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Desmitificando una película mítica: El largo adiòs (Robert Altman, 1.973).

09 Sep

Estuve anoche visionando una película no muy conocida por el gran público, pero sí elogiada y mitificada por la crítica que la ha catalogado siempre como una obra de culto. Tantas referencias a esta cinta había leído que me decidí a verla. Había leído incluso un estudio (en inglés) de esta película, -en un libro titulado Cult Movies. Over 100 films from the Silent Era to the Present (Danny Peary),- bastante exhaustivo. Siempre me había echado para atrás el hecho de que estuviese dirigida por alguien tan irregular y peculiar como Robert Altman (1925-2.006), un cineasta laureado por la crítica, pero al que el público ha solido dar la espalda. Un autor que en sus últimos años fue capaz de dirigir cintas amenas y entretenidas como The Player: El juego de Hollywood o Pret a Portet, divertidas y agudas críticas al funcionamiento de Hollywood y el mundo de la moda, respectivamente. Pero también autor de comedietas mal envejecidas y muy del momento en que se rodaron, (M.A.S.H., 1.970) o fárragos indigeribles y soporíferos (Los vividores, 1.971). La película que nos ocupa no es aburrida, pero tiene múltiples defectos, que le impiden ser la gran película que los críticos dicen que es.  Se trata de El largo adiós (1.973).

La película narra las andanzas del mítico detective Philip Marlowe (creado por el escritor Raymond Chandler) investigando dos casos sin aparente relación entre sí. La atmósfera de los relatos de Chandler ha sido trasladada de los años 40 y primeros 50 a los 70 y se ha querido meter al personaje de Marlowe en un contexto social y cultural (el de los 70, con su contracultura, libertad sexual, música rock,etc) que no es el suyo. Aparecen personajes que no pintan  ni aportan nada como un grupo de atractivas vecinas que hacen yoga desnudas en la terraza y venden velas y que sólo pueden entenderse como dentro del reclamo comercial que suponía entonces la moda del destape. El personaje de Marlowe, lejos de ser un tipo duro y desafiante con agallas, parece un listillo fanfarrón, que a la hora de la verdad se deja amenazar y golpear, y que da la impresión de no saber hacia donde va y ser un auténtico desastre. Da la impresión que el director no ha sabido en ningún momento que personalidad y dimensión darle al personaje. Porque, cuando ya al final de la película, tenemos la idea de un Marlowe descafeinado e inofensivo, este inesperadamente recurre a la violencia. Pero para entonces, ya no resulta creíble. A esto hemos de añadir la falta de adecuación del actor principal (Elliot Gould)– que si bien es un buen actor- no reúne el físico ni la personalidad del personaje. Tampoco ayuda nada un malo que quiere aparecer como paradigma de la crueldad, pero que resulta grandilocuente y cansino cuando habla y que llega a actuar de maneras inverosímiles y ridículas (como cuando ordena a sus hombres que se quiten la ropa y él mismo también se la va quitando). Además, su maldad resulta arbitraria e injustificada (como cuando desfigura de un botellazo de coca-cola el rostro de su amante). Una escena, por otra parte, tramposa y efectista. Tramposa, porque una botella de coca-cola de cristal es dificil de romper al ser golpeada  contra un lateral de la cara (mas bien te destroza las muelas) y efectista, porque pretende impactar a un espectador, que a esas alturas de la película, todavía no ha conseguido entender de que va todo lo que esta viendo.

El estilo de Altman con diálogos y situaciones muy rápidas, que se superponen a la trama, y parecen querer ignorar a esta, crean sensación de confusión y cansancio en el espectador. Y encima, ciertas situaciones no están explicadas ni aclaradas ¿como sabe Marlowe, que el escritor al que busca esta recluido en una clínica?. En ningún momento se nos muestra que inicie esa línea de investigación. ¿porque ha detenido la policía al dependiente de una tienda  de abierto 24 horas, a la que Marlowe fue a comprar de madrugada?.

Ciertas escenas como la de la persecución de Marlowe al coche de la mujer que le contrató y su atropellamiento por otro vehículo -que le hará terminar en el hospital- están torpemente rodadas y resueltas con desidia.

Desde luego, el personaje acaba siendo una parodia de sí mismo, sobre todo cuando permanentemente le vemos con un cigarrillo en la comisura de los labios que se va consumiendo. Ni siquiera se lo fuma. Resulta ridículo. Y fuma en todos los lados (la tienda de 24 horas, la habitación del hospital,etc).

Lo único bueno de la película es la estupenda interpretación de Sterling Hayden como un escritor alcohólico y acabado.

En definitiva, una mala película que resulta un desastre se la coja por  donde se la coja y que a pesar de las loas de la crítica resulta grotesca, innecesaria y ridícula, 40 años después de su realización.

Como curiosidad, destacar los minúsculos papeles (ni siquiera aparecen en los créditos), interpretados por actores luego como famosos como David Carradine o Arnold Schwarzeneger. Y que el actor que interpreta al villano es un director de cine llamado Mark Rydell, autor de películas como La zorra (1969), -primera película en tratar abiertamente el lesbianismo-, La Rosa (1.979),-biopic sobre Janis Joplin o En el estanque dorado (1.981), con Henry Fonda, Katherine Hephburn y Jane Fonda.

Imágenes del filme.

Las vecinicas del Marlowe. No vienen a cuento en la película…pero quién las pillara.

David Carradine, antes de hacerse famoso con la serie Kung Fu, en un papelito.

Arnold Schwarzeneger (derecha) de jovencito, cuando todavía era desconocido.

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3 comentarios

Publicado por en septiembre 9, 2013 en Cine

 

3 Respuestas a “Desmitificando una película mítica: El largo adiòs (Robert Altman, 1.973).

  1. lucas

    febrero 16, 2015 at 4:45 pm

    Si todos los directores de cine debieran dar las explicaciones que se pretenden desde esta critica, guauu. Habria quizas mas spielberg que otra cosa. lamento que te haya desepcionado la pelicula. Yo la vi sin antes saber nada de ella y sin tener expectativas miticas. Siempre me parece lo mejor para ver una pelicula. Saludos

     
  2. Dela Tarr

    febrero 27, 2015 at 4:03 am

    Es una película profundamente irónica, desmitificadora y juguetona. Es normal que te parezca ridícula si esperabas una adaptación fiel al espíritu Chandleriano.

     
  3. DEKE RIVERS

    julio 2, 2015 at 12:18 pm

    A mi es que Marlowe siempre me pareció un tipo que “se hacía el duro”, por lo que la caracterización de Elliot Gould no me parece tan desencaminada.

     

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