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Adios, muchachos.(Louis Malle, 1.987). Una película sincera y emotiva que recomiendo para todo el mundo.

01 Feb

Buenos tardes, amigos y amigas de mi blog. Hoy tengo para hablar una de las más hermosas y sinceras historias de amistad que se hallan filmado. La película de la que hablaré demuestra por enésima vez que con pocos decorados, actores no profesionales (la mayoría niños), modesto presupuesto y un guión bien desarrollado se puede hacer una gran película. La había visto hace ya unos cuantos años (probablemente casi una década) y volví a verla con el convencimiento de que volvería a gustarme. Y así fue. Adios muchachos (1987) ha sido de las más aclamadas películas de su destacado autor : Louis Malle (1.932-1.995). Ha sido galardonada con numerosos premios en festivales. Y no es para menos, porque este filme tiene un componente humano y psicológico nada despreciable, pues retrata el mundo de la infancia con una eficacia y realismo poco habituales en la industria del cine. Nos muestra la amistad un tanto irregular (pues los dos  se pelean y enfadan mucho) entre dos niños en un internado en Francia durante la primera mitad del siglo XX. La película capta a la perfección numerosos detalles de la realidad cotidiana como la escasez ( no hay agua caliente), la falta de higiene e intimidad, el hambre, el frío, lo triste y gris de la vida cotidiana, la crueldad de los niños para con sus compañeros más débiles o desorientados, el mercado negro que se establece en el internado, producto de todas las épocas de escasez y penurias, el cómo cada día es una lucha por la supervivencia y el hacerse respetar, las angustias del mundo de los adultos (en este caso, los religiosos rectores del centro),-que estos niños, ya al final de la infancia-, comienzan modestamente a vislumbrar, lo superficial y forzado de las relaciones familiares (con la madre del protagonista, que trata ante  sus hijos de crear un mundo idílico y que no existe) o la patética existencia de los perdedores como el chico que trabaja en las cocinas, Joseph, objeto de abusos y humillaciones por parte del resto del personal. Lo que nos esta diciendo el director es que el mundo es cruel e inhumano desde que nacemos. Que  para muchas biografías ni siquiera la infancia ha sido un prólogo alegre y despreocupado, porque los contextos en que esta se desarrolló fueron de injusticia y barbarie. La penetración psicológica es  abrumadoramente realista. De hecho, estamos ante un filme hiperrealista, seguramente autobiográfico, con una maravillosa fotografía, magistralmente rodado y narrado, con inmejorables descripciones de todos los personajes, tierno sin cursiladas, duro sin efectismos y en definitiva, una película recomendable a todo el mundo. No he desvelado apenas nada del argumento, porque quiero que la disfruten y verán como la trama (sobre todo el contexto) se nos va revelando poco a poco, sutilmente en secuencias aparentemente secundarias. Disfrútenla.

Los dos protagonistas.

Al chiquillo no le cae nada bien su madre, pero tampoco le apetece nada volver a la grisura y mediocridad del internado.

Tomando clases de piano. La profesora es una jovencísima  Irene Jacob, años después protagonista de Rojo (Kristoff Kiesloskwi).

Los chiquilluzos viendo fotos de tías en pelotas. Prueba fehaciente de que ya están madurando.

Louis Malle (1.932-1.995).

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Publicado por en febrero 1, 2013 en Cine

 

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