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1.959: Un año de grandes películas que ningún cinéfilo debería desconocer.

18 Ene

Hacía mucho que no escribía nada sobre sobre mi amado séptimo arte, así que he decidido hacer una recopilación de las que yo considero mejores películas de un año extraordinario para el cine: 1.959.

Los cuatrocientos golpes (Francois Truffaut).

La historia de un muchacho ciertamente conflictivo, producto en parte de un hogar desestructurado. La visión del mundo a través de los ojos de un adolescente. Primera película del hasta ese momento crítico de cine en Cahiers de Cienma, Francois Truffaut. Por lo visto, tiene bastante de autobiográfica.

Al final de la escapada (Jean Luc Godard).

Junto con Los 400 golpes, la película que marca el nacimiento del movimiento cinematográfico conocido como Nouvelle Vague. Una película muy ágil y original en cuanto a diálogos. Una manera de rodar y concebir el cine totalmente rupturista se observa en este filme que consagró a su autor, Jean Luc Godard, todavía hoy en activo.

La Dolce Vita (Federico Fellini).

Una película con una tipo de narración totalmente libre e imprevisible (como casi todas las de su autor) en que se nos mostraba los entresijos del mundo periodístico y las distintas realidades y formas de sentir de la sociedad, desde la superstición de los más pobres hasta el vacío existencial de los ricos y privilegiados. Un recorrido por la tragedia, el ocio, la vanalidad, la frivolidad y la insatisfacción. Probablemente, la película europea por antonomasia.

El manantial de la doncella (Ingmar Bergmann).

Una antigua leyenda medieval convertida en una tragedia muy bellamente rodada con imágenes poderosas y con el sentido metáforico y existencial de su autor. Una obra que nos atrapa por su magnetismo y por los numerosos mensajes que encierra. Probablemente, fue en esta película la primera vez que se veía una violación en pantalla.

Con la muerte en los talones (Alfred Hitchock).

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Seguramente la mejor película de Hitchcok. Un relato que mantiene en vilo al espectador de principio a fin gracias a la genialidad narrativa del maestro. Un ejemplo de como cuando este estaba inspirado, resultaba insuperable. Además contó con un esplendido plantel de actores. Una de esas películas que uno no se cansa de ver.

Historia de una monja (Fred Zinnemann).

Un tremendo relato sobre la dureza extrema de la vida de las monjas. Vida rígida y exenta de satisfacciones y agradecimientos. Se nos muestra la implacable lucha interior de una mujer atormentada e insatisfecha puesta a prueba en numerosas ocasiones.La cámara y el espectador se enamoran inevitablemente de Audrey Hepburn, insuperable paradigma de la feminidad y la dulzura. Lástima que el gran Fred Zinneman fuese tan poco prolífico, porque cada vez que dirigía nos regalaba una joya imperecedera (Sólo ante el peligro, De aquí a la eternidad, etc).

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Publicado por en enero 18, 2014 en Cine

 

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