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El Experimento Pitesti. Cuando la maldad de un Gobierno no conoce límites.

13 Jun

Hace tiempo me entere de una historia que me pareció aterradora y que pensé que tal vez estaría exagerada o distorsionada. Pero, lamentablemente era cierta. Y demuestra hasta que punto los Gobiernos de cualquier sistema o ideología buscan anular al individuo convirtiéndolo en un autómata que se limite a hacer lo que ellos quieran. Proyectos de lavado de cerebro ha habido muchos (unos más sutiles que otros, dependiendo del régimen político existente en cada momento en cada país). Pero lo que relato a continuación , la forma en que se buscó en este caso moldear al individuo según patrón ideológico en esta historia, supera todo lo que yo sabía sobre la capacidad de hacer el mal para idiotizar a los individuos.

El Experimento Pitesti.

Tras el fin de la II.Guerra Mundial, en Rumanía (como en el resto de la Europa Centro-Oriental) se implantó desde Moscú una férrea dictadura comunista dirigida por el Partido y la Securitate, la temida policía política.

Una de las primeras medidas de las nuevas autoridades será el internamiento de decenas de miles de ciudadanos a los que se considera peligrosos desde el punto de vista político, religioso o social en campos de concentración y prisiones.. La mayor parte de los campos estaban situados en la región de Dobrudja: Bac, Capul Midia; Cernavoda, Gales, Gradina, Ovidiu, etc.

Con todo, los peores horrores no se producían necesariamente en los campos, sino en las prisiones. En una de ellas, llamada Pitesti, por la localidad donde estaba situada tuvo lugar un experimento realmente atroz.

Eugene Turcanu, un comunista purgado en 1.948, se afilia en prisión  a una organización llamada “Organización de Detenidos con Convicciones Comunistas” (ODCC). Convertido en jefe de esta organización, logra que la Securitate y uno de sus jefes, Alexandre Nicolschi se interesen por su plan de reeducación, que consiste en el adoctrinamiento mediante la lectura de textos marxistas, pero también en torturas físicas y morales: el detenido debe ser rebajado a la categoría de objeto, convirtiéndose en un material maleable en las manos de los agentes de los servicios especiales, de manera que pueda demostrar su buena fe denunciando a sus compañeros de cautiverio y, en caso necesario, torturarlos con sus propias manos. Estamos ante la aparición de una nueva categoría: la víctima-verdugo.

Es decir, se trataba de reeducar mediante la tortura. Se torturaba a los compañeros hasta, que destrozados tanto fisica como mental y moralmente se unían a ellos. de esta manera, el grupo iría creciendo exponencialmente.

En esta auténtica empresa de destrucción del individuo, se obligaba a los hombres a comer a cuatro patas, como animales, a engullir excrementos,a beber su orina, sin contar la tortura llevada a límites extremos.

El objetivo, en palabras del investigador Fernando Díaz Villanueva,- era llenar los pueblos y ciudades rumanas de comunistas puros despojados de todo resabio del orden anterior.

Fișier:Alexandru Nicolschi.jpg

Alexandru Nicolschi (1.915-1.992). Subdirector de la Securitate y uno de los principales represores del Pueblo rumano. El siniestro experimento le sirvió para ascender.

Eugen Torcanu (1.925-1.954) fue el jefe la ODCC. De poco le serviría ganarse la confianza durante unos pocos años , de la Securitate. Cuando dejó de ser útil y el Experimento Pitesti fue derogado, fue ejecutado por las mismas autoridades que se  habían servido de sus “servicios”.

Gheorge Gheorghiu-Dej (1.901-1.965). Dictador comunista de Rumania (1.945-1.965). Su régimen se caracterizó por una represión brutal y desproporcionada materializada en arrestos en masa, seguidos de condenas, deportaciones a campos o ejecuciones. Entre otras atrocidades del régimen,  a muchos prisioneros de los campos, enfermos se les prohibió el tratamiento médico y se les obligó a trabajar, lo que provocó la muerte de bastantes de ellos.

Las autoridades comunistas en la tribuna oficial en la celebración del 1º de Mayo.

Imágenes actuales de la ciudad de Pitesti.

Bibliografía:

Los campos de la muerte. Joel Kotek y Pierre Rigoulot. Salvat Contemporánea.

El experimento Pitesti: Fernando Díaz Villanueva.

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