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Archivos diarios: abril 24, 2012

La ocupación del poder por los militares en América Latina durante la Guerra Fría. La Doctrina de la Seguridad Nacional.

Debido a una petición que me hizo hace ya algún tiempo una amiga mía, voy a hablar hoy sobre el militarismo en el continente americano, esa lacra que ha impedido durante tantas décadas el progreso social, económico y democrático de América Latina. Las dictaduras militares han sido el instrumento utilizado tanto por las oligarquías nacionales como por las sucesivas administraciones estadounidenses, para someter a los pueblos y seguir manteniendo sus beneficios económicos. Pues todas esas juntas militares no eran sino gestores directos de los intereses económicos de los terratenientes y patronos,(y geopolíticos, también) en el caso de los Gobiernos estadounidenses. Aunque Washington apeló al anticomunismo y al contexto de Guerra Fría para legitimar su política hacia el mundo latinoamericano, lo cierto es que el apoyo a las autocracias americanas venía de mucho antes, pues ningún Imperio se sostiene si los súdbitos que habitan en sus provincias pueden elegir libremente quién les gobierna. Pero sería a partir del comienzo de la década de1960, tras el triunfo, en 1959, de la Revolución cubana, cuando se generalizaría y agudizaría esta política, con Washington estrechando la colaboración y asesoramiento militar con los ejércitos latinoamericanos para lograr aplastar a las fuerzas “subversivas” (en realidad a todo aquel que exigiera mejoras en la capacidad adquisitiva,un reparto más justo de la riqueza,etc). Esto es lo que se denominaría la Doctrina de la Seguridad Nacional, donde las libertades, los Derechos Humanos,etc, podían perfectamente quedar conculcados en aras del fin principal que era la derrota del comunismo en el continente. Muy pocos países se libraron de verse bajo la bota militar entre las décadas de 1950 y 1980. Por ejemplo, a mediados de los años 70, tan sólo Venezuela, Colombia, Costa Rica, República Dominicana y México mantenían como sistema político, la democracia formal. Incluso, dos de los países con más larga y sólida tradición parlamentaria y constitucional, y los dos con mayor clase media, Uruguay y Chile, cayeron bajo el poder militar, en 1973, con apenas 3 meses de diferencia. Es por eso que para esos dos Pueblos, la experiencia militar-dictatorial resultó tan traumática, porque estaban acostumbrados a la Libertad y la Legalidad Democráticas, mientras que otros países vecinos, tenían a sus espaldas una amplia tradición golpista.

A continuación, he extraído un texto muy  aclaratorio y resumido sobre la situación latinoamericana en esos años, del magnífico libro Historia del mundo actual 1945-1922 (Fernando García de Cortázar y Jóse María Lorenzo Espinosa; Alianza Universidad). Dice así:

Los marines sin llegar a desembarcar estuvieron rondando las costas sureñas, dispuestos a dar el salto, en cuanto se hubiese hecho necesaria su asistencia en la contención contrarrevolucionaria. De forma distinta, a lo que ocurriera en el caso de la Guerra Cívil en Cuba, que produjo una cierta desorientación en Washington, los intentos posteriores de “subversión”, encontraron al Pentágono, a la CIA, a los grandes propietarios sudamericanos y a sus ejércitos bien alerta.

Bolivia, que ostentaba por esta fecha con 200 Golpes de Estado, el triste récord del siglo, padecería en tres ocasiones, los pronunciamientos militares. El más estable de ellos sería el del coronel  Hugo Bánzer, que duraría de 1971 a 1978.

El Salvador, en medio de grandes disturbios político-sociales que desembocaron en una Guerra Cívil en los años 80, conocería entre 1972 y 1979, el dominio de dos Presidentes militares. Guatemala, por su parte, estuvo toda la década de los 70 bajo la égida militar, siendo dos generales y un coronel los que se turnarían en el mando. En Honduras, después del Gobierno del general López Arellano que se había alargado ocho años, su sucesor civil apenas duró unos meses en el cargo. En 1972 sería destituido por el propio general, que a su vez cayó en 1975 ante un grupo de oficiales. En 1978 una junta militar se haría con el poder político.

Mientras, en Haití, los Duvalier se sucedían a si mismos en una de las dictaduras más feroces de esta zona del mundo no siendo derrocados hasta mediados de los 80, sometidos a presiones internas y de los propios Estados Unidos.

Mientras tanto, se mantenía incombustible al mando de Paraguay, el general Stroessner, en medio de un corrupto y degradado sistema político. El general ocupaba el sillón presidencial desde 1954, hasta que fue derribado por un golpe militar en 1989. En la vecina Uruguay, tras la derrota de la guerrilla tupamara, el ejército asumiría el poder, obligando al Presidente Bordaberry a disolver el Parlamento. En 1976, el propio Bordaberry era cesado, y el poder pasaba a manos de un Consejo que controlaban los militares.

En Argentina, desde 1976, bajo el poder de la Junta Militar que encabezaba Videla se ejerció un dominio particularmente autoritario y represivo en el que se incluyeron miles de detenidos, exiliados y “desaparecidos”.

En Chile, el dictador Augusto Pinochet se mantiene al frente de una junta militar, desde 1973 hasta finales de los 80.

Brasil estuvo entre 1964 y 1985, bajo sucesivos Gobiernos militares que se turnaba en el poder por períodos de cinco años cada uno. El más conocido de estos Presidentes militares fue Ernesto Geisel (1974-1979). El desarrollo económico y las presiones sociales favorecieron una apertura que  desembocaría  en la celebración de elecciones generales en 1985 y en el retorno de los cíviles al poder.

Colombia, padeció en la década de los 70, Gobiernos  cíviles tanto conservadores como liberales que gobernaron con los peores métodos dictatoriales .La guerrilla del M-19 recrudecería su actividad a finales de los 70, mientras el país seguía dominado por no más de 200 familias. La vida política colombiana, especialmente torturada por atentados y crímenes políticos, se debatía a finales de los ochenta, entre las conversaciones de paz con la guerrilla y las sangrientas acciones de la Mafia o de grupos parapoliciales.

El General Hugo Banzer Suárez, dictador de Bolivia (1971-1978).

 

El General Alfredo Stroessner, dictador de Paraguay (1954-1989).

 

El General Oswaldo López Arellano, dictador de Honduras en la década de 1970.

El General Lucas García, dictador de Guatemala (1978-1982). 

 
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Publicado por en abril 24, 2012 en América Latina.

 
 
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