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El colonialismo francés en Argelia y sus políticas de internamiento de la población.

04 Ene

Prosigo con mis post sobre la Historia Mundial de los campos de concentración y lo hago con el caso francés, que demuestra claramente que la democracias también han recurrido a este siniestro método cuando les ha interesado o cuando lo dictaba la Razón de Estado. Esta es la Historia.

Derrotado en Indochina (lo que ahora llamamos Vietnam), el ejército francés espera aprender la lección del pasado y evitar un nuevo desengaño en Argelia. Así pues, cuando en noviembre de ese mismo año (1954), estalla la insurrección nacionalista en Argelia, un cierto número de oficiales reflexionan sobre los motivos de la acción de los independentistas para enfrentarse a  ellos de la manera más eficaz posible.

Estos militares entendieron que la fuerza de los nacionalistas provenia no tanto de su poder militar como de sus vínculos con la población o más bien que lo primero se explica por lo segundo: Los combatientes son también militantes y, gracias a la movilización popular, toda la masa controlada puede transformarse en combatientes. La consecuencia es evidente:”Por lo tanto los militares no pueden vencer a la rebelión mediante procedimientos y con medios exclusivamente militares.”. Hay que separar a la población de la rebelión. Mejor: Ganarla para Francia. ¿Cómo?. Mediante un control constante de esta población cívil que debe someterse a la vigilancia diaria del ejército. El objetivo es eliminar cualquier posibilidad de que los rebeldes encuentren comida, techo o atención. Los franceses reinstauran el método de la reconcentración cívil para sofocar el movimiento nacional. “En lugar de implantar nuestras tropas en función del entorno, se tratará de ajustar el entorno a la implantación militar posible”.

A partir de finales de 1954, el ejército francés prohíbe algunas zonas y evacua, en pocas horas, a los habitantes de sus lugares de residencia.

¿Donde conducir a estos campesinos a los que se les expulsa de sus casas?. A un campo fortificado, vallado con alambradas, que  el ejército somete a un control y a una vigilancia tan estrechas que la diferencia entre reagrupamientos e internamientos parece muy sutil.”Era frecuente que hubiera una docena de personas por cada habitatción de diez metros cuadrados”. Algunos venden sus rebaños, y como  ya no podían cultivar, se encuentran en la miseria más absoluta. Incluso los textos oficiales reconocen la miseria, la promiscuidad, la desestructuración de las costumbres ancestrales que provocan, sin compensación alguna, estas medidas. “Preocupados por su seguridad y para aislarlos de la rebelión, miles de personas fueron desarraigadas y después transplantadas a centros de reagrupamiento.”

A finales de 1960, 1.024 “nuevos pueblos” albergan ya a un millón de personas; en total hay un reagrupamiento de 1,9 millones de mujeres y hombres. La miseria de estos reagrupamientos era tan grande que algunos periódicos pudieron hablar en aquella época de genocidio.

En el campo de Ighzer Amokrane, 600 mujeres y niños se apretujan en un granero de un piso, en condiciones “concentracionarias”: pocas aberturas, ninguna higiene, corrientes de aire que evacuan mal el humo…

Con frecuencia, tras una operación militar, se encerraba a la población en un lugar que se flanqueaba con una torre de vigilancia y se rodeaba de alambradas. Dormían en la tienda o sencillamente al raso… En una segunda etapa se “invitaba” a la gente a que construyera una choza que no era equivalente a la que acababan de abandonar.

No son sólo las alambradas y las torres lo que confería al pueblo el aspecto de un campo, también su organizacón, completamente militar: salvoconducto, disciplina y limpieza obligatorias, propaganda anti-independentista, teatro y sesiones de cine tradicionalistas,etc.

La Comisión Rousset.

La Comisión Internacional contra el Régimen de Campos de Concentración creada por David Rousset también se preocupó por Argelia y pudo organizar una misión que visitó las prisiones y campos de tránsito y los centros de reagrupamiento. La Comisión recabó testimonios sobre gente hambrienta que comía hierba y patatas crudas. Una asistente médico-social afirma: ” En el mes de octubre de 1960, en Ighzer Amokrane, encontré niños de entre un mes y cuatro años y medio, en un estado delgadez espantoso”.

En fin, la verdadera cara del colonialismo.

Bibliografía: Los campos de la muerte. Cien años de deportación y exterminio. Joel Kotek y Pierre Rigoulot. Salvat Contemporánea. Páginas 617-625.

 

 

Ammed Ben Bella, líder indepentista y primer Presidente de la Argelia independiente. Un héroe del siglo XX.

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Publicado por en enero 4, 2012 en Mundo Árabe y Musulmán.

 

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