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Dos mujeres de la República: Clara Campoamor y Victoria Kent.

21 Ene

El post de hoy versa sobre dos grandes mujeres que se adelantaron a su época y que cada una desde sus diferentes visiones del mundo trataron de construir uno mejor. Ambas creyeron en la necesidad de impulsar cambios sociales y legislativos que hiciesen progresar a España y equiparasen a nuestro país con los más avanzados del entorno europeo. Desgraciadamente no dispusieron ni de tiempo suficiente ni circunstancias adecuadas, porque España tenía una democracia recién nacida, inexperta y con múltiples y poderosos enemigos. No era una democracia consolidada y estable con partidos moderados en posiciones mayoritarias como Holanda, donde los extremismos políticos apenas existieron o fueron insignificantes. La obra de ambas, aunque fuese destruida posteriormente por  la victoria franquista, no fue en vano porque dejó sentados unos precedentes muy positivos de lucha por la mujer y por la sociedad popular. Creo que ambas deben ser rescatadas del olvido para las nuevas generaciones.

Clara Campoamor  (1.888-1.972), trabajó en el embrión de Acción Republicana, en cuyo Consejo Nacional figuró al principio. Nunca logró su objetivo de logran la creación de un partido  de centro que uniese a todos los republicanos en una sola formación política.

Fue una de las primeras mujeres abogadas que hubo en España. Después de la rebelión militar republicana de Jaca (Huesca) de diciembre de 1.930, y el proceso contra el Comité Revolucionario, Clara asumió la defensa de algunos de los implicados, entre ellos su hermano Ignacio.

Al proclamarse la II República, fue elegida diputada por el Partido Radical, al que se había afiliado por representar su propio ideario político: Republicano, Liberal, Laico y Democrático.

Formó parte de la Comisión Constitucional encargada de elaborar el proyecto de la Constitución de la nueva República e integrada por 21 diputados, y allí luchó eficazmente para establecer la no discriminación por razón de sexo, la igualdad jurídica de los hijos e hijas habidos dentro y fuera del matrimonio, el divorcio y el sufragio universal a menudo llamado voto femenino. Consiguió todo, excepto lo relativo al voto. Esta última cuestión tuvo que debatirse en las Cortes Españolas.

La izquierda , con la excepción  de un grupo de socialistas y algunos republicanos, no quería que la mujer votase porque se suponía que  estaba muy influida por la Iglesia y votaría a favor de la derecha. Por ello, el Partido Radical Socialista puso frente a Clara, a Victoria Kent, contraria, por estas razones, al voto de las mujeres. El debate fue extraordinario y Clara Campoamor fue considerada la vencedora. Finalmente, la aprobación del sufragio femenino se logró con el apoyo de la minoría de derechas, gran parte de los diputados del PSOE y algunos republicanos.

En 1.933 no renovó su escaño, y en 1.934, abandonó el Partido Radical, por su progresiva subordinación a la CEDA (el gran partido de la derecha). Cuando ese mismo año, intentó su admisión en Izquierda Republicana, su admisión fue denegada.

Al estallar la Guerra Cívil se encontró en una posición muy incómoda, siendo mal vista por ambos bandos por sus posiciones liberales y centristas. A los pocos meses de comenzada la contienda y temiendo ser asesinada por sectores  extremistas del bando republicano, se exilió y, en 1.937 publicó La revolución española vista por una republicana. Vivió una década en Buenos Aires y se ganó la vida dando conferencias y escribiendo biografías. Intentó regresar a España a finales de los 40, pero se encontró con que estaba procesada por su pertenencia a una logia masónica.

En 1.955 se instaló en Lausana (Suiza) y trabajó en un bufete hasta que se quedó ciega. Murió de cáncer en 1.972. Sus restos descansan actualmente en el cementerio de Polloe en San Sebastián.

Tras la Transición, Institutos, colegios, centros culturales, asociaciones de mujeres, parques y calles recibieron su nombre. Fue una de las pocas figuras republicanas realmente rehabilitadas tras la Transición.

 

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Busto de Clara Campoamor en la Plaza de los Guardias de Corps, (Madrid), cerca de Noviciado.

Continuará…

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Publicado por en enero 21, 2014 en Filosofía y Pensamiento.

 

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