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Mitología Árabe: Salih, la ciudad de Thamud y la ira de Dios.

20 Dic

Los primeros historiadores musulmanes, siguiendo las tradiciones de los antiguos genealogistas árabes, elaboraron algunas cadenas de  descendientes sumamente interesantes y complicadas que remontaban los orígenes de todos los antiguos árabes a Adán. Con enorme esfuerzo, las tribus memorizaban sus árboles genealógicos; se convirtieron en parte de la doctrina de la tribu, guardados como un tesoro por los sabios de la tribu y transmitidos por vía oral de generación en generación.

En un tiempo existió una raza de personas que poseían el don de la longevidad. Vivían en Al-Hijr, entre Hijaz, en la costa del Mar Rojo. y Sham (Siria), y se les llamaba los themudeos. Vivían tantos años que sus hogares se convertían en ruinas mucho antes de que ellos murieran, de modo que intentaron encontrar la manera de hacer sus casas más duraderas.

Sucedía que Al-Hijr estaba rodeada de montañas rocosas, y fueron estas montañas las que finalmente proporcionaron la solución a los problemas de los themudeos. Construyeron una majestuosa ciudad en la sólida roca de la montaña.

Las gentes de Thamud estaban llenas de admiración por su ciudad rocosa. Pero su complacencia se tornó en soberbia. Comenzaron a pecar y a olvidarse de Dios. El Señor, pues, envió al profeta Salih para recordarles sus deberes para con él y encarrilarles de nuevo en su religión. Sólo unos pocos atendieron la palabra de Dios; la mayoría no hizo caso de sus advertencias.

Un día, Salih fue a una fiesta que ofrecían los themudeos en honor a sus divinidades e ídolos a fin de señalarles la inutilidad de sus dioses. Escucharon con indiferencia como venían haciendo en el pasado, pero en esta ocasión añadieron burlonamente:

-Si tu Dios es tan poderoso como dices, que lo demuestre haciendo un milagro: que haga salir de esa roca una camella de leche, de pura sangre, de pelo suave y blanco, que para a otros muchos como ella.

-De acuerdo-dijo Salih-, pero con una condición: nadie montará en ella, no la maltrataréis de forma alguna y os encargaréis de que siempre tenga pasto y agua.

El pueblo asintió y Salih y su gente se dirigieron hacia la roca a esperar. Durante unos momentos no ocurrió nada y la tensión fue en aumento. De pronto, la roca empezó a gemir como una mujer a punto de dar a luz. Fue azotada por convulsiones parecidas a las contracciones del alumbramiento, sacudiéndose la tierra de encima con sus esfuerzos. Por fin, tras un último y supremo esfuerzo, la roca alumbró una camella de gran tamaño, semejante a las montañas que la rodeaban. Deslumbrada, la gente de Thamud se quedó mirándola, demasiado atónita para poderse mover o hablar.

La camella ya estaba preñada y antes de que  la gente pudiera recobrarse del susto alumbró a un camello. Se dirigió después a la cima de la montaña seguida de su cría. Cada mañana, la camella bajaba desde la lata montaña para ofrecer su leche a los themudeos. El hecho de que diera leche gratis enfadó a aquellos themudeos que poseían grandes rebaños y ya no podían vender su leche.

Al día siguiente, nueve conspiradores decidieron actuar y dieron muerte a la camella sagrada, aunque la cría consiguió escapar intacta. Llenos de malos presentimientos, los themudeos acompañaron a Salih a buscar a la cría. Cuando subían por la montaña, sintieron como la tierra temblaba y comenzaba a levantarse más y más por mandato de Dios hasta que la cima de la montaña rozó las nubes. Salih se volvió a la gente y les dijo:

-Disponéis de tres días antes de que caiga sobre vosotros el juicio de Dios. El primer día, vuestros rostros de tornarán amarillos, el segundo, del color de la sangre y el tercero, negros como la pez. Todo sucedió como había predicho Salih. Después de cinco días apocalípticos e infernales, el pueblo themudeo yacía muerto, atrapado entre las ruinas de su ciudad. Sólo sobrevivieron Salih y sus seguidores. Un ángel de Dios los rescató de sus hogares destruidos y los guió hasta unas lejanas tierras nuevas.

Imágenes de las ruinas de Thamud.

File:Thamudi.jpg

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Publicado por en diciembre 20, 2012 en Mitología

 

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