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Henry Kissinger. Un genocida politicamente correcto. El caso de Bangladesh.

18 Mar

El post de hoy trata sobre uno de los mayores asesinos, cínicos y desalmados que ha dado la Historia. No se trata de ningún despota del Tercer Mundo ni de ningún líder terrorista al estilo de Bin Laden. Se trata de un hombre que es invitado  a actos oficiales, recepciones de gente importante, a dar conferencias, publica libros, ha sido Secretario de Estado y  Consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos durante dos legislaturas (1969-1977) y es…Premio Nobel de la Paz. He sacado la información pertinente de un magistral libro del excelente y controvertido periodista Christopher Hitchens (1949-2011), titulado Juicio a Kissinger. Crónicas Anagrama.2002.

Sopesando las pruebas con meticulosidad jurídica, y desarrollando su caos con un escrupuloso análisis de la documentación escrita, Cristopher Hitchens toma la palabra como fiscal. Investiga sucesivamente , la participación de Kissinger en la Guerra de Indochina (es decir, la de Vietnam, luego ampliada a Laos y Camboya), el genocidio de Bangladesh, los asesinatos planeados en Santiago de Chile, Nicosia (la capital de Chipre) y Washington, y la invasión de Timor Oriental y el exterminio llevado a cabo por el ejército indonesio contra la población de ese país.

Como su carrera de asesino de masas es larga y da para escribir un mamotreto enorme, me centraré en el que me ha parecido el caso más espeluznante (en cuanto a número de víctimas) en que ha intervenido este desalmado: Bangladesh.

En marzo de 1971, Pakistán Oriental (lo que ahora se llama Bangladesh) quería independizarse de Pakistán. El clamor popular por la causa independista era inmenso, como se demostró en las elecciones y el Referendúm sobre el asunto. Ante esta situación, el Gobierno paquistaní del general Yaiya Kahn decidió llevar a cabo una implacable represión contra los paquistaníes orientales para aterrorizarles y destruir para el futuro todo amago de secesionismo. De la noche a la mañana, el ejército comenzó a llevar a cabo matanzas masivas de una intensidad inaúdita. Las calles se convirtieron en un matadero llenas de cadáveres de cíviles. En pocos días, los asesinados por el ejército alcanzaron la cifra de 10.000. El 6 de abril de 1971, Archer Blood, consúl general de EE.UU. en Dacca, capital de Paksitán Oriental, y hoy de Bangladesh), escribió  firmó un telegrama, conocido como el Telegrama Blood. No era tanto un informe sobre un genocidio como una denuncia de la complicidad en él del Gobierno de Estados Unidos. Su sección decía así:

Nuestro Gobierno no ha denunciado la supresión de la democracia. Nuestro Gobierno no ha denunciado las atrocidades. Nuestro Gobierno no tamodo medidas enérgicas para proteger a los ciudadanos al mismo tiempo que daba un paso atrás para aplacar al Gobierno de Pakistá occidental  y atenuar cualquier reacción bien merecida, por parte de las relaciones públicas internacionales contra ellos. Nuestro Gobierno ha dado muestras de lo que muchos juzgarán bancarrota moral. Nosotros hemos optado por no intervenir, ni siquiera moralmente so pretexto de que el conflicto de Awami, en el que por desgracia la palabra genocidio es aplicable, es un asunto puramente interno de un Estado soberano. Ciudadanos norteamericanos han expresado su repugnancia. Nosotros, como funcionarios profesionales, expresamos nuestra discrepancia con la política actual y confiamos fervientemente en que se definan nuestros intereses auténticos y duraderos aquí y se replanteen nuestras directrices.

Firmaban el Documento veinte miembros de la legación diplomática de Estados Unidos en Bangladesh, y al llegar al Departamento de Estado, otros nueve altos funcionarios de la división del sur de Asia.

Las circunstancias justificaban plenamente la protesta. El valiente reportero Anthony Mascarhenas envió otros informes más tarde ampliamente confirmados al Times y al Sunday Times de Londres que horrorizaron al mundo. Violaciones, asesinatos, descuartizamientos y asesinatos programados de niños se utilizaron como métodos de represión e intimidación deliberados. En consecuencia, un vast movimiento de refugiados (quizá hasta 10 millones) empezó a cruzar la frontera india. Resumamos: primero, la negativa directa a admitir el resultado de unas elecciones democráticas; segundo, la aplicación de una política genocida; tercero, la gestación de una crisis internacional muy peligrosa. En breve plazo de tiempo, el embajador Kenneth Keating, el diplomático norteamericano de más alto rango en Nueva Delhi, sumó su voz a la de los discrepantes. Keating, un ex senador de Nueva York, instó a la administración a condenar esta brutalidad pronta, pública y prominentemente. Advirtió que “era sumamente importante adoptar estas acciones ahora, antes de la inevitable e inminente paricón de horribles verdades”.

Nixon y Kissinger actuaron rápidamente. Es decir, Archer Blood fue destituido de inmediato. A finales de abril de 1971, en lo más cruento de las matanzas, Kissinger le envió un mensaje al general Yahya Kahn agradeciéndole su “delicadeza y tacto”.

La política de Kissinger hacia Bangladesh bien puede haber sido orquestada en gran parte por sí misma, como un medio de satisfacer su animosidad contra la India y de impedir, en todo caso, la autodetrminación de Bangladesh como Estado.

Kissinger siempre ha detestado la Democracia especialmente para los países, de lo que él considera el Tercer Mundo, y la India que era junto con Japón el único país democrático de Asia constituía un ejemplo repugnante de lo qe no se podía consentir. Por eso, siempre apoyó a Pakistán, país gobernado por una interminable sucesión de dictadores militares. Pues la dictadura militar era el único sistema política que él permitía que los habitantes del llamado Tercer Mundo pudiesen conocer. Kissinger no obstante, no pudon evitar, pese al apoyo diplomático, mediático y militar que prestó a los generales paquistaníes genocidas, que surgiera una resistencia popular armada bangladehí y que el ejército indio intervieniera apoyando a estos. Finalmente, tras seis meses de Guerra de Liberación y Genocidio, el ejército paquistaní, derrotado y humillado, tuvo que retirarse, y Bangladesh, obtuvo la independencia y se convirtió en un Estado soberano. En esta ocasión, y contra todo pronóstico, habían ganado los buenos. Kissinger estaba furioso. Odiaba al Presidente del nuevo Estado, Punjib, porque era querido por su pueblo y practicaba una política independiente. Llegó a guardar tanto rencor a los bangladesíes y a Punjib, que incluso, llegó a compararle con otra de sus bestias negras  a quién tambén odiaba: Salvador Allende. Kissinger se opuso a la petición de Punjib, consistente en envíos de cereales norteamericanos y en aliviar el peso de la deuda paar que el nuevo Estado pudiese salir a flote y se recuperase de la devastación causada por el amigo y alíado de Kissinger. Puesto que habían tenido el atrevimiento de independizarse de uno de sus Estados clientes, consideró que lo mejor era que flotasen por sí mismos, solos durante una temporada. En noviembre de 1974, Kisinger realizó una visita a Bangladesh. Poco después de su partida, una facción de la Embajada norteamricana en Dacca, se reunió secretamente con un grupo de oficiales bangladeshíes que estaban planeando un Golpe de Estado contra Munjib. El 14 de agosto de 1975, Munjib y 14 miembros de su familia fueron asesinados durante una asonada militar. Pocos meses después, sus antiguos y más próximos asociados políticos murieron a golpes de bayoneta  en  sus celdas de prisión.

Nota: En los meses que van de marzo a septiembre de 1971, 3 millones de bangladeshíes fueron asesinados por el ejército paquistaní. 3 millones en 6 meses y ese genocidio no lo conoce casi nadie. Si se revelase a la opinión pública, sería muy incómodo para cualquier inquilino de la Casa Blanca. A fin de cuentas, EE.UU. va  dando lecciones de Derechos Humanos por el mundo.

Novela sobre la Guerra de Liberación y el Genocidio de Bangladesh:

Días de amor y guerra. Tahmina Anam. RBA Editores. Una obra maestra literaria. Verdaderamente deliciosa y absorbente su lectura.

Henry Kissinger.

 

 

Yahya Khan. El dictador y genocida apoyado por el tamdém Nixon-Kissinger.

 

Mujib. Primer Presidente de Bangladesh.Héroe nacional y Márttir.

 

Bangladesh consiguió la independencia en 1971, pero desde entonces, todo ha continuado siendo un rosario de desgracia: Golpes de Estado, inundaciones, pobreza extrema, deuda externa impagable… y la mayor densidad de población del planeta.

A partir de mañana, volveré con mi sección de Maravillas del Mundo.

Próximo Post: Australia. La Barrera de Coral.

 

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Publicado por en marzo 18, 2012 en Genocidio

 

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