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Luis García Berlanga : El ácido retratista de la sociedad española.

29 Jun

Si hay alguien que consiguió romper con los esquemas de un cine insulso, conformista, ramplón y estúpido, que era la norma general en la casposa y recatolizada España del general Franco Bahamonde, ese fue sin duda este valenciano universal que ha dicho más en sus películas sobre la verdad de la condición humana que todos los grandes filósofos de la Historia juntos. Él mostró en sus películas lo que los ciudadanos padecían y al mismo tiempo no querían que se les recordase. También aquellos temas cotidianos que bajo ningún concepto las Autoridades querían ver tratados ni en el cine ni en el teatro ni en ningún sitio. Esos temas eran las penurias económicas del ciudadano medio, la mediocridad de la sociedad española con sus envidias y mezquindades, las limitadísimas perspectivas y horizontes que se le ofrecían personal  y profesionalmente al individuo en la España de entonces, la España de las jerarquías, de los enchufes y de los arreglos para zanjar problemas o malentendidos, la voracidad implacable y falta absoluta de escrúpulos de los que estan arriba,etc. Viendo sus películas se puede contemplar una magnífica radiografía de como eran España y los españoles entre 1950 y 1975. Tras el retorno de la Democracia, siguió haciendo cine satírico y no fue menos implacable con la cultura del pelotazo y la corrupción de la época del felipismo de lo que había sido con los modos de actuar de los empresarios, banqueros y funcionarios del franquismo. Su cine en el que vemos pobres individuos intentan por medio del ingenio y la picaresca, salir de su mísera situación, para normalmente fracasar tiene mucho que ver con la novela picaresca y es mucho más sociológico que político. Berlanga que no estaba adscrito a ninguna ideología, nunca gustó al poder y a él nunca le gustó este. Ni la derecha ni la izquierda le consideraron nunca uno de los suyos. Y contra lo que la gente cree, su cine nunca fue (por lo menos durante el franquismo) un fenómeno de masas. La mayoría de sus películas o fureon retiradas de las salas en poco tiempo por unas autoridades que las consideraban peligrosas y con razón, o fracasaron en taquilla, porque el público no se identificaba con esas historias o simplemente veía que eran sobre los aspectos de la realidad de los que ellos,precisamente querían evadirse. Berlanga se adelantó a su época. Por eso, la mayor parte de sus películas fracasaron en taquilla. Este país aparte de cobarde, era cazurro. Prefería seguir tragándose la basura que eran las películas de Carmen Sevilla, Juanito Valderrama, Joselito, Marisol, el Duo Dinámico, Antonio Molina, Sara Montiel o del muy sobrevalorado Tony Leblanc.

El problema de Berlanga en mi opinión, es que condensó demasiada genialidad en sus primeros trabajos y luego esta casi se le acabó, con lo que después de realizar la magistral El verdugo, esta parece ir desinflándose. No es que las películas posteriores sean malas. Simplemente, ya han pasado de ser geniales a sencillamente entretenidas. Sigue habiendo detalles buenísimos y con los que te ries un montón, pero ya no son obras redondas (con la excepción de La vaquilla, 1984, que le salió perfecta). También es cierto, que la mayor parte de su obra posterior a El verdugo, está rodada en Democracia y que ahora al no haber una CENSURA OFICIAL no se veía obligado a agudizar tantísimo el ingenio para sortearla.

Por último destacar la colaboración que mantuvo, a partir de Plácido (1961), con el no menos genial guionista Rafael Azcona, otro gigante que ha entrado ya por la puerta grande de la Historia del Cine Español.

¡Bienvenido Mr Marshall¡ (1952), posiblemente la película más representativa del cine español, daba caña a  Estados Unidos como nadie lo había hecho antes. De hecho, los yanquis por medio del actor Edwatd G. Robinson, nos la boicotearon en el Festival de Cannes de 1953, por las escenas finales en las que las banderitas estadounidenses aparecen arrojadas a los charcos, por un pueblo decepcionado que no ha recibido de los EE.UU., la ayuda económica prometida. En la película también se parodia al género western, se muestra al siniestro Cómite de Actividades Antiamericanas en una pesadilla, y al Ku Klux Klan en otra. A pesar del boicot yanqui fue un éxito clamoroso de público y crítica en todos los lugares donde se exhibió.

Calabuch (1956). Una amable fábula donde el inventor de la bomba atómica se refugia en un pueblecito de Castellón. Por sus habitantes sencillos y bondadosos y su atmósfera positiva, y exceptuando que no es un músical, podríamos considerarla nuestro Brigadoon de Peñiscola.

 

Los jueves, milagro (1957). Película considerada injustamente una obra menor e incomprendida en su momento por crítica y público, esta sobrada de momentos privilegiadas y sutilmente mostraba como la religión se convierte en un negocio para sacarle el dinero a los incautos. Excelentes interpretaciones de Jose Isbert como el presunto San Dimas y de Manuel Alexandre como el tontico, que se cree la historia del falso milagro.

Plácido (1961). Insuperable retrato de la España del subdesarrollo y las jerarquías. Bajo una campaña de caridad para sentar un pobre a la mesa el Día de Nochebuena se ocultarán mezquinos intereses.

El verdugo (1962). Valiente y decidido alegato contra la Pena de Muerte realizado en plena dictadura franquista. Enlaza bastante con Plácido, en cuanto sigue mostrando la cutrez y mezquindad de la vida diaria. Incertidumbre ante el futuro, vecinos chismosos, represión sexual,falta de medios materiales y de dinero para satisfacer caprichos,etc. Fraga intentó cargarse la película todo lo que pudo. Afortunadamente fracasó y seguimos conservando integra y con todo su espíritu original esta maravilla.

La escopeta nacional (1977). Inteligente retrato de la oligarquia franquista en los últimos años del régimen. De como es necesario aproximarse al poder para triunfar o llegar a algo en este país. Tiene momentos geniales, pero también es cierto que es una película muy del momento en que se rodó y que quienes no conozcan el contexto histórico-social en que se desarrolla pueden no entenderla. En esta historia un sencillo hombre de negocios se verá enredado en el mundo de los banqueros franquistas, el Opus Dei y la peculiar saga de los marqueses de Leguineche.

Para todo el que quiera documentarse más sobre el director valenciano, recomiendo el libro Luis García Berlanga, de Francisco Perales. Editorial Cátedra.

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Publicado por en junio 29, 2012 en Cine

 

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