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Un análisis a contracorriente sobre la obra y figura de Hugo Chavéz Frias.

18 Oct

Se ha escrito mucho en las últimas semanas sobre las elecciones venezolanas. Cada vez que tiene lugar un proceso electoral en el país caribeño, los medios de “comunicación” occidentales se ponen histéricos para ver quién descalifica más y mejor este y quién insulta y calumnia más al Presidente Hugo Chávez. Durante muchos años, y pese a considerarme persona de izquierda me creí a pies juntillas toda la basura que se publicaba sobre Chávez. Si no me creí nunca las mentiras contra Zapatero, ¿porqué me creí las mentiras contra Chávez?. pues porque inconscientemente habría en mí algo de racismo cultural, de pretendida superioridad cultural que tan común nos es a los europeos que consideramos que podemos ir dando lecciones  a los países del “Tercer Mundo”. Porque todavía miramos con paternalismo y condescendencia a los pueblos hispanoamericanos como si  fuesen niños. Y con esa pretendida superioridad, miramos con desprecio a los procesos revolucionarios, pero profundamente democráticos que se están produciendo en Iberoamérica desde hace una quincena de años. Consideramos demente o inmaduro a quién no aceptase la receta neoliberal, la cual estamos padeciendo ahora los europeos en nuestras propias carnes. Tenemos la desfachatez de llamar despectivamente populistas a los líderes de la izquierda iberoamericana, por realizar políticas sociales, saber dirigirse a sus Pueblos y exigir una relación de igual a igual con el Primer Mundo, basada en el mutuo respeto y no en la subordinación y la eterna dependencia. Dice Ignacio Ramonet y tiene razón que Hugo Chávez Frías es el mandatario más difamado del mundo. No es de extrañar, pues se le supone el “líder” de un bloque de países que hoy día en el mundo son los únicos que suponen resistencia a la dictadura neoliberal en todo el planeta.

En esa sucia labor de mentir contra el bloque bolivariano en general y contra Chávez en particular ha tenido un papel especialmente relevante el Grupo Prisa. Un grupo mediático que tiene un lugar fundamental en este país como anestesiador y domesticador de la izquierda. La gente de izquierda consume sus medios y cree que eso recibe a través de ellos es izquierda, cuando en el mejor de los casos es centro-liberal. Poco a poco, cada día se la hace ceder más en sus ideales “utópicos” y se la va haciendo más conformista. Cuando se quieren dar cuenta detestan a los gobiernos de izquierda iberoamericanos, se olvidan de que existen formaciones como IU, ven como aceptables a Gobiernos tan derechistas y represivos como el de Colombia y su única esperanza de cambio es…que algún día vuelva a ganar el PSOE. Porque fuera del binomio PRISA-PSOE no hay nada.

El PRISOE y los otros medios se frotaban las manos con la victoria del opositor Capriles. Cuando, finalmente, Chávez ganó, se callaron, informaron pco en primera página (EL País), lo relegaron a las páginas 20 y 21 (El Mundo), le dedicaron un minúsculo titular metido entre otros 5 ó 6, apenas perceptible (ABC) o ni lo mencionaron (La Razón). La orgasmática fiesta a la que se hubieran entregado las hienas mediáticas si la victoria hubiese sido de Capriles hubiese dejado en pañales las bacanales romanas y las locuras de los muchachos del Kronem.

El colmo de la ignominia llega en el artículo de Mario Vargas Llosa La hora de Capriles (EL País, domingo 7 de octubre de 2012). Y sabiendo perfectamente las altísimas cifras de muertes por delincuencia de Venezuela, (19.000 en el último año) que habían sido citadas por su colega Enrique Krauze en otro artículo, días atrás, tiene la desfachatez de endosárselas al Gobierno de Hugo Chávez. Como si yo acusara al Gobierno de Rajoy de los asesinatos cometidos por la delincuencia común, las mafias rusas, mexicanas,etc. Eso ya no es legítima discrepancia. Eso es juego sucio. Se inventa milicias armadas y escuadrones de la muerte. También se lo inventaron contra Salvador Allende y hoy la Historia le reconoce como uno de los grandes del siglo XX.

Aquí reproduzco resumidamente, (para quién lo quiera leer), el artículo de Jean-Luc Melenchón e Ignacio Ramonet ¿Por qué Chávez?, publicado en el diario La Jornada.

Venezuela es un país muy rico. Por los fabulosos tesoros de su subsuelo, en particular sus hidrocarburos. Pero casi todas esas riquezas estaban acaparadas por las élites políticas y las empresas transnacionales. Hasta 1999, el Pueblo sólo recibía migajas. Los gobiernos que se alternaban, democristianos o socialdemocrátas, corruptos y sometidos a los mercados, privatizaban indiscriminadamente. El 70.8 % de los venezolanos vivía bajo el umbral de la pobreza en 1996.

Chávez hizo que la voluntad política prevaleciera. Domesticó los mercados, detuvo la ofensiva neoliberal y posteriormente, mediante la implicación popular, hizo que el Estado se reapropiara los sectores estratégicos de la economía. Recuperó la soberanía nacional. Y con ella, ha procedido a a redistribución de la riqueza, en favor de los servicios públicos y de los olvidados.

Políticas sociales, inversión pública, nacionalizaciones, reforma agraria, casi pleno empleo, salario mínimo, imperativos ecológicos, acceso a la vivienda, derecho a la salud, a la educación, a la jubilación… Chávez también se dedicó a la construcción de un Estado moderno. Ha puesto en marcha una ambiciosa política del ordenamiento del territorio: carreteras, ferrocarriles, puertos, represas, gaseoductos, oleoductos.

Tal oleada de cambios ha volteado las estructuras tradicionales del poder y acarreado la refundación de una sociedad que hasta entonces había sido jerárquica, vertical, elitista. Esto sólo podía desencadenar el odio de las clases dominantes, convencidas de ser los legítimos dueños del país.

El Gobierno de Hugo Chávez dedica 43.2 % del presupuesto a las políticas sociales. Resultado: la tasa de mortalidad infantil ha sido reducida a la mitad. El analfabetismo, erradicado. El número de docentes, multiplicado x 5 (de 65.000 a 350.000). Venezuela es junto con Ecuador, el país americano que ha conseguido una mayor reducción de la pobreza. 

Lo más escandaloso, en la actual campaña de difamación, es pretender que la libertad de expresión esté constreñida en Venezuela. La verdad es que el  sector privado, hostil a Chávez, controla allí ampliamente los medios de comunicación. Cada cual puede comprobarlo. De 111 canales de TV, 61 son privados, 37 comunitarios y 13 públicos. Con la particularidad de que la parte de la audiencia de los canales públicos no pasa del 5.4%, mientras que la de los privados supera el 61%…Mismo escenario para los medios de la Radio. Y 80% de la prensa escrita está en manos de la oposición, siendo los dos diarios más influyentes-El Universal y El Nacional-, adversos al Gobierno.

Hasta hace unas semanas, yo también tenía una percepción negativa de Chávez. Ahora que conozco su colosal obra para el Pueblo Venezolano, sólo puedo sentir admiración, por este, ya gigante político y moral del siglo XXI.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/10/05/opinion/024a2pol

 

Hugo Chávez Frias. Muchos le desean que se muera del cáncer que padece. Si muere, irá al CIELO. Se lo tiene más ganado que nadie.

El líder opositor Henrique Capriles Radonski. Hizo una campaña correcta sin insultos ni ataques personales. El problema no es tanto él, que creo que es un buen tipo, sino la gente tan mala que esta detrás de él (oligarquías, monopolios,etc).

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Publicado por en octubre 18, 2012 en lavado de cerebro y desinformación.

 

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