exigiera Richard Nixon para el Chile de Salvador Allende en 1970, “hacer chirriar la economía”. De ahí los sabotajes, las campañas de desabastecimientos programados y el desenfreno de la especulación cambiaria (según recomienda en su manual de operaciones el experto de la CIA Eugene Sharp); los ataques en la prensa en donde las mentiras y el terrorismo mediático no conocen límite o escrúpulo moral alguno y, luego, como remate, “calentar la calle” buscando crear una situación similar a la de la ciudad de Bengasi en Libia, capaz de desbaratar por completo la economía y desatar una gravísima crisis de gobernabilidad que tornase inevitable la intervención de alguna potencia amiga, que ya sabemos quién es, para que acudiese en auxilio de los venezolanos para restaurar el orden quebrantado.Una tras otra todas estas iniciativas terminaron en el fracaso, pero no por ello la derecha abandonará sus propósitos sediciosos. Leopoldo López se acaba de entregar a la justicia y es de esperar que esta le haga caer, a él y a su compinche, María Corina Machado, todo el peso de la ley. Llevan varias muertes sobre sus mochilas y lo peor que le podría pasar a Venezuela sería que el gobierno o la justicia no advirtieran lo que se oculta dentro del huevo de la serpiente. En situaciones como éstas, y ante enemigos como éstos, cualquier intento de “reconciliación nacional” o de “línea blanda” es la segura ruta hacia la propia destrucción. Los fascistas y el imperialismo sólo entienden el lenguaje de la fuerza. López y Machado deberán recibir un castigo ejemplar, siempre dentro del marco de la legalidad vigente, y no deberían descartarse violentas manifestaciones para exigir su inmediata liberación. Tampoco habría que desechar la hipótesis de que, en su desesperación, la derecha pudiese apelar a cualquier recurso, por aberrante que sea. Pero el procesamiento y castigo de los instigadores de tanto derramamiento de sangre no será suficiente para aventar el riesgo de un brutal derrocamiento del gobierno bolivariano; la única garantía estriba en la activa movilización y organización de las masas chavistas para sostener a “su revolución”, con sus muchos aciertos y también sus errores. Eso es lo único que permitirá aventar el peligro de un asalto fascista al poder que pondría sangriento fin a la gesta bolivariana, desencadenando una oleada reaccionaria que reverberaría por todo el continente. De ahí que lo que esté en juego en estas horas no es sólo el futuro de Venezuela sino el de toda Nuestra América.
Atilio A. Boron. Director del PLED, Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.

Nicolas Maduro. Presidente Legítimo de Venezuela, mal que les pese a los golpistas que tratan de derrocarle  ilegalmente estos días. Esperemos por el bien de Venezuela, Latinoamérica y el resto de la Humanidad que no lo consigan.

Leopoldo López, el fantoche financiado por Washington y las oligarquías neoliberales, tras la renuncia de Henrique Capriles. Nos lo venden como socialdemócrata cuando sabemos que viene a restaurar el noliberalismo caciquil de siempre. A ensalzar su figura se dedican medios como El País o El Mundo.

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1 comentario

Publicado por en febrero 23, 2014 en América Latina.

 

Una respuesta a “Magnífico artículo de Atilio Boron sobre el movimiento golpista en Venezuela.

  1. Anonimo

    marzo 4, 2015 at 11:50 pm

    Como no quieres que se quiera tumbar a un gobierno que en continuidad al de hugo chavez a devaluado la moneda 10.000%… Hoy en dia el sueldo minimo de un venezolano es el equivalenbte a 23 USD mensuales…. Mientras los grandes poderes del gobierno están multimillonarios…. solo a la familia de chavez tiene en su haber cerca de 2.000 Millones de Dolares…. Por dios pura retorica comunista que no refleja cifras reales…. Hasta cuando echarle la culpa a otro de la ignorancia de nuestros pueblos

     

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