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Vincente Minnelli: Del Músical al Melodrama.

24 Jun

El cineasta que nos ocupa tiene una amplia filmografía, pero al contrario que los anteriores, sólo una pequeña parte de esta me ha interesado. Fundalmente sus melodramas, un músical excepcional y una amena biografía sobre un pintor holandés maldito en vida, y cuyos cuadros hoy cuestan una millonada. El resto lo componen musicales y comedias tremendamente cursis e insufribles. Algunos de los filmes que acabo de mencionar los he intentado ver y no he podido soportarlos ni 5 minutos. Otros ya por el título o la pinta que tienen ni lo intento. Es decir este director para mí no es un completo maestro. Puede serlo en contadas ocasiones. Pero las películas suyas que conseguí ver enteras o simplemente las que me interesaron si me parecen dignas de ser mencionadas y comentadas en este blog. Algunas de estas, es más podrían ser catalogadas de obras maestras.

Vincente Minnelli destacó en dos géneros aparentemente opuestos : el músical (del que como director es el principal referente, junto a Stanley Donen) y el melodrama, donde consiguió sacar de malas novelas, grandes películas. Sus obras se caracterizan por una perfección técnica absoluta: iluminación, uso del color, magistrales coreografías y encuadres en el caso del músical, sentido de la ambientación,etc. También hay que reconocerle el saber sacar lo mejor de cada actor cuando la historia es sólida y tiene algún interés.

Brigadoon (1954): Es este un filme tan excepcionalmente bien hecho (tanto en el aspecto técnico como en lo narrativo) que ha conseguido borrar de mí, ciertos prejuicios contra el género músical. Que un músical te guste o siquiera consiga engancharte depende de muchos factores. Entre otros que haya una buena historia y que la protagonista femenina no sea fisicamente repulsiva y personalmente subnormal, cursi e inaguantable. Leslie Caron, la protagonista de musicales de Minnelli, como Un americano en París (1950) o Gigí (1958), era en mi opinión todo esto y se carga las películas en que interviene. En cambio, Cyd Charisse, la sublime bailarina y cantante, hace sumar muchos puntos a cualquier película en que interviene. Aporta estilo, elegancia, glamour. Se movía con una agilidad extrema en las coreografías y su belleza magnética se comía la pantalla. Decir además ( y esto unanimemente corroborado) que tenía las mejores piernas de la Historia del Cine.

En Brigadoon, dos amigos estadounidenses (uno de ellos, alcohólico perdido), descubren en viaje por Escocia un pueblo que no aparece en los mapas. Se llama Brigadoon. Sus habitantes son amables y estan viviendo en una constante felicidad. Todo ello es excusa para que tengan lugar una serie de números musicales (tanto diurnos como nocturnos) magistralmente rodados. Por supuesto, también comenzará una historia de amor. Otra gran virtud de esta película es la impagable presencia del bailarín-actor Gene Kelly. Este hombre cada vez que protagonizaba un músical nos insuflaba optimismo y ganas de vivir. Además, en esta película tenemos el aliciente de que entramos en un mundo mágico, en un cuento, donde las fronteras entre lo real y lo fantástico resultan dificiles de marcar. Brigadoon supone la posibilidad de volver a soñar, de recuperar los sueños e ilusiones perdidas de nuestra infancia. Aunque sólo sea mientras dure la película. La historia esta escrita con mucha imaginación y transmite energía a cualquiera, incluso a la persona más ceniza.

Brigadoon (1954). Esta es la escena más famosa de la película.

Los dos amigos a punto de demostrales a los escoceses su maestría como bailarines.

El loco del pelo rojo (1956). Ameno biopic sobre la desdichada vida de Vincent Van Gogh (1853-1890) que en vida no pasó más que penurias, vivió en la miseria sin poder vender un sólo cuadro y acabó suicidándose. Perfecta fotografía, maravilloso empleo y dosificación del color, esforzada y notable ambientación, pues se rodó en aquellos lugares de Holanda y París donde Van Gogh había vivido  y vigorosas interpretaciones de Kirk Douglas como Van Gogh y Anthony Quin como Paul Gauguin. Como película entretenida y ya.

El título original es Lust for life (pérdida para la vida).

Kirk Douglas como Van Gogh. Para que el parecido fuese exacto sólo hubo que cambiarle la nariz.

Cautivos del mal (1952) y Dos semanas en otra ciudad (1962): Dos magistrales e implacables miradas al mundo del cine. De como funciona la industria por dentro. De los abusos, mentiras, presiones, mezquindades y traiciones que abundan en ese mundo. Un mundo que Minnelli, por razones obvias debia conocer muy bien.  Ambas obras separadas por 10 años, pueden ser consideradas como un díptico o bien un todo. Son obras complementarias, que aunque parezcan opuestas (en una el protagonista es un triunfador y un verdugo; en la otra ha terminado siendo un fracasado y es en cierto modo, una víctima), lo tienen todo en común. En ambas, la narración consigue hacerse con el espectador y determinadas escenas de climax máximo (sobre todo la escena en que el protagonista conduce a toda velocidad con su ex-mujer) consiguen poner de los nervios al más templado. Por otro lado, el trabajo de los actores es formidable, empezando por Kirk Douglas, que posiblemente fuese Minnelli, él director que más y mejor partido le supo sacar como intérprete. Dos obras muy psicológicas, duras y contundentes que merecen ser conocidas.

Cautivos del mal (1952). Kirk Douglas y Lana Turner. El personaje del implacable y desalmado productor Jonathan Shields está inspirada en la figura real del productor David. O. Selznick, que estaba en la cresta de la ola cuando se rodó esta película. No se interpondría una demanda o que ocurriría.

Dos semanas en otra ciudad (1962). Kirk Douglas y Cyd Charisse. El fracaso, el lamento por oportunidades pérdidas que no volverán, el desencanto, la pérdida de ilusión, el hastío para con una sociedad insensible y egoista… Todo esto se encuentra presente en esta amarga introspección a la industria del cine. Un mundo de canallas.

Con él llegó el escándalo (1958) y Como un torrente (1959):  Dos excelentes dramones que nos retratan entre otras cosas la doble moral, la hipocresía y sociedad de apariencias de la América profunda. En estas dos películas ocurre todo: mentiras, pasiones, celos, venganzas, traiciones, amantes, hijos secretos, tragedias familiares ocultas… Mucho antes de que a las televisiones llegarán folletines como Dallas, Dinastía, Falcon Crest o culebrones como Los ricos también lloran, Doña Bella, Cristal o Topacio, Minnelli, demostraba a propios y extraños que él manejaba todo eso mejor que nadie. Dos películas absolutamente recomendables y que se situán entre los clásicos de oro del cine de Hollywood.

Con él llegó el escándalo (1958). Robert Mitchum. En realidad es en color.

 

Como un torrente (1959). Frank Sinatra y Shirley Mc Laine.

Otras películas recomendables de Vincente Minnelli:

  • Los cuatros jinetes del Apocalipsis (1961)
  • Castillos de arena (1964)

Vincente Minnelli (1.910-1.986).

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2 comentarios

Publicado por en junio 24, 2012 en Cine

 

2 Respuestas a “Vincente Minnelli: Del Músical al Melodrama.

  1. Mila

    junio 24, 2012 at 9:19 pm

    Muy bueno Miguel! Nos ha gustado mucho!

     
  2. Charlie

    julio 10, 2012 at 11:19 am

    Si Miguel. A nosotros también nos ha gustado mucho. Lo hemos leido todos juntos y en voz alta y después del debate creado referente a este post, diremos que sí, que estamos de acuerdo contigo. jajaja Abrazos.

     

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