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Las conversaciones secretas entre el Sionismo radical y el III Reich.

28 Ene

Reproduzco un interesante y revelador mini-reportaje de Ricardo Herren para la revista La aventura de la Historia nº 49, noviembre de 2002.

Desde sus comienzos, el movimiento sionista estuvo convencido de que el antisemitismo europeo jugaba a favor del Sionismo y, por tanto, no había que oponerse a él. Por paradójico que parezca la Historia les daría, en parte la razón: las primeras oleadas de emigraciones a Palestina fueron impulsadas por los pogromos (matanzas) rusos de 1891 y 1892 y la creación del Esado judío, por el Holocausto.

“En vez de establecer sociedades para defendernos de los antisemitas, que quieren reducir nuestros derechos, deberíamos crear sociedades para defendernos de nuestros amigos que desean defender nuestros derechos”, decía Jacob Klatzin, coeditor de la Encyclopedia Judaica.

La única solución a la cuestión judía era la emigración en masa a Palestina y el establecimiento de un Estado propio. Los nazis soliín gritar con odio a los judíos alemanes: Juden raus! Auf nach Palästina! y eso era lo que los sionistas querían, que se fueran a Palestina. Esto explica que, en 1937, la Hagana, (uno de los movmientos terroristas que preconizaban la creación de un Estado Judío por medio de la violencia, la intimidación y la expulsión de las comunidades no judías de sus territorios) buscará un acuerdo de cooperación con el III Reich. Con este fin, el 26 de febrero, llegó a Berlín Feivel Polkes, a negociar  con el SD, el servicio de inteligencia de las SS, representado por Adolf Eichmann.

Las conversaciones entre ambos se registraron en un informe preparado por el superior de Eichmann, Franz-Albrecht Six. Polkes manifestó que la Hagana deseaba trabajar para Alemania proporcionando inteligencia (espionaje) en la medida en que esto no se opusiera a sus propios objetivos. Entre otras cosas, ofreció dar apoyo a la política exterior germana en Oriente Medio y tratar de obtener recursos petrolíferos para el Reich, a cambio de que Alemania facilitara la transferencia de bienes de judíos alemanes emigrados a Palestina.

El 2 de octubre, en el buque Romania, llegó Eichmann a Haifa acompañado por Herbert Hagen. Dos días más tarde, los ingleses expulsaron a ambos de El Cairo. Polkes se desplazó a Egipto,  y en el Café Groppi de la capital, discutió con los SS los términos del posible acuerdo y les regaló, de paso, algunos datos de inteligencia. No se llegó a nada concreto.

En plena guerra mundial, enro de 1941, el Grupo Stern (otro de los movimientos terroristas que fundarían Israel), envió por su cuenta a Beirut-bajo control del régimen colaboracionista  de Vichy- a  Naftali Lubentschick, a negociar una alianza con el Reich. Las conversaciones  las mantuvo con Rudolf Rossen, oficial de Inteligencia de la Wehrmacht y Otto Von Hentig, jefe del Departamento de Oriente del Ministerio de Exteriores germano.

Terminada la guerra, el historiador Lenni Brenner se encontró en la embajada alemana en Turquía una copia de un documento titulado Propuesta de la Irgun Zvai Leumi (otra organización terrorista judía) para la la solución de la cuestión judía en Europa y la participación de la IZL en la guerra junto a Alemania, en la que ofrecía sus servicios militares a Hitler a cambio de apoyo alemán a las aspiraciones sionistas de ultraderecha: la creación de un Estado Hebreo Bíblico que se extendiera desde el Nilo al Éufrates. El documento estaba elaborado por Yitzak Shamir, uno de los jefes del Grupo Stern, que llegó a la jefatura del Gobierno de Israel.

No era más que un delirio. Los planes del Reich eran bien distintos. Amin al Husseini, líder de los árabes palestinos, fue recibido por Hitler a fines de noviembre de 1941. El Führer le prometió que, tras la guerra, concedería la independencia a Palestina y liquidaría para siempre el “hogar nacional judío”.

Conclusión: No es tan extraño que estas conversaciones se produjesen. Cada bando buscaba la realización de su utopía totalitaria y excluyente. El III Reich, la utopía de una Alemania sin judíos, gitanos, discapacitados,etc. El Sionismo buscaba un Gran Israel con fronteras bíblicas expansionado a costa de las poblaciones de los países árabes. De hecho, a lo largo de su Historia, Israel no sólo ha arrebatado a los palestinos, la totalidad  de su territorio, sino que le robó a Egipto la Península del Sinaí (que finalmente le terminaría devolviendo al cabo de años), le arrebató a Siria, la región de los Altos del Golán, en 1967,(que no le ha devuelto, ni creo que lo haga), mantuvo ocupado militarmente durante 18 años (1982-2000) la mitad sur de Líbano,etc. Si hay un país militarista, expansionista, racista y segregacionista, mesiánico y que con sus constantes violacones de las resolociones de la ONU y su políticas militares agresivas de expansión y conquista nos pueda recordar a los regímenes fascistas de entreguerras ese es Israel. El Sionismo es un fascismo etnicista y religioso. Es un Totalitarismo, como los comunismos y fascismos. Sin ir más lejos, una de las primeras organizaciones juveniles sionistas, Betar, fundada en 1923, por Vladimir Jabotinsky, estaba inspirada en la parafernalia e ideología mussolinianas: uniformes, camisas negras, exaltación del heroísmo, desfiles y maniobras militares y eslóganes, como el que sigue: ” A sangre y fuego, Judea volverá  a levantarse”.

 

David Ben Gurion, fundador de Israel.

 

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Publicado por en enero 28, 2012 en Cultura

 

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