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Calificando a las Agencias de Calificación: Moody´s y S&P.

20 Dic

Reproduzco a continuación un interesante artículo de Bernard-Henri Lévy aparecido el pasado domingo en el diario El País. Me sorprende el artículo por su claridad, teniendo en cuenta que viene de un autor habitualmente no caracterizado por esa virtud, y con el que no suelo estar de acuerdo. Pero en esta ocasión considero que ha acertado de pleno, en lo que dice y como lo dice.

Las agencias de calificación, esas entidades cuya triple A hace que todo el mundo financiero se estremezca y el mundo real tiemble, esos oráculos, esos dioses modernos, no vieron venir la crisis de 1997. No comprendieron ni una palabra de la crisis de las subprimes. En 2001, cuatro días antes dela quiebra de Enron, la compañía corredora de nergía, seguía otorgándoles calificaciones positivas. Después, apoyaron hasta el final a Lehman Brothers, practicamente en bancarrota. En la crisis actual de la Erozona, no contentas con no haber previsto nada, agravaron las cosas al mantener hasta muy tarde los títulos griegos en la cesta de obligaciones mundiales de primer orden, contribuyendo así al laxismo de un Gobierno que prefirió endeudarse antes que revisar sus cuentas, sanear sus finanzas públicas y adoptar reformas. En resumen, estas agencias de calificación cometieron una equivocación tras otra. Estas agencias de crédito se comportaron como agencias de descrédito. Y la dictadura que ejercen sobre los mercados se apoya en fallos, errores y abusos de autoridad que, si no tuvieran consecuencias tan trágicas, moverían a la risa.

Pero además,¿cómo proceden? ¿Cuáles son sus reglas?. ¿Sus métodos de cálculo?.¿Las hipótesis en que se basan para otorgar a uno la triple A y retirarsela a  su vecino?. En este punto nos encontramos con un agujero negro. En el seno de los tres sanctasantorum que se reparten el mercado mundial de la calificación hay evaluadores júnior. Y esos críos son hermanos gemelos de los asombrosos traders que llevaron a Wall Street al borde del abismo. ¿Cómo juzgan?. ¿En función de que datos?. Es evidente que no tienen en cuenta ni la política social de las empresas ni los parámetros relacionados con el buen vivir o el empleo. Se diría que ven los países como números indistintos, evaluables sin compasón. Pero por lo demás, nada de nada. Ni la menor información sobre las fórmulas de las que depende el futuro de tantos seres humanosy, hoy por hoy, de Europa. Y esta opacidad da miedo.

Lo que tenemos son unas entidades que se ganan la vida y prosperan según su rendimiento. Unas sociedades que cotizan en Bolsa y cuya slud depende del número de evaluaciones que producen , del eco que tienen esas evaluaciones, de su puesta en escena posiblemente dramática y de las filtraciones más o menos calculadas por sus departamentos de marketing. Este nuevo poder es el resultado de un oligopolio integrado por tres grandes grupos que hacen negocios sin tener en cuenta el interés general; y esto también produce escalofríos.

Tampoco hay que olvidar que esos grupos son remunerados conforme a un sistema que colocaría fuera de la ley a cualquier otro agente económico. Les pagan los clientes a los que an a calificar a continuación. Aconsejan a los bancos sobre la forma de estructurar unos productos, que una vez en el mercado, tendrán que juzgar. Cuanto más complejos sean esos productos, cuanto más derivados o titulizados, en otras palabras, cuanto más cerca estén de esos activos tóxicos que originaron la depresión actual, más facturarán y se enriquecerán los señoritos de las agencias. Eso se llama ser juez y parte. Y estamos a un paso del conflicto de intereses, por no decir  del tráfico de influencias más descarado. Estos incompetentes son además deshonestos y se saltan todas las reglas de la buena gobernanza y del juego limpio.

Añadiré que, si las agencias se equivocan, si empujan a Grecia al crimen o si, ebrias de su propio poder, degradan por error a otro país europeo, no existe ninguna instancia, ninguna jurisdicción civil ni moral ante la que tengan que responder. No hay contrapoder para este nuevo poder. Un directivo empresarial que truca sus cuentas va a la cárcel. Un responsable de Standar & Poor´s que, en un abrir y cerrar de ojos, arruina casi automáticamente a millones de personas nunca será castigado. Jurídicamente, su calificación se considera dentro del terreno de la opinión.Y como todas las opiniones, goza de una libertad sin límites. Cero responsabilidad.

No digo que haya que suprimir estas curiosas calificaciones. Lo que digo es que hay que controlarlas. Que hay que reformar su régimen y su Estatuto. Que deben estar sometidas a un mínimo prudencial de normas. Y para terminar, decir que la Dictadura, como tantas otras veces, también está en las mentalidades. Y que ya sería hora de que los jefes de Estado y de Gobierno, dejasen de vivir pendientes de unos veredictos, percibidos a menudo como improvisados o frívolos, como si se tratasen del Juicio Final. Es cuestón de sentido común. Y para el mundo de las finanzas es una cuestión urgente de salvación pública. Hay que degradar a las Agencias de Calificación.

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1 comentario

Publicado por en diciembre 20, 2011 en Ciudadanía

 

Una respuesta a “Calificando a las Agencias de Calificación: Moody´s y S&P.

  1. eo

    diciembre 21, 2011 at 9:45 am

    Ayer te dije que hoy lo leería y aquí estoy. Completamente de acuerdo en todo lo relativo a las agencias de calificación (no tanto en lo que dice sobre Grecia).
    Yo sí suelo estar siempre en consonancia con Bernard-Henri Lévy …jajaja, es broma! No tengo el placer de conocerlo!

     

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