RSS

Manuel Fraga: Análisis psicológico de una personalidad contradictoria.

19 Ene

Donde dije Digo, digo Diego. Dije que no iba a escribir sobre Don Manuel, pero en vista de la ingente cantidad de artículos escritos acerca de su persona con motivo de su fallecimiento, he considerado que debía hacer mi aportación, sobre quién sin duda ha sido una figura política fundamental de la España del siglo XX.

Fraga ha sido un hombre de contradicciones.  Lo suficientemente inteligente como para desarrollar una brillante y ascedente carrera política en el Régimen de Franco, pero también lo suficientemente visceral y autoritario como para perder los papeles en público y limitarse seriamente sus opciones políticas durante la Transición y la Democracia. Fue ante un todo un animal político, que vivió por y para la política.

Lo mismo era capaz de salir a la calle en la Transición con un megafono en mano y presentarse con un lema tan sectario y excluyente como “La calle es mía” que a la hora de pactos y acuerdos decisivos entre las diversas fuerzas políticas del momento, actuar como un hombre de consenso. Lo mismo se oponía a las reformas que sin duda encaminaban a España hacia ua verdadera democracia que luego se convertía en uno de los padres de la actual Constitución. Igual se oponía tajantemente a la legalización del Partido Comunista que luego, una vez legalizado presentaba como ponente a Santiago Carrillo en sociedad, para disgusto y estupefacción de muchos de sus seguidores, para quién este individuo era el mismisimo demonio. Primero se opuso radicalmente a la creación del Estado Autónomico y a la inclusión del ambiguo término nacionalidades en la Constitución, y con los años, acabo presidiendo durante 16, una Comunidad Autónoma.

Durante los años de la Dictadura resultó el mayor reformista y aperturista. Durante los de la Democracia, el más iracundo reaccionario. Era un hombre brillante, pero que se vió sobrepasado por los acontecimientos, porque quiso reformar el Régimen desde dentro, pero no crear una Democracia, y cuando el proceso era irrevresible, se subió al carro de esta. Con Dictadura o con Democracia, él necesitaba vivir de la política, planificar,organizar,mandar. Era su aliento, su sentido de la vida. El problema es que era un hombre de otro tiempo, y a pesar de su carisma y brillantez intelectual, nunca fue capaz de tener un espíritu realmente sereno y pluralista. Creo sinceramente que lo intentó, pero su atronadora personalidad y su componente autoritaria, producto del la cultura en el que se había criado y hecho carrera, estaban tan interiorizados que cada vez que surgía una pregunta incomoda o un debate sobre una cuestión polémica o espinosa volvía sin poder evitarlo(porque le salía del alma) a la línea dura. Su gran frustración fue no alcanzar la presidencia del Gobierno. Pero es que para cuando competía infructuosamente contra Felipe González, su momento ya había pasado. Representó electoralmente a una minoría amplia (la del franquismo sociológico). Amplia, pero no lo suficiente para llevarle a la Moncloa. Consideró durante la Transición que conseguiría lo que él llamaba la “mayoría natural”. Luego se vió que ni era mayoría ni era natural. La mayoría estaba en el centro, en la moderacióm, primero encarnada en UCD y luego en el PSOE.

Pienso que debiera haberse apartado de la política 20 ó 25 años antes, porque incluso cuando dió paso a un sucesor, siguió haciendo y deshaciendo en su Virreinato de Galicia, causando en no pocas ocasiones quebraderos de cabeza al PP en general y al Presidente Aznar en particular. Pero se le temía, y ni siquiera Aznar, con todo su carácter se atrevió a interferir en el feudo, donde a fin de cuentas, Don Manuel arrasaba elección tras elección. Su estilo hosco, entre populista y caciquil, era más propio de personajes de la época de la Restauración (1875-1923), que retrataran magnificamente Pérez Galdós, Clarín(La Regenta) o Felipe Trigo (Jarrapellejos) en sus novelas, de finales del XIX y principios del XX, que de un político europeo democrático contemporáneo.

Entre sus logros figura su étapa al frente del Ministerio de Información y Turismo, donde hizo de España una potencia turística, lo que contribuiría considerablemente a un importante crecimiento económico.

En su parte negativa y oscura destacaría su papel en los Consejos de Ministros que dieron su aprobación al fusilamiento del dirigente comunista Julián Grimau (1963) y la aplicación del garrote vil a Salvador Puig Antich y Heinz Chenz (1974) o el intento de presentar ante la opinión pública la muerte del estudiante Enrique Ruano (1969) a manos de la policia como un suicidio. O que siendo Ministro de Orden Publico (enero de 1976), 6 trabajadores que se habían encerrado en una iglesa murieron a manos de la policia, en Vitoria.

En su étapa al frente de la Xunta (1989-2005) destacaría como aportación muy positiva, la normalización del uso del gallego.

La razón por la que fue el único personaje vinculado al franquismo que cosechó éxitos electorales (su base electoral estaba en torno a 5,5 millones de personas y un 26% de los votos), se debió a que representaba al franquismo de la segunda mitad, el de los años del desarrollo económico, el turismo, las suecas, el coche 600, la ampliación de la clase media y las vacaciones en Benidorm, mientras que otros como Blas Piñar representaban el franquismo de la posguerra, el hambre y la represión, que los españoles querían olvidar. Para muchos fue un padre, alguien que transmitía seguridad frente a los tiempos convulsos e inciertos que se vivían.

A pesar de su falangismo originario acogió bien al Rey (los falangistas solían odiar la Monarquía Borbónica). A pesar de su radical anticomunismo, siempre se entendió muy bien con el dictador Fidel Castro. Y cuando hizo falta tuvo sentido de Estado y logró acuerdos de colaboración inalterables con los Gobiernos de González, en temas de Estado, como la lucha antiterrorista. Fue al mismo tiempo radical y pragmático.

Se ha ido una figura controvertida cuya verdadera dimensión sólo conoceremos cuando el sosiego y la imparcialidad que dan el paso de los años nos permita acercarnos a ella sin apasionamiento.

 

Manuel Fraga Iribarne (1922-2012).

 

Anuncios
 
3 comentarios

Publicado por en enero 19, 2012 en Cultura

 

3 Respuestas a “Manuel Fraga: Análisis psicológico de una personalidad contradictoria.

  1. eo

    enero 20, 2012 at 8:38 am

    Me gusta mucho cómo escribes Miki!

     
  2. iredrc

    enero 20, 2012 at 9:16 am

    A mi este hombre nunca me ha caído bien…

     
    • mikilis

      enero 20, 2012 at 10:53 am

      A mi nunca me entusiasmó y a veces le detestaba cuando se ponía en plan burro y desagradale. Pero en sus últimos años, al verle tan anciano y debilitado andando para los lados, y completamente deteriorado, que apenas podía articular una frase que se le entendiera, me inspiraba más compasión que otra cosa. En sus últimos años, el hombre ya no podía con su alma. Pero ahí siguió hasta el final.

       

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: