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La actitud de los Borbones durante la Guerra Cívil.

14 Ene

Parece que ultimamente la institución monárquica anda un poco en tela de juicio a raíz del caso Urdangarin y no es para menos teniendo en cuenta el comportamiento del yerno del Rey y más en un momento de tanto sufrimiento, incertidumbre y precariedad para el conjunto dle Pueblo español. Ha sido tanto el revuelo causado y la indignación provocada que incluso ha motivado un hecho positivo: que las cuetas de la Familia Real se hagan públicas, salgan a la luz. ¿Y por qué no antes?¿Porque hemos tenido que esperar a que ocurra algo así para que se adoptara esta medida?. Pues por la sencilla razón de que en este país todo lo referente a la Monarquía sigue siendo un tema tabú. A la familia real no se la podía criticar nunca. No se podía dar publicamente una opinión discordante con la figura del Rey, que parece ser divina. Cualquier crítica es tomada como injurias al Jefe del Estado. Espero que a consecuencia de los últimos acontecimientos esto empiece a cambiar de manera irreversible si queremos llegar a ser una Democracia adulta y completa.

No sere yo quien niegue el papel fundamental que el actual Rey tuvo durante la Transición, pero no se puede estar viviendo de las rentas del recuerdo de ese período histórico y del papel del actual Jefe del Estado durante la trascendental noche del 23 de febrero de 1981. Debería poder consultarse al Pueblo si quiere la continuidad de la institución monárquica o si quiere una República y que hubiera un Referendum. Estas cosas no deberían darnos miedo. Se supone que somos Ciudadanos y eso equivale a adultos. A personas racionales y libres que saben decidir su futuro. Se ha ensalzado mucho el papel del Rey por haberse enfrentado a los golpistas aquella fatidica noche. Pero también es cierto que no le quedaba otra opción. Porque su abuelo ligó la suerte de la institución a una dictadura (la de Primo de Rivera) y cuando esta cayó, la Monarquía hizo lo mismo, aunque algunos meses más tarde. Y si bien no niego que este Rey sea democráta no puedo decir lo mismo de sus antepasados más inmediatos(su padre y su abuelo). Estos antepusieron sus intereses personales a lo de la Democracia española vigente en esos momentos, a los de la Libertad y Soberanía del Pueblo español. Veamoslo.

Alfonso XIII (el abuelo) se congratulaba por el triunfo de las tropas franquistas,durante la Guerra Cívil, tomando partido por lo que él mismo llamaba “nuestra Cruzada”, para “derrotar al marxismo” y a los mismos que le había echado de España el 14 de abril de 1931.

Pero Alfonso XIII no sólo demostró con palabras su apoyo incondicional a Franco, sino que además lo hizo también con hechos, algunos de los cuales contribuyeron de manera decisiva al triunfo de los nacionales. No en vano, la infanta Eulalia, su tía materna, reveló en una ocasión que el Rey en el exilio había entregado un millón de libras para la causa nacional.

Alfonso XIII sabía muy bien que Franco era la única esperanza que le quedaba de ver restaurado el trono algún día en España. De hecho, Alfonso XIII no dejó de enviar telegramas de felicitación a Franco cada vez que el Ejército Nacional se adjudicaba una importante victoria. El 9 de abril de 1939, ocho dís después de terminada la contienda, le escribía dándole “las más efusivas felicitaciones por la victoria final de las gloriosas tropas de su mando”, para despedirse así de él: “A sus órdenes, como siempre para cooperar en lo que a mí depende a esta difícil tarea, seguro de que triunfará y de que llevará a España hasta el final por el camino de la Gloria y de la Grandeza que todos anhelamos”.

Igual que su padre, Don Juan de Borbón demostró desde el principio de la guerrra sus simpatías por el bando rebelde. Cuando el Conde de Barcelona(como era conocido) pidió permiso  su padre para alistarse en el Ejército sublevado, el Rey exclamó: “Me alegro de todo corazón. ¡Ve hijo mío, y que Dios te ayude¡”. Su madre dijo : “Así tiene que ser. Los hombres a luchar, las mujeres a rezar”.

Pero al conseguir llegar a Pamplona, se lo impidió una tajante orden del general Emilio Mola. Entonces, tremendamente angustiado y contrariado, por este hecho, le escribió una carta a Franco, en la que le hacía valer su experiencia en la Marina de Guerra Británica para combatir en la escuadra nacional, acatando su autoridad como Jefe del Estado.

Excmo. Sr General.

Don Francisco Franco.

Mi respetado General: En forma tal vez impremeditada, cuando la guerra de España tenía sólo el carácter de una lucha interna, he intentado tomar parte en ella. Aunque me impulsaban sentimientos bien ajenos a la política, comprendo y respeto las razones que entonces movieron a las autoridades militares a impedir mi incorporación a las tropas.

Según noticias de prensa, se hallará pronto listo para hacerse a la mar el crucero Baleares, en el que podría prestar algún servivio útil, ya que he realizado mis estudios en la Escuela Naval Británica, he navegado dos años y medio en el crucero Enterprise de la cuarta Escuadra, he seguido luego un curso especial de artillería en el acorazado Iron Duke y, por último, antes de abandonar la  Marina inglesa con la graduación de teniente de navío estuve tres meses en el destructor Winchester.

Yo me incorporaría directamente al buque, me abstendría en absoluto de desmbarcar en  puerto español alguno, y desde luego le empeño mi palabra de que no recibiría ni aún a mis amigos personales.

Yo no sé mi General, si al escribirle así infrinjo el protocolo con que es normal dirigirse a un Jefe de Estado. Le ruego, en todo caso, disculpe el que confie a su corazón de soldado este anhelo mío de srvir a España al lado de mis compañeros.

Con mis votos más fervientes porque Dios le ayude en la noble empresa de salvar a España, le ruego que acepte el testimonio del respeto con que se reitera a sus órdenes y muy afectuosamente e.s.m.,

Juan de Borbón.

¿Ha visto alguien alguna vez un ejercicio de servilismo mas vil y rastrero, una falta de dignidad semejante, un ejercicio de genuflexión equiparable ante un usurpador del poder legitimamente constituido, ante un Dictador sin escrúpulos y sin compasión como el autocráta ferrolesense?.

Franco, que aunque no especialmente inteligente ni intelectualmente billante, era más listo que el hambre y perfectamente calculador, tardó más de un mes en contestarle y con muy buenas y educadas palabras,le dijo que sintiendolo muchísimo en el alma, y agradeciendo sus “patrióticos ofrecimientos” no podía sino rechazarlos por el lugar dinástico que ocupaba Don Juan. Le escribía como si la Restauración estuviese al caer. Lo cierto es que Franco se estuvo riendo de los Borbones y chuleándolos durante décadas. Aparte de que no los tragaba (historicamente no habido mucha gente que haya soportado a los Borbones, todo hay que decirlo).

Sin saberlo, Franco salvaría la vida al heredero. La noche del 5 al 6 de marzo de 1938 fue hundido el crucero Baleares, muy cerca de Formentera.

Lo que ignoraban Don Juan y Alfonso XIII era la gran paradoja histórica en que incurriría su idolatrado Franco al finalizar la Guerra Cívil: pese a declararse monárquico, Franco prescindiría de ambos para perpetuarse en el poder hasta su muerte, aunque decidiese convertir a España en un Reino con su Ley de Sucesión de 1947. Es decir, España quedó convertida en una “Monarquía sin Realeza”.

 

Don Juan de Borbón en su juventud. 

 

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4 comentarios

Publicado por en enero 14, 2012 en Cultura

 

4 Respuestas a “La actitud de los Borbones durante la Guerra Cívil.

  1. eo

    enero 15, 2012 at 11:27 am

    que curioso,no sabia yo esta historia!

     
  2. perrymason

    enero 16, 2012 at 1:01 pm

    Lo único que te reprocho es que llamas dictador a Franco cuando estaba en guerra. Entonces no era más que un cabo ascendido a jefe de las tropas sublevadas. Y es cierto, como para fiarse de los Borbones…

    Y también que no aclares realmente la postura completa del Rey en el 23 F, que fue parte (primero) y juez (segundo) cuando no salió la cosa.

     
    • mikilis

      enero 16, 2012 at 1:04 pm

      Si no era dictador en la guerra.¿Qué era?.

       
      • perrymason

        enero 16, 2012 at 1:08 pm

        dictador, ra.

        (Del lat. dictatōre[m]).

        1. m. y f. En la época moderna, persona que se arroga o recibe todos los poderes políticos extraordinarios y los ejerce sin limitación jurídica.

        2. m. y f. Persona que abusa de su autoridad o trata con dureza a los demás.

        Si aceptas la segunda definición de la R.A.E, puede que si, pero la más correcta es la primera. ¿También era dictador el jefe o jefes de los otros mandos? Si era de la escala militar y como tal es nombrado jefe supremo de su ejercito, se dedica a dar ordenes. Entonces tendríamos que llamar dictador al Capitan General del mando del Ejercito, o al propio Rey, al que le deben obediencia el resto de los mandos. Son cuestiones distintas. Dictador lo fue después, no durante.

         

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